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El gobierno asegura que ya salieron libres los que podían salir y señala al resto como culpables de delitos graves. Los abogados reviran que no se puede hablar de culpables cuando los procesos siguen y hay abiertas investigaciones por presunta tortura

Por Andrea Vega/@EAndreaVega para Animal Político
 
 
Juan de la Cruz pasa la mayor parte del día acostado. Las fuerzas ya no le dan para estar mucho tiempo en pie o sentado. Tendido en el suelo, sobre una lona, trata de seguir haciendo lo que más le gusta: dibujar. En los últimos días se ocupó de plasmar en imágenes lo que vivió y sufrió cuando lo detuvieron y torturaron.

En esos dibujos se ve a Juan tirado en el suelo, mientras un agente de la policía le pisa la cabeza, frente a su hija y su esposa. En otro, Juan en medio de un cuarto, sentado en una silla, rodeado por agentes y lleno de sangre. En uno más, está sentado en el mismo cuarto, sangrando, mientras firma unos papeles.

“Así fue como me hicieron firmar la declaración en la que me autoincriminé de un homicidio que yo no cometí. Me sacaron de mi casa, a golpes y sin orden de aprehensión. Me llevaron a un lugar donde me estuvieron torturando. Durante días me dieron toques eléctricos en las partes íntimas. Me ponían una bolsa en la cabeza y luego chile seco o tehuacán en la nariz. Me golpearon mucho”.

Juan de la Cruz es uno de los cinco presos de Chiapas que este 26 de junio, Día Internacional de Apoyo a Víctimas de la Tortura, cumplen 105 días en huelga de hambre y ayuno, como una forma de exigir que se revisen sus expedientes y se haga una investigación por la tortura, que desde el inicio de sus procesos han estado denunciando.

Los cinco, –Abraham López Montejo, Germán López Montejo, Adrián Gómez Jiménez y Juan de la Cruz Ruiz, quienes se encuentran en el CERSS nº5 de San Cristóbal de las Casas, y Marcelino Ruiz Gómez, en el penal número 10 de Comitán– acusan que los detuvieron sin una orden de aprehensión y que los hicieron confesar bajo tortura delitos que no cometieron, en una práctica que se conoce como fabricación de culpables y que varios activistas y colectivos han dicho que se hace para llegar a la cuota de detenidos o encubrir a los verdaderos culpables.

“Nosotros hemos revisado los expedientes de dos de los presos en huelga de hambre, de Juan de la Cruz y de Adrián Gómez Jiménez. En ambos, los señalados relatan, primero al ministerio público y luego al juez, que los torturaron y cómo los torturaron. Eso está ahí en los expedientes y nadie les hizo caso”, dice Rubén Moreno, coordinador del área de Incidencia del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), organización que lleva la defensa legal de los casos.

El abogado explica que apenas han logrado revisar los expedientes de dos de los presos porque las familias deben presentar la solicitud y pagar para obtener las copias. “Del expediente de Adrián son 27 tomos. Fueron 18 mil pesos. Él ya no tiene familia. Sus padres y su hermano ya murieron. Entre los familiares de los otros presos y varias organizaciones de la sociedad civil tuvimos que juntar el dinero”.

Con los de los otros tres: Abraham López Montejo, Germán López Montejo y Marcelino Ruiz Gómez hay un problema adicional: sus expedientes están en un penal diferente a donde ellos purgan su condena. “Tienen que trasladarlos y una serie de trámites, además de conseguir para pagar las copias, lo que ha retrasado que los podamos tener”, explica Moreno.

Pero de Juan y Adrián, dice, “ya tenemos claro que la tortura la denunciaron desde el inicio y no se investigó. Es más, el expediente de Juan se supone que ya lo revisaron en forma exhaustiva las autoridades, porque estuvo en la Mesa de Reconciliación y no entendemos cómo no vieron la denuncia de tortura”.

