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El presidente de Altos Hornos de México dijo que van a caer las acusaciones en su contra en 60 o 90 días; reiteró ser un perseguido político del gobierno federal

El presidente de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, dijo que necesitaría que le fallara la cabeza para aceptar la solicitud de extradición a México y que es un perseguido político por parte del gobierno federal.

“Necesitaría que me fallara la cabeza para aceptar la extradición a México. Las autoridades mexicanas la tienen difícil acá (en España). Es muy fácil que en los siguientes 60 o 90 días se caiga la acusación en mi contra”, aseguró en entrevista con Ciro Gómez Leyva para Grupo Fórmula desde Madrid.

Ancira dijo que su arresto fue un daño colateral por persecuciones contra otros funcionarios de Pemex y acusó a las autoridades por la investigación contra la mamá y la hermana de Emilio Lozoya. 

"Soy un perseguido político del actual gobierno. A lo mejor estaban persiguiendo a funcionarios de Pemex que a lo mejor sí lo ameritan. Yo no defiendo a nadie, pero eso de estar atacando a la mamá de alguien, ni las mafias hacían eso", acusó.

"Yo pedí que me extraditaran a Estados Unidos, a mi país de origen. Si me consiguen mi pase, me allano mañana y me voy para allá. Mis cuentas en Estados Unidos están disponibles".

Asimismo, Alonso Ancira rechazó una relación entre su empresa y la constructora brasileña Odebrecht. Respecto a la compra y venta de la planta de Agronitrogenados, añadió que estaba valuada de 400 a 320 millones de dólares, de los cuales sólo le pagaron 270.

"Según el Presidente valía 50 millones de dólares y el puro muelle valía 150; la valuación iba de los 400 a los 320 millones de dólares. Pemex todavía me debe 9 millones", atajó, al tiempo que dijo que si no querían la planta, se la regresaran y él la pagaba.