Coahuila: A 20 años de Pasta de Conchos, Sheinbaum alista visita clave a la región
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La visita de la Presidenta de México a Coahuila se perfila como un momento decisivo para medir avances técnicos, voluntad política y reparación integral del daño a las familias
A dos décadas de la explosión registrada el 19 de febrero de 2006 en la mina Pasta de Conchos, en la Región Carbonífera de Coahuila, la expectativa por la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha colocado nuevamente el caso en el centro del debate nacional. No se trata únicamente de una conmemoración: el vigésimo aniversario representa una prueba determinante para la actual administración en el cumplimiento de la promesa de rescate y en la consolidación de una política de reparación integral.
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De acuerdo con el Gobierno federal, hasta el momento han sido recuperados restos de 25 de los 63 trabajadores que quedaron atrapados tras el siniestro. De ellos, 23 ya fueron identificados y entregados de manera digna a sus familias. Sin embargo, 38 mineros continúan sepultados, y las labores se mantienen activas con el objetivo de lograr la recuperación total.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) informó que los trabajos son coordinados por la dependencia en conjunto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con acompañamiento permanente de familiares. Las acciones incluyen excavaciones subterráneas, apertura de lumbreras, desarrollo de nuevas galerías y maniobras especializadas de ingeniería y seguridad minera.
La dependencia subrayó que el proceso ha demostrado la viabilidad técnica del rescate, desmintiendo la postura sostenida en administraciones pasadas, cuando se argumentó que era imposible recuperar los cuerpos. El reinicio formal de las labores ocurrió en 2019 por instrucción del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el argumento de que el Estado debía asumir su responsabilidad histórica frente a las víctimas.
Ahora, en la antesala del aniversario, la eventual visita de Sheinbaum a la zona minera tiene un doble significado: por un lado, supervisar personalmente los avances en lumbreras y túneles; por otro, ofrecer certidumbre a viudas, hijos y deudos respecto a los plazos finales del rescate. La presencia presidencial se interpreta como un gesto de memoria activa y como un indicador de continuidad en la política pública.
Más allá de los discursos, la estancia de la mandataria en la Región Carbonífera será leída como un termómetro de la eficacia técnica de la CFE en el sitio y de la voluntad política para cerrar uno de los episodios más dolorosos en la historia reciente del sindicalismo y la industria minera mexicana.
En paralelo al rescate físico, el Gobierno federal ha impulsado un esquema de reparación integral del daño. Entre las medidas implementadas se encuentran compensaciones económicas, mejoras en pensiones por viudez, orfandad e incapacidad —para garantizar al menos el salario mínimo—, becas educativas y acceso a atención médica.
Asimismo, se realizó la entrega de viviendas nuevas y regularizadas para viudas y familiares, así como apoyos para rehabilitación de casas en Nueva Rosita y otras comunidades de la Región Carbonífera, con el objetivo de restituir condiciones de vida digna.
Para la STPS, el caso Pasta de Conchos simboliza un viraje en la política laboral y de derechos humanos: el reconocimiento de la deuda histórica del Estado y la colocación de la dignidad de las personas trabajadoras en el centro de la acción gubernamental. No obstante, a 20 años del siniestro, el desafío persiste: concluir el rescate y cerrar, con hechos, una herida que sigue abierta en Coahuila y en el país.