El actor Joshua Leonard (i) y el director Steven Soderbergh posan para los fotógrafos durante la presentación de la película 'Unsane' en el ámbito del 68º Festival Internacional de Cine de Berlín. Foto: EFE
Soderbergh no es el primero en filmar una película con iPhones. Uno de los pioneros en emplear esta técnica fue el cineasta indie Sean Baker con "Tangerine" (2015).
Tuve el lente cerca de los actores más que nunca antes en mi vida, a veces estaba a apenas pulgadas de su cara, pero sentí que era necesario para una película que debía sentise muy visceral"...
Steven Soderbergh, director de cine

Lejos de los tiempos en que había anunciado su retiro -que finalmente rompió con “Logan Lucky” el año pasado- Steven Soderbergh estrenó hoy en la Berlinale su nuevo trabajo, el thriller psicológico “Unsane”, con el que incursiona en un nuevo terreno: el de las películas filmadas con iPhones.

“Estamos en una transición interesante en cuanto al cine, con todo lo que está pasando con estas cámaras digitales”, señaló el director estadounidense de “Che: Guerrilla” y “Che: El argentino”, quien dijo que realmente disfrutó de esta nueva forma de trabajar y que, tras esta experiencia, le va a resultar muy difícil volver a filmar de la forma convencional.

“Unsane”, que forma parte de la sección oficial de la Berlinale pero se estrena fuera de concurso, sigue el derrotero de una exitosa profesional (Claire Foy) que, perturbada y paranoica por un acosador (Joshua Leonard) que viene persiguiéndola hace rato, decide hacer una consulta con un especialista en una institución psiquiátrica.

Sin embargo, cuando la psicóloga que la atiende cree ver en ella una amenaza para ella misma y los demás, queda internada en contra de su voluntad en la clínica, en el que suceden las peores cosas imaginables.

La actriz británica Claire Foy (d) y el director estadounidense Steven Soderbergh (i) llegan al estreno de 'Unsane' durante el 68 Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) hoy, miércoles 21 de febrero de 2018, en Berlín. Foto: EFE

El nuevo film de Soderbergh, protagonizado por la estrella en ascenso británica quien se hizo mundialmente famosa por su papel como reina Isabel II en las primeras dos temporadas de la serie de Netflix “The Crown”, pivota todo el tiempo entre la realidad y la fantasía.

O al menos eso es lo que el director trata de hacerle sentir al espectador, sosteniendo durante gran parte del largometraje la duda acerca de si lo que ocurre es real o, más bien, producto de la mente psicótica de la protagonista.

"Tuve el lente cerca de los actores más que nunca antes en mi vida, a veces estaba a apenas pulgadas de su cara, pero sentí que era necesario para una película que debía sentise muy visceral. Estamos tan actumbrados a la estética de los teléfonos que hay una intimidad entre la pantalla y el espectador que nos es muy familiar", explicó.

Soderbergh no es el primero en filmar una película con iPhones. Uno de los pioneros en emplear esta técnica fue el cineasta indie Sean Baker con "Tangerine" (2015), la historia de una mujer trans que deambulaba por Los Angeles en busca del hombre que le había roto el corazón. De hecho, Baker tampoco fue el primero, pero su film fue el más exitoso y de alto perfil rodado con un teléfono móvil.

"Con esta película sentí, más que con otras, que regresaba al tipo de cine que me gustaba cuando era muy joven, incluso como adolescente", dijo el director de “Traffic” y de la saga “Oceans Eleven”, con Brad Pitt y George Clooney. Preguntado acerca de por qué finalmente no se retiró de la industria del cine, señaló: “Comprendí que amo mi trabajo, por más que a veces me frustren las reglas del negocio del cine”.

En tanto, en la competición oficial se presentó hoy la segunda película alemana a concurso, "Mi hermano se llama Robert y es un idiota", del director y actor Philip Gröning, en la que dos hermanos mellizos se sumergen en largos diálogos filosóficos y mantienen una relación en la que entra en juego el incesto.

La segunda película en competición fue la comedia iraní "Pig", de Mani Haghighi, centrada en un cineasta (Hasan Majun) en la lista negra del país persa en crisis: su actriz fetiche ya no quiere filmar con él y su relación con su esposa y su hija no va mejor. Para peor, su vanidad se ve afectada cuando comienza a asolar Teherán un asesino serial que se dedica a matar a cineastas, pero que al parecer no tiene gran interés en acabar con él.