En la ciudad israelí son numerosos los restaurantes, cafés y puestos que ofrecen platos típicos de Oriente Medio y de la comunidad judía. Del Sabich al Shakshuka, Tel Aviv sabe a berenjena, garbanzo, tomate y especias

MADRID.- Tel Aviv, más allá del eterno conflicto entre árabes e israelíes, es una de las ciudades más cosmopolitas de Oriente Medio. Las personas que a lo largo de los años llegaron al territorio para establecerse en él, trajeron consigo cultura y gastronomía que se sumó a la propia de la región.

En la ciudad hay restaurantes, cafés y puestos de todas las formas y colores en las que degustar los platos favoritos de los telavivíes, que en su mayoría son kosher, lo que significa que se ajustan a los preceptos judíos. Estos son cuatro de los más demandados y accesibles para todos los bolsillos.

Un hombre sirve un Sabich en un establecimiento en la calle Tchernichovsky, donde se preparan los sabich más famosos y ricos de la ciudad.

SABICH

El pequeño establecimiento en la calle Tchernichovsky, en Tel Aviv, en el que sirven uno de los sabich más famosos y ricos de la ciudad es el centro de peregrinación para todos los que han jurado amor eterno a este bocado vegetariano. Así, de primeras, puede describirse como un kebab de berenjena.

Es un sándwich en pan de pita cuyo principal ingrediente es la berenjena frita.

A esta hortaliza, soberbiamente frita y ya despojada del aceite restante, se unen huevos duros y rodajas de patata hervida.

Todos estos ingredientes se acompañan, ya a discreción del cliente, de lechuga rallada, tomate, pepino, cebolla y mucho, mucho perejil.

El pan se unta en el interior con tahine y amba, un encurtido de mango picante.

El sabich es un plato telaviví por excelencia, pero el origen de su esencia se puede encontrar en la comunidad judía iraquí.

Según cuentan, en la década de los cincuenta del pasado siglo, un hombre de origen iraquí llamado Sabich Halabi tenía un quiosco y comenzó a meter los restos del desayuno típico del Sabbath (día sagrado para los hebreos) en pitas para los trabajadores, dando vida a uno de los bocados más celebrados y demandados de la ciudad.

En cuanto a por qué se llama así, hay varias teorías. Una corriente defiende que su nombre deriva del propietario del quiosco; otra, que sabich es un acrónimo formado por los principales ingredientes en hebreo; y la última defiende que viene de la palabra árabe para mañana, “sabah”.

El shakshuka es, principalmente, un plato de desayuno, pero se sirve prácticamente durante todo el día.

HUMMUS

Un clásico en Oriente Medio. Una crema de garbanzos con tahine, un poco de limón, aceite de oliva y especias.

La receta acepta variaciones y en cada casa sabe de una manera diferente. Todas igual de buenas. En esta parte del mundo, es difícil encontrar un hummus que sea malo.

Abu Hassan tiene fama de ser uno de los mejores sitios en Tel Aviv para disfrutar de este manjar. Además, es un plato lleno de proteínas, hierro y vitaminas. Por lo que sobra decirlo: también es muy sano.

En Tel Aviv, habitualmente, se sirve con aceite de oliva virgen extra, pimentón y perejil picado. El plato viene acompañado de pan de pita, tierno y sabroso, para hundir en esa crema deliciosa.

El sabich es un plato telaviví por excelencia, que podría describirse como un kebab de berenjena.

LABNEH

Es el más serio competidor del hummus. Más desconocido en occidente, el labneh es un queso cremoso y ligero, refrescante y con un toque ácido.

Aunque se ha convertido en un entrante casi obligado en Tel Aviv, otros países de la zona del Oriente cuentan con él en su gastronomía, como Líbano, Siria o Jordania.

La principal ventaja de este queso a base de yogur, de leche de vaca o cabra, es que es tremendamente versátil.

Se puede utilizar como salsa para el falafel, como desayuno sobre una tostada rociado con aceite; como entrante, con mermelada de tomate; o como postre, acompañado de higos o dátiles.

En Tel Aviv, Abu Hassan es uno de los lugares favoritos para disfrutarlo.

SHAKSHUKA

Otro peso pesado de la comida que disfrutar en Tel Aviv. El shakshuka es, principalmente, un plato de desayuno, pero se sirve prácticamente durante todo el día.

Es similar al menemen turco y se basa en una especie de pisto en el que se cuecen un par de huevos. Se suele servir en la misma sartén de hierro en la que se cocina.

En el pisto o salsa espesa en el que se cocinan los huevos no pueden faltar el tomate y los pimientos, aunque también hay variedades que incluyen berenjena y cebolla, y las especias.

También viene acompañado de pan árabe y es un placer al que no se puede ni se debe resistir al visitar la ciudad.

Hay muchos lugares en Tel Aviv en los que probar este plato: los locales recomiendan Shakshukia, Dr. Shakshuka o Ha’achim.