Cambiar los hábitos alimenticios requiere de disciplina, reflexión y determinación/Foto: Tamas Pap
Pese a que muchos hábitos alimenticios se adquieren durante la niñez, expertos señalan que nunca es demasiado tarde para hacer cambios benéficos

De acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los cambios repentinos y radicales en los hábitos de alimentación pueden no ser saludables ni buenos si estos se llevan a cabo de forma exagerada. 

Algunos hábitos de alimentación que con frecuencia pueden provocar aumento de peso son: 

-Comer muy rápido

-Comerse todo lo que se sirve del plato

-Comer cuando no tiene hambre 

-Comer de pié

-Siempre comer postre 

-Saltarse comidas, o solo el desayuno

Comer rápido puede provocar sobrepeso/Foto: Louis Hansel @shotsoflouis

Por otro lado, algunos factores que influyen en comer cuando no se tiene hambre son: 

-Abrir un cajón y encontrar su refrigerio favorito.

-Sentarse en casa a ver la televisión.

-Antes o después de una reunión o una situación de estrés en el trabajo.

-Llegar a casa del trabajo y no tener idea de lo que va a comer.

-Pasar frente a un platillo dulce en un mostrador.

-Sentarse en el comedor del trabajo cerca de la máquina expendedora de golosinas o refrigerios.

-Ver un plato de donas por la mañana durante una reunión de trabajo.

-Pasar todas las mañanas en la ventanilla de su restaurante de comidas rápidas favorito.

-Sentirse aburrido o cansado y pensar que comer algo le subirá los ánimos.

El estado de ánimo influye en los malos hábitos alimenticios/Foto: Anh Nguyen

Especialistas en nutrición y salud emiten tres puntos clave para tener éxito en el cambio de hábitos alimenticios: reflexionar, sustituir y reforzar. 

-El primer paso es tener claro cuáles son los hábitos alimenticios que ya se tienen. Para esto, se puede desarrollar un “diario de alimentos” en el que por varios días se lleve registro de todo lo que se come y la hora en la que se realiza. Un punto importante es anotar cómo te sentiste cuando decidiste comer algo, especialmente si no tenías hambre. 

-Una vez que se tenga la lista, lo siguiente es subrayar todos aquellos hábitos que provocan que se coma más de lo necesario. 

-Revisa los hábitos de alimentación poco saludables que hayas subrayado y asegúrate de identificar todos los factores que desencadenan esos hábitos. 

-Identifica algunos de los que tratarás de cambiar primero, pero ten en claro los hábitos que son buenos y no los modifiques. Por ejemplo, comer fruta como postre. 

-Es importante preguntarse: De las cosas que no puedo evitar, ¿puedo hacer algo distinto que sea más saludable? No se pueden evitar todas las situaciones que desencadenan hábitos de alimentación poco saludables, como las reuniones de trabajo, pero sí se pueden buscar alternativas. 

La fruta puede ser un sustituto de postre y comerse durante el desayuno/Foto: Febrian Zakaria

Tips para sustituir hábitos malos por buenos 

-Come más despacio. Si comes muy rápido, puede ser que te acabes toda la comida del plato sin darte cuenta de que ya te habías llenado.

-Come solamente cuando en verdad tengas hambre, en lugar de comer porque estás cansado, angustiado o con cualquier otro estado de ánimo. Si te das cuenta de que no estás comiendo con hambre sino porque te sientes aburrido o angustiado, ponte a hacer otra cosa que no implique comer. Puede ser que te sientas mejor con una caminata rápida o llamando por teléfono a un amigo.

-Planifica las comidas con tiempo para asegurarte de que serán saludables y bien balanceadas.

Es importante tener en claro que los hábitos requieren tiempo para formarse y que deben estar acompañados de disciplina. 

Adriana Armendáriz

Reportera de tendencias con experiencia en el ámbito deportivo. Ha tenido coberturas en Liga MX, Liga Mexicana de Beisbol y el Abierto de Tenis en Monterrey. Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México.