Coahuila: Maternidad por adopción (y el reto de romper el miedo al abandono)

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Coahuila
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A sus 40 años, Isis comparte su experiencia transformadora, destacando que el vínculo familiar se construye con paciencia, verdad y la superación de los traumas invisibles del abandono

Todo pasó tan rápido, recuerda Isis. No es difícil narrarlo. Una vez tomada la decisión con su esposo, iniciaron los trámites, las reuniones con la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia del Estado (Pronnif), los viajes a Saltillo, entrevistas con personal de la Fiscalía, los exámenes psicológicos y, por último, el curso para padres.

Un día contestaban test de 500 y 200 preguntas y otro realizaban un dibujo de la familia ideal que fue roto por la coach al día siguiente: la familia perfecta no es la que imaginamos, sino la que construimos.

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Para Isis, el proceso de adopción ha sido una aventura emocional que comenzó con un click instantáneo. Al recordar el primer encuentro con su hijo, destaca la alegría en el rostro del pequeño y la rapidez con la que él se apropió de su nueva identidad, reconociendo inmediatamente que ya tenía una mamá y un papá.

Esta transición, aunque llena de felicidad, ha requerido un profundo trabajo de comprensión psicológica.

EL DESPERTAR DE LA IDENTIDAD

Pasar de convivir con decenas de niños en la casa hogar a integrarse a un hogar individual le ha permitido al menor que su personalidad emerja.

Isis explica que, al dejar de compartir todo en una institución y tener un espacio propio, el niño ha comenzado a mostrarse tal cual es. Y con ello, también han llegado algunos episodios de conducta.

Curiosamente, estos comportamientos difíciles ocurren principalmente con Isis.

“No fue un proceso largo para él, porque es un bebé todavía, y si le dices ‘es tu papá y mamá’, lo acepta. En este tiempo se ha trabajado y generado ese lazo. A veces se porta bien y otras mal. Cuando llegó a la casa, ya no me puedo salir, porque quiere estar conmigo. Llora si me voy”.

LAS HUELLAS DEL PASADO

Uno de los aspectos más reveladores del testimonio de Isis es la persistencia del temor al abandono, incluso en niños que fueron institucionalizados desde recién nacidos, como es el caso del menor. Aunque el niño no tenga recuerdos conscientes de otra familia, Isis señala que su cerebro conserva una “noción de miedo”.

Durante un tiempo, el niño exigía tomar la mano de Isis mientras ella conducía para sentirse tranquilo.

Por las noches, el pequeño suele despertar y buscar el contacto físico.

“En la noche se despierta y nos toca. Se recarga un ratito con uno y un ratito con otro. Él quiere que estemos con él. Tiene conciencia, tiene esa noción del miedo. Aunque fue abandonado muy chico, en su cerebro se queda y todo eso lo trabajamos con la psicóloga”.

Este proceso de sanación es apoyado activamente por especialistas en psicología para ayudar al menor a procesar ese trauma temprano.

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EL DERECHO A LA VERDAD

“Entendí que no necesito embarazarme para tener un hijo”, afirma Isis, quien considera que la satisfacción es la misma si el niño llega al nacer o en la etapa de primaria.

En su visión, la edad de los padres, como sus 40 años, es un factor que ayuda a ajustar el estilo de vida y la energía a las necesidades del hijo.

Finalmente, Isis enfatiza que la honestidad es la base de su familia. A pesar de que el niño tiene un gran parecido físico con ellos, sostiene que conocer su origen es un derecho irrenunciable del menor.

“Sí o sí el niño tiene que saber que es adoptado”.

“QUE TUVO UNA BUENA NIÑEZ”

Al preguntarle cómo le gustaría que su hijo la recordara, Isis responde sin dudar:

“Que tuvo una buena niñez. Él de adulto va a decidir qué es lo que va a querer hacer. Conozco parejas que han adoptado niños y ya están grandes y siguen con ellos”.

El objetivo de Isis y de su esposo, Oscar, es claro: proporcionarle una buena niñez que le brinde la plenitud necesaria para que, al llegar a la adultez, pueda decidir libremente sobre su propia vida.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. Tiene once años como reportera. Ha publicado en medios locales y nacionales. En 2013, fue becaria del programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe. Y en 2018 obtuvo la Beca de periodismo judicial en Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad. Es integrante del Border Center for Journalists and Bloggers. En 2020 y 2021 obtuvo menciones honoríficas, en el Premio del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte.

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