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“Es difícil explicar lo que se siente, pero cuando uno tiene 53 años, nunca conoció a su madre biológica y al fin la ve por primera vez, es abrumador”, declaró Heninger

 “Usted es mi hermano”, decía el e-mail que recibió Matt Heninger el 3 de enero de 2016. Heninger declaró que después de pasar 53 años preguntándose por sus orígenes, ese mensaje le cambió la vida.

Heninger nació en Idaho Falls, en el estado estadounidense de Idaho, y fue adoptado cuando era un bebé. Contó que había intentado encontrar información sobre su familia biológica, pero tras muchos intentos fallidos, decidió poner fin a su búsqueda.

“Seguía frustrándome un poco, pero todavía albergaba la esperanza de conocer algún día a mi mamá biológica”, recordó Heninger, que vive con su familia en Gilbert, Arizona.

La esposa de Heninger oyó hablar de una prueba de ADN ofrecido por Ancestry.com cuando trabajaba en el Templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Gilbert. Heninger contó que después de todos los callejones sin salida a los que había llegado en su búsqueda, no pensaba en encontrar a su familia cuando se hizo el test, sólo averiguar su ascendencia étnica.

“(AncestryDNA) es un servicio de pruebas genealógicas que ayuda a la gente a descubrir un poco más sobre la historia de su familia”, explicó Anna Swayne, experta en AncestryDNA de Ancestry.com.

Ancestry.com lanzó el servicio AncestryDNA en 2012. En 2015, la base de datos tenía 800 miembros, de acuerdo con Swayne. Esa cifra aumentó casi el doble en un año, en parte debido a la tecnología, afirmó la experta.

“(La tecnología) ayudó de muchas maneras a hacer progresar este trabajo”, declaró Swayne. “Antes no podíamos analizar esos datos en un individuo y luego cotejarlos con un millón y medio de personas que tienen los mismos indicadores”.

AncestryDNA emplea una tecnología de testeo autosómico que usa chips de ADN. Swayne señaló que existen varios tipos de pruebas de ADN, pero que el autosómico se hereda de ambos padres.

“Es un test muy poderoso porque se pueden hallar conexiones con cualquier línea familiar de la persona”, declaró la experta.

Swayne afirmó que el proceso comienza cuando los participantes crean una cuenta gratuita en Ancestry y solicitan el kit de test de ADN de US$99, que la empresa les envía por correo en ocho a diez días hábiles. Una vez recibido el kit, los participantes aportan una muestra de saliva y la reenvían a la organización. El laboratorio de ADN tarda entre seis y ocho semanas en procesar la muestra. Se la coteja con 700.000 indicadores para analizar la procedencia étnica y se la compara con 26 grupos demográficos específicos de todo el mundo. Luego, el ADN se coteja con el millón y medio de personas en la base de datos. Todos los resultados, incluyendo una lista de coincidencias con primos, se suben a la cuenta del usuario en Ancestry, y los participantes reciben un correo electrónico cuando están listos los resultados. Ancestry también ofrece un servicio de mensajería privada para que las personas comiencen a conversar.

“Me pareció genial”, dijo Heninger. “De hecho, ahora sé de dónde provienen mis ancestros biológicos y me pareció que valió la pena. Creía que la cosa se terminaba ahí. No tenía ni idea de lo que sucedería después”.

Habían pasado varios meses desde que Heninger había iniciado sesión en su cuenta de Ancestry. Cuando la revisó en diciembre de 2015, había recibido un mensaje de alguien cuyo ADN coincidía como “familiar cercano/primo hermano”, según cuenta el blog (en inglés) de Heninger en azheninger.blogspot.com. El mensaje era de Joyce Burgener, de Spanish Fork, Utah.

A ella siempre le apasionó la genealogía, sostuvo Burgener, y le gustaba ayudar a otros a encontrar a sus familiares. Burgener se había hecho el test de AncestryDNA cuatro años antes y en agosto de 2015, recibió un mensaje de Ancestry.com que le informaba que podría tener un primo hermano. Le envió un mensaje a Heninger y esperó.

Cuando Heninger vio su mensaje, le explicó que no sabía nada sobre su familia biológica. Burgener se ofreció a ayudarlo.
“Estaba ansiosa y me intrigaba no sólo ayudarlo a hallar a su familia, sino también saber qué parentesco podría tener conmigo”, recordó Burgener.

Mientras mantuvieron correspondencia y Heninger aportaba detalles sobre lo poco que sabía sobre su nacimiento, Burgener recordó algo mientras trataba de entender su posible conexión con Heninger.

“Apenas empecé me vino una fuerte impresión a la mente y se me apareció un recuerdo vívido”, contó Burgener. “Oí una voz diciendo: ‘Era tu madre’. Supe inmediatamente quién era Matt Heninger: mi hermano”.

Según el blog de Heninger, cuando Burgener tenía 12 años, su madre tuvo un hijo fuera del matrimonio. La publicación de blog afirma que Burgener ya tenía otros cuatro hermanos y la familia dependía de la asistencia social del Gobierno, por lo cual a su madre le pareció que la situación exigía entregar al bebé en adopción. Como los detalles de la adopción habían quedado en secreto, tanto Heninger como Burgener sabían muy poco sobre la situación hasta que AncestryDNA los conectó.

Heninger recuerda las lágrimas y el entusiasmo que compartió con su mujer cuando vio el mensaje de Burgener. Siempre había querido conocer a su familia biológica y estaba ansioso por ver cómo eran. Burgener le dijo que había una foto de su madre, que había fallecido en 1992, en su árbol genealógico en Ancestry.com, y Heninger fue a mirarlo inmediatamente.

“Es difícil explicar lo que se siente, pero cuando uno tiene 53 años, nunca conoció a su madre biológica y al fin la ve por primera vez, es abrumador”, declaró Heninger. “Lo mejor que esperaba hacer era conocer a Joyce y abrazarla. Siento a mi madre a través de ella”.

Swayne observó que para una persona adoptada, el test es una posibilidad muy emocionante.

“A veces, los registros están cerrados o hay una adopción confidencial, entonces el ADN es nuestra única esperanza para hallar conexiones”, sostuvo Swayne. “El ADN aporta una herramienta muy buena para ayudar a enriquecer la historia de la gente. Donde no hay registros, en algunos casos, el DNA puede ayudar a extender el árbol genealógico de la persona”.

Con ayuda de AncestryDNA, Heninger pudo conocer a su familia biológica.

“Cuando falta un familiar, siempre queda ese eslabón perdido, ese espacio en blanco”, declaró Burgener. “Ahora, con él en nuestras vidas, sentimos más paz, y esto nos dio otra oportunidad de extender nuestra familia y contar con alguien más en nuestras vidas”.