Del abandono a una segunda oportunidad: los perros rescatados que encontraron una nueva vida

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Coahuila
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Adopción responsable, el siguiente reto para combatir el abandono animal

Un perro que alguna vez fue abandonado puede terminar durmiendo en el sillón de una casa, acompañando a una familia durante años, o incluso convertirse en un perro policía. Para quienes se dedican a rescatar animales en Saltillo, esas historias demuestran que una segunda oportunidad puede cambiar por completo la vida de una mascota.

Con motivo del Día Mundial del Perro, que se conmemora el 21 de julio, rescatistas independientes y la Policía Ambiental coincidieron en que la adopción responsable sigue siendo una de las herramientas más importantes para combatir el abandono y el maltrato animal.

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Durante seis años, Eli ha participado en el rescate de perros en situación de calle. En ese tiempo ha visto historias que terminan con finales felices y otras que no alcanzan a llegar a tiempo, pero hay dos casos que siguen recordándole por qué vale la pena continuar.

Uno de ellos es Flash. El perro fue encontrado en una empresa ubicada sobre la carretera a Ramos Arizpe y, aunque físicamente estaba bien, presentaba una condición que dificultó durante meses encontrarle un hogar: era sordo. Esa discapacidad provocó que varias familias lo devolvieran al resguardo al considerar que era un perro difícil de controlar.

”Sí anduvo batallando un poquito por su condición, porque era un perrito sordo, y para la gente era un perrito desobediente y difícil de comunicarse con él. Entonces, muchas veces brincaba de familia en familia, cuatro o cinco veces, y luego lo teníamos en resguardo”, recordó.

Incluso durante uno de esos resguardos Flash se extravió, pero la movilización de personas que compartieron su fotografía en redes sociales permitió localizarlo nuevamente. Para la rescatista, ese tipo de acciones también son una forma de ayudar.

”Mucha gente aparentemente no es rescatista; pero en realidad sí lo es, porque con el simple hecho de compartir en sus redes el apoyo de que está perdido un perrito, lo localizamos”, comentó.

Después de varios intentos apareció la familia indicada: una pareja recién casada decidió adoptarlo y, desde hace más de un año, Flash forma parte de su hogar.

La rescatista mantiene comunicación con ellos y asegura que constantemente recibe fotografías y videos donde aparece jugando, descansando o haciendo travesuras. “Es el perro más chiflado y más feliz del mundo”, dijo.

De la calle al COE de la Fiscalía

El segundo caso es muy distinto. Nico, un pastor belga, apareció un día frente a la casa de Eli. Pensó que el dueño aparecería en cualquier momento, pero nunca ocurrió. Durante semanas publicaron fotografías en redes sociales, recibieron llamadas y esperaron que alguien lo reclamara. Nadie llegó.

Cuando ya habían transcurrido cerca de dos meses, un veterinario le habló de un entrenador especializado que prepara perros para labores de búsqueda, seguridad y corporaciones policiacas.

El entrenador explicó que uno de los aspectos que evalúan es la disposición del animal para jugar con una pelota, ya que todo el entrenamiento se desarrolla mediante el juego y el reforzamiento positivo. Nico cumplió con el perfil. Meses después fue integrado al Centro de Operaciones Estratégicas (COE) de la Fiscalía General del Estado.

Para la rescatista, esa historia demuestra que un perro abandonado no solo puede integrarse a una familia, sino también desarrollar capacidades que beneficien a la sociedad.

No todos logran llegar a tiempo

Sin embargo, no todas las historias terminan igual. Durante los rescates también ha encontrado perros con enfermedades avanzadas, lesiones graves o un estado de desnutrición que hace imposible su recuperación.

En esos casos, explicó, el trabajo consiste en evitar que sigan sufriendo. “Tristemente me ha tocado también... recoger perritos en situación de calle, pero ya están bien, bien, bien lastimaditos; están bien enfermos y tristemente me ha tocado acompañarlos a despedirlos, a dormirlos... porque ya fue demasiado tarde la ayuda”, contó.

La mayoría de los animales que rescatan son hembras mestizas que además llegan embarazadas o acompañadas de sus cachorros.

Antes de entregarlos en adopción, revisan que las familias puedan hacerse responsables de ellos. Solicitan identificación oficial, firman un contrato de adopción y, cuando es posible, visitan el lugar donde vivirán para verificar que cuenten con condiciones adecuadas.

El trabajo continúa después del rescate

La coordinadora de la Policía Ambiental de Saltillo, Jessica Terrazas, explicó que la corporación atiende los reportes relacionados con maltrato animal que llegan mediante el 911, los Grupos Ciudadanos de Seguridad y el número 414 11 14. Cuando los oficiales detectan que un perro carece de alimento, agua o permanece en condiciones de abandono, realizan su aseguramiento y, si existe un delito, ponen el caso a disposición de la Fiscalía. Posteriormente comienza el proceso de recuperación con apoyo del Centro de Bienestar Animal y asociaciones civiles.

”Trabajamos muy de cerca con el Centro de Bienestar Animal, que es un proyecto del alcalde y que lo trabaja el licenciado Manuel Olache, y también con algunas otras asociaciones como Dignidad Animal, es con la que tenemos mayor contacto, pues es una asociación muy seria y que tiene a disposición veterinarios. Hay buena relación con ellos y nos ayudan mucho”, explicó.

La funcionaria señaló que los perros suelen llegar con cuadros de desnutrición, deshidratación y limitaciones severas de movilidad, además de secuelas emocionales provocadas por el maltrato. “Inevitablemente va a traer una consecuencia, ya sea física o ya sea también en su comportamiento”, indicó.

Uno de los casos que más recuerda ocurrió cuando rescataron a un American Bully que vivía en condiciones precarias y posteriormente fue adoptado por un elemento de la propia Policía Ambiental. “Ahorita está viviendo su mejor vida. El animalito está bien alimentado, con sus paseos, con su atención veterinaria como debe de ser”, comentó.

Falta fortalecer la cultura de la adopción

Aunque en los últimos años ha crecido la conciencia sobre el maltrato animal, Eli considera que el siguiente paso debe ser fortalecer la adopción responsable. Explicó que muchas personas siguen prefiriendo comprar perros de raza mientras cientos de animales permanecen esperando una familia.

”He visto en las veterinarias perritos de 15 mil, 20 mil pesos, y volteas y ves el perrito en la calle muerto de hambre... y tú dices: ‘Algo está mal’”, expresó.

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De acuerdo con estimaciones difundidas por organizaciones protectoras de animales en Saltillo, la ciudad alberga más de 40 mil perros en situación de calle, una problemática que continúa representando un reto para autoridades y rescatistas.

Para ambas entrevistadas, detrás de cada adopción no solo cambia la vida del animal. También cambia la de quien decide abrirle las puertas de su hogar.

”El ver un animalito en situación de calle y que lo puedas ayudar te cambia la perspectiva de la vida, definitivamente. Siento que de eso se trata la vida”, concluyó la rescatista.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), con formación técnica en artes, y reportero de la sección local en VANGUARDIA.

Cubre temas con enfoque social, sistema de salud y salud mental, así como historias que visibilizan problemas de interés público o que buscan inspirar a la comunidad.

Ha tenido experiencia como docente en instituciones educativas de nivel preescolar, primaria y preparatoria, impartiendo talleres o clases de artes, español e inglés; además de ser aficionado a los videojuegos, las series y el cine.

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