Coahuila: ¿Sabes cómo se utiliza la urna electrónica?; VANGUARDIA te guía paso a paso
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Dispositivos digitales permitirán atender a ciudadanos en tránsito con mecanismos validados, eficientes y confiables
La modernización de los procesos electorales avanza en Coahuila con la incorporación de urnas electrónicas en las casillas especiales que se instalarán durante la jornada comicial local 2025-2026, una herramienta que busca agilizar la emisión del sufragio, reducir costos operativos y fortalecer la confianza ciudadana en los resultados.
La experiencia acumulada en ejercicios previos respalda su implementación. De acuerdo con evaluaciones realizadas tras procesos electorales recientes, el nivel de aceptación entre quienes han utilizado este sistema es ampliamente favorable: 58 por ciento de las personas encuestadas reportó estar “muy satisfecha” con la experiencia y 31 por ciento manifestó sentirse “satisfecha”.
Además del respaldo ciudadano, las urnas electrónicas han mostrado ventajas económicas significativas. Mientras que en 2020 el costo promedio por casilla ascendía a 142 mil 752 pesos, para 2023 la cifra se redujo a 35 mil 791 pesos, reflejando una disminución considerable en los gastos operativos.
Para la elección local ordinaria se dispondrá de 60 urnas electrónicas modelo 7.0, propiedad del Instituto Nacional Electoral (INE). Del total, 45 serán utilizadas en operación y 15 permanecerán como respaldo, una para cada casilla especial. Cada uno de estos centros de votación contará con tres dispositivos, lo que permitirá atender hasta mil electores por casilla.
Las urnas están diseñadas con una pantalla táctil de 11.6 pulgadas, similar a la de una computadora portátil o tableta, facilitando la visualización de la boleta digital. Su funcionamiento inicia mediante una tarjeta RFID entregada al ciudadano una vez validada su identidad en la mesa receptora.
Tras emitir el sufragio, el sistema genera un comprobante impreso que se muestra temporalmente a través de un visor transparente para que la persona confirme su selección. Posteriormente, el documento cae automáticamente en un compartimento sellado, preservando en todo momento la secrecía del voto.
El procedimiento mantiene elementos esenciales de la votación tradicional. La ciudadanía presenta su credencial para votar, es verificada en el Sistema de Consulta en Casillas Especiales (SICCE) y recibe una tarjeta de acceso que únicamente permite registrar un sufragio. Una vez concluido el proceso, la credencial es marcada y se aplica líquido indeleble, tal como ocurre en una casilla convencional.
En materia de cómputo, los resultados se generan de forma automática mediante actas impresas por cada urna electrónica. Posteriormente, las personas funcionarias integran la información de los tres equipos instalados en la casilla para elaborar el resultado final, documento que debe ser firmado por representantes de la mesa directiva y de los partidos políticos presentes.
La transmisión de resultados también incorpora herramientas digitales. A través de códigos QR contenidos en las actas, los Capacitadores Asistentes Electorales envían la información al órgano electoral correspondiente mediante canales seguros, permitiendo su incorporación al Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).
Autoridades electorales destacan que el sistema cuenta con múltiples mecanismos de protección informática. Los datos permanecen almacenados dentro de las urnas y no se transmiten los votos por internet, lo que garantiza la integridad de la información. Asimismo, las 60 unidades destinadas a Coahuila fueron sometidas a revisiones especializadas por áreas técnicas del INE, de la Universidad Autónoma Metropolitana y de un grupo multidisciplinario del propio instituto.
Como medida adicional, cada equipo dispone de respaldo energético para continuar operando en caso de interrupciones eléctricas, además de módulos auxiliares y plantas de emergencia destinadas a enfrentar contingencias.
La utilización de urnas electrónicas no es nueva en México. Desde 2015, tanto el INE como diversos organismos públicos locales han impulsado esta modalidad en distintas elecciones, acumulando experiencia que hoy permite ampliar su aplicación en procesos cada vez más complejos.