Placas de acero, uno de los productos afectados. Foto: Archivo
Son del 5 al 25 por ciento, la mayoría siderúrgicos y algunos agropecuarios que van desde arándanos hasta botes de motor

Ciudad de México. México determinó imponer aranceles de 5 a 25 por ciento a unos 250 productos de importación, la mayoría siderúrgicos y algunos agropecuarios que van desde arándanos hasta botes de motor, se indica en el decreto que modifica la tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación y que la Secretaría de Economía (SE) publicó este martes en el Diario Oficial de la Federación.

Sin embargo, únicamente 71 productos o fracciones arancelarias corresponden a Estados Unidos, como represalia comercial a los aranceles de 25 y 10 por ciento que, a su vez, ese país impuso desde el primero de junio de 2018 al acero y aluminio mexicanos.

La SE puntualizó que se suspende el "tratamiento arancelario preferencial" que desde 2003 tenían 71 mercancías "originarias de Estados Unidos, independientemente del país de procedencia" y de los cuales 54 corresponden a productos siderúrgicos como placas de acero, tubos, láminas, flejes y chapas de diferente grosor o características, a los que se les aplicará un arancel de 25 por ciento, salvo algunas excepciones que tendrán un impuesto menor.

Otros 15 productos son agropecuarios como manzanas, papas, arándanos jamones y trozos de jamón, piernas, paletas y trozos sin deshuesar de puerco, queso fresco, incluido lactosuero y requesón, rallado o de cualquier tipo, a los que se les aplicará una tarifa de 20 por ciento.

Además, en el listado se incluyó el whiskey Bourbon o Tenesse por cuya importación se pagará una tarifa de 25 por ciento y los barcos de motor, excepto los que tengan el motor fuera de borda, cuyo arancel será de 7 por ciento.

La SE puntualizó que la suspensión del trato arancelario preferencial a las mercancías originarias de Estados Unidos "estarán vigentes hasta que el Ejecutivo federal estime que ese país ha dejado de aplicar las tasas arancelarias a productos de acero y aluminio originarios de México".

Argumentó que Estados Unidos incumplió con disposiciones previstas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) porque antes de imponer aranceles de forma unilateral debió comunicarlo a sus socios comerciales y, en su caso, "ofrecer opciones de compensación" como se estipula en el acuerdo. Como no lo hizo, México tiene derecho a "imponer medidas que tengan efectos comerciales sustancialmente equivalentes".

En cuanto al resto de los productos importados a los que México subirá el arancel y que no provienen de Estados Unidos son siderúrgicos y se importan de países con los que no se tiene acuerdo comercial.

La SE recordó que en cinco decretos emitidos entre 2015 y 2017 se ha subido temporalmente el arancel de importación de 97 fracciones arancelarias que corresponden a mercancías del sector siderúrgico.

Sin embargo, destacó que "persiste la ausencia de condiciones para una competencia sana entre las industrias siderúrgicas de diferentes países, aunado a las medidas unilaterales impuestas por Estados Unidos, (por lo que) se prevé un incremento sustancial de exportaciones de países proveedores de Estados Unidos a nuestro país, aunado a una caída en los precios y una desviación del comercio por el aumento de la oferta mundial del acero que dejará de consumir aquel país, principal importador de acero del mundo".

Así que consideró "urgente y necesario establecer un aumento del impuesto general de importación para 186 fracciones arancelarias de productos siderúrgicos, de las familias de planchón, placa en hoja, placa en rollo, lámina rolada en frío, laminada rolada en caliente, alambrón, tubos sin costura, tubos con costura, lámina recubierta, varilla y perfiles”.

En su mayoría, a estos productos se les aplicará un arancel de 15 por ciento.

En el decreto de hoy también se modificaron diversos programas de promoción sectorial “con el fin de incorporar, por la misma temporalidad, diversas fracciones arancelarias para evitar que el impuesto general de importación impacte a las cadenas productivas y se mantenga la competitividad en los sectores industriales más sensibles como lo son el eléctrico, el electrónico, el automotriz y el de autopartes, por lo que, con el propósito de continuar con la congruencia en la medida”.