Depresión, uno de los principales motivos de atención en salud mental en Coahuila
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Especialistas advierten que la enfermedad no siempre se presenta como un estado constante, sino por ciclos, contextos y etapas de vida
La depresión no siempre se manifiesta como una tristeza evidente ni se vive de la misma manera en todas las personas. Para algunos, se instala de forma silenciosa y persistente; para otros, aparece por periodos, se intensifica en ciertas épocas del año o se activa a partir de experiencias personales que no han sido resueltas.
Desde el ámbito clínico, la terapeuta Berenice de la Peña explica que vivir con depresión implica una lucha cotidiana que pocas veces se nota desde afuera. “Es como si la vida se fuera llenando de baches y cada vez fuera más difícil reunir la energía suficiente para hacer lo mínimo: levantarse, bañarse, comer o dormir”, describe.
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Aunque los síntomas generales de la depresión están definidos en los manuales diagnósticos, su forma de manifestarse sí depende del contexto social, la edad, el género y las condiciones de vida.
“No se vive igual la depresión en un adolescente que en un adulto mayor, ni en una persona con estabilidad económica que en alguien que carga responsabilidades familiares, laborales o económicas”, señala De la Peña. Los mismos síntomas pueden expresarse de manera distinta según la realidad que atraviesa cada persona.
Desde la Secretaría de Salud, Angélica Ramírez, directora de Salud Mental y Adicciones en Coahuila, comenta la importancia de diferenciar entre malestar emocional y depresión clínica. “Hablamos de depresión cuando los síntomas persisten más de dos semanas y afectan de manera significativa la vida diaria. No todo episodio de tristeza es depresión”, aclara.
La autoridad estatal reportó que en se tienen 2,703 casos acumulados de depresión registrados por el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, al cierre de 2025.
NO SIEMPRE ES CONSTANTE
Uno de los puntos donde coinciden ambas especialistas es que la depresión no siempre se vive como un estado permanente. Existen distintos tipos y grados: desde el trastorno depresivo mayor hasta episodios depresivos, distimia o periodos de tristeza profunda que aparecen y desaparecen a lo largo del año.
Ramírez explica que, en muchos casos, la depresión responde a la acumulación de factores biológicos, psicológicos y sociales. “A veces no es un solo evento el que detona el problema, sino la suma de situaciones que rebasan la capacidad de afrontamiento de la persona”, señala.
Cierres de año, aniversarios luctuosos, pérdidas, cambios de estación o fechas socialmente significativas pueden intensificar los síntomas. “Hay personas que funcionan el resto del año, pero cuando se enfrentan a ciertas fechas o recuerdos, los síntomas se reactivan”, añade.
FUNCIONAR NO SIGNIFICA ESTAR BIEN
Muchas personas continúan trabajando, estudiando o cumpliendo con sus responsabilidades mientras atraviesan episodios depresivos. Esto no necesariamente significa que estén bien.
De acuerdo con Ramírez, en algunos casos se trata de rasgos depresivos que no constituyen un trastorno, pero en otros, la normalización del malestar impide identificar a tiempo un problema de salud mental. “Cuando se normaliza la tristeza constante, se corre el riesgo de no atender lo que sí requiere tratamiento”, advierte.
Edades: quiénes están llegando a pedir ayuda
La atención por depresión se presenta en todas las etapas de la vida, pero desde los servicios de salud se observa una mayor demanda en adolescentes, jóvenes y adultos en edad productiva, aproximadamente entre los 17 y los 40 años.
En contraste, existe una depresión menos visible en adultos mayores, asociada a duelos, aislamiento social o sensación de abandono. “Es una depresión silenciosa que requiere un acompañamiento más cercano”, explica la funcionaria. En gran medida, el tema depresivo a mayor edad, tiende a estar ligada al duelo que se vive con la pérdida.
LA VISIBILIZACIÓN
Ambas especialistas coinciden en que hoy se habla más de depresión, en parte gracias a las redes sociales. Esto ha permitido reducir el estigma y compartir experiencias, pero también ha abierto la puerta a la desinformación.
“Las redes ayudan a visibilizar, pero también favorecen el autodiagnóstico. No todo lo que se siente es un trastorno, y por eso es importante acudir con profesionales”, advierte Berenice de la Peña.
Para la terapeuta, hablar del tema es necesario, pero sin normalizar la enfermedad. “No es normal vivir con tristeza constante. Lo que debe normalizarse es la búsqueda de atención y el acompañamiento”, afirma.
LO QUE NO MUESTRAN LAS CIFRAS
Al cierre de 2025, los registros epidemiológicos colocan a la depresión como uno de los principales motivos de atención en salud mental en Coahuila. Sin embargo, Ramírez aclara que las cifras solo reflejan a quienes llegan al sistema de salud.
“Hay muchas personas que viven con depresión y no buscan atención, o que acuden a servicios privados. Por eso, los registros muestran solo una parte del problema”, explica.
Desde la Secretaría de Salud, señala que, dentro de los servicios de atención en salud mental, la depresión, la ansiedad y el estrés concentran la mayor parte de la demanda. Aunque se trata de padecimientos distintos, explica que están estrechamente relacionados y pueden coexistir en una misma persona.
“El estrés y la ansiedad, cuando no se atienden, pueden llevar a un grado determinado de depresión. Por eso es importante identificarlos a tiempo y no minimizar los síntomas”, advierte, al subrayar que cada uno tiene causas, manifestaciones y tratamientos específicos.
Reconocer los síntomas a tiempo puede marcar la diferencia. Cambios en el sueño, el apetito, la energía, la concentración, el aislamiento social o la pérdida de interés por actividades antes placenteras son señales de alerta.
Desde la Secretaría de Salud, Ramírez recordó que existen distintos canales de atención para quienes identifican síntomas de depresión. Además de la Línea de la Vida (800 953 6453), disponible las 24 horas, señaló que en los centros de salud opera el programa Psicólogo en tu comunidad, con atención psicológica a través de procesos breves.
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También están las urgencias psiquiátricas en los 14 hospitales generales del estado, la atención mediante telemedicina y los servicios de urgencias y consulta externa del Centro Estatal de Salud Mental. En situaciones de riesgo, añadió, se puede solicitar apoyo inmediato a través del 911.
Hablar de depresión, coinciden ambas especialistas, no es un acto de debilidad, sino de cuidado. Porque entender que no siempre es permanente, que puede aparecer por ciclos y que no se vive igual en todas las personas, abre la posibilidad de intervenir a tiempo y de acompañar mejor a quien lo necesita.
La depresión es una enfermedad tratable y con buen pronóstico si se atiende a tiempo. Nadie tiene que enfrentar el malestar en soledad”, concluye Ramírez