Con una seria advertencia el papa Francisco nombró a 13 nuevos cardenales, que es el rango más alto de la jerarquía católica, exhortándolos a que no utilizaran sus títulos para obtener beneficios personales o corruptos.

El papa Francisco ascendió el sábado a 13 nuevos cardenales, el rango más alto de la jerarquía católica, pero inmediatamente después les advirtió que no utilizaran sus títulos para obtener beneficios personales o corruptos, en una ceremonia marcada de principio a fin por la pandemia del coronavirus.

Dos nuevos “príncipes” de la Iglesia, los cardenales de Brunéi y Filipinas, no llegaron a Roma debido a las restricciones de viaje por la pandemia de COVID-19, pero sí fueron mostrados en pantallas gigantes desde sus casas en la casi vacía Basílica de San Pedro. Durante la ceremonia, en la que se guardó distancia social y que duró 45 minutos, algo inusualmente rápido, los cardenales nuevos y viejos usaron mascarillas.

La mayoría se quitó los cubrebocas cuando se acercaron a un Francisco sin mascarilla para recibir sus sombreros rojos, capelos cardenalicios, pero el cardenal Wilton Gregory, el primer cardenal afroestadounidense, se quedó con el suyo en el rostro. Gregory también fue uno de los únicos nuevos cardenales que mantuvo su mascarilla puesta cuando el grupo realizó una visita de cortesía al retirado papa Benedicto XVI.

Durante su homilía, el papa argentino advirtió a los nuevos cardenales contra la corrupción o el uso de su nuevo rango para avance personal, diciendo que solo porque tienen un nuevo título, el de “Eminencia”, no significa que deban alejarse de su gente.

Sus comentarios reflejaron la constante queja de Francisco sobre la arrogancia de la clase clerical, así como sus batallas actuales para combatir la corrupción en la jerarquía del Vaticano.

Pensemos en los muchos tipos de corrupción en la vida del sacerdocio”, dijo Francisco a los nuevos cardenales, desviándose de su texto preparado. Si piensan en sí mismos tan grandiosamente, “no serán pastores cercanos a la gente, solo serán ‘Eminencia’. Y si se sienten así, se habrán desviado del camino”, advirtió el papa.

La ceremonia, conocida como consistorio, fue la séptima del pontificado de Francisco y una vez más reflejó sus esfuerzos por nombrar cardenales de lugares que nunca antes los habían tenido o cuyo servicio a la Iglesia quiere destacar. Nueve tienen menos de 80 años y son elegibles para votar en un cónclave para elegir un nuevo papa, lo que solidifica aún más la mayoría de los prelados en edad de votar nombrados por Francisco en el Colegio Cardenalicio.