Esta mesa es un mecanismo interinstitucional en el que participa el gobierna del estado, el poder judicial y derechos humanos. Se creó en 2009, después de una huelga de hambre que hicieron varias presos por irregularidades en su proceso y detención. El objetivo del organismo es ayudar a la liberación de reos con situaciones similares.

Diálogo sin resultados

Autoridades del gobierno de Chiapas, entre ellos el Secretario de Gobierno Ismael Brito Mazariegos, se sentaron con los familiares de los presos que decidieron iniciar la huelga de hambre el 15 de marzo para exigir la revisión de sus expedientes y las denuncias de tortura.

Pero los familiares acabaron denunciando que solo los estaban haciendo dar vueltas para acudir a reuniones en las que no se concretaba nada. Así se han pasado los 105 días en los que los presos han estado en ayuno y en huelga de hambre, y por los que ya han empezado a enfermar.

Dos de ellos ya han tenido que ser trasladados al hospital y uno más está ahora en la enfermería del penal. Adrián Gómez, ya tuvo dos ingresos a un centro hospitalario, el primero el 25 de mayo, el segundo fue el 12 de junio, por una fuerte infección en las vías urinarias que no cede.

A Marcelino Ruiz lo ingresaron el 29 de mayo por un dolor fuerte en el abdomen, en la parte derecha, por la zona de la costilla. “Lo llevaron a un hospital en Comitán, pero lo tuvieron ahí solo un rato, le hicieron un ultrasonido de estómago nada más y lo regresaron al penal. Le dijeron que no tiene nada. Pero no le han querido mostrar los resultados del estudio. Solo le dan Naproxeno para calmarle el dolor”, denuncia su hermano Facundo Ruiz.

El 23 de junio por la tarde, Germán empezó a sentir un malestar general en el cuerpo que se fue intensificando. A las 12:00 de la madrugada del 24 ya tenía fiebre, diarrea, calambres en las piernas, dolor en el estómago, vómitos y mareos.

Pese a este cuadro de síntomas no lo han trasladado a un hospital. Lo está atendiendo el médico del penal, en la enfermería. “Solo le pusieron suero y antibióticos. Le dijeron que tiene una infección, pero no le dicen dónde”, cuenta Juan de la Cruz, en entrevista desde el penal.

Ya todos están teniendo problemas de salud, denuncia uno de los integrantes del Grupo de Trabajo No Estamos Todos, organización que acompaña también la lucha de los presos. “Ya han perdido el 10% de su masa muscular, eso es porque su cuerpo se está consumiendo a sí mismo. Cuando eso pasa, lo primero que se afecta son las vías urinarias y el hígado, que al estar mal, infecta la sangre y otros órganos. Por eso las infecciones tan fuertes”.

El mismo Juan dice que él ya siente ardor al orinar. “No le he dicho al médico del penal para que me revise. He estado tomando mucho té de manzanilla y mucha agua, hasta cinco litros por día. Pero sí ya tengo mucha molestia. No he dicho nada porque ni nos atienden bien, ni les importa”.

Los familiares de los presos y los integrantes del Frayba y El Grupo de Trabajo han señalado que el gobierno será el responsable de lo que suceda. “Ellos no están dispuestos a dejar la huelga de hambre. Saben que son inocentes y están peleando por su libertad. Las familias estamos muy preocupadas. Es duro verlos enfermos, tan débiles. Pero los apoyamos. El lunes haremos un ayuno frente al Tribunal de Justicia de Chiapas, a ver si nos hacen caso”, dice Susana de la Cruz, hermana de Juan.

La mujer relata que la última vez que se reunieron con alguien del gobierno fue con Fernando Pérez Robles, director de Derechos Humanos del gobierno de Chiapas. “Pero nos dijo lo mismo de siempre, que los procesos de los muchachos debían seguir su curso normal y eso llevaba tiempo. Nos prometió que nos reuniríamos dos o tres días más tarde para ver avances y no se ha hecho esa reunión. Los del Frayba lo buscan y los deja en visto”.

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