Perimenopausia: una etapa de transformación, no el final del camino
La perimenopausia no es una sentencia, sino una transición. Para Fernanda Zárate, psicóloga especialista en sexología educativa y clínica, se trata de una etapa de transformación comparable con otros momentos de cambio vital: “Dejas de gestar otro cuerpo, pero puedes gestar nuevas versiones de ti misma”.
En entrevista, Zárate explicó que así como se transita de la infancia a la adolescencia o de la soltería a la maternidad, también se vive la menopausia como un momento profundo de transformación. No obstante, lamentó que esta etapa continúe siendo invisibilizada, medicalizada en exceso o, por el contrario, minimizada.
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En Saltillo, hay varios especialistas en menopausia, incluyendo ginecólogos y endocrinólogos, que pueden ayudar a las mujeres a manejar los síntomas y cambios asociados con esta etapa de la vida. La menopausia es un proceso natural en el que los periodos menstruales cesan debido a la disminución de la producción de hormonas femeninas, generalmente entre los 45 y 55 años.
Zárate, egresada del Instituto Mexicano de Sexología, enfatizó que muchas mujeres expresan en consulta el desconcierto por los cambios en su cuerpo, su deseo o su forma de relacionarse. “Lo que antes generaba placer, ahora incomoda. Por eso es fundamental redescubrirse, escuchar el cuerpo, ser amables con nosotras mismas y saber que podemos pedir ayuda”, señaló.
La falta de preparación del personal médico, la ausencia de un enfoque integral y la persistencia de estigmas generan un entorno hostil para las mujeres en esta etapa. “Les dicen: ‘aguántate’, ‘son tus bochornos’, ‘por eso estás de malas’, y eso es deshumanizante”, lamentó.
Zárate ha ofrecido pláticas a personal médico general, quienes reconocen no sentirse capacitados para abordar estos casos. “Es una combinación de ignorancia y prejuicios: creemos que si ya no puedes tener hijos, ya no sirves. Y eso es falso y dañino”, subrayó.
La especialista insistió en que la perimenopausia requiere un abordaje interdisciplinario, que involucre ginecología, endocrinología, fisioterapia del piso pélvico, psicoterapia, terapia sexual, gastroenterología, odontología y otras especialidades.
“Muchas enfermedades de la vejez tienen raíz en una menopausia mal tratada”, alertó. Dolores gastrointestinales, problemas dentales o neurológicos pueden estar ligados a los cambios hormonales que se ignoraron durante años.
Uno de los motivos más comunes de consulta en esta etapa es la disminución del deseo sexual. Pero Zárate aclara: “El cuerpo está sobreviviendo, lidiando con la transformación física, el agotamiento, la sequedad en la piel, la vulva, la vagina. No es falta de interés, es que no se está bien”.
Entre los síntomas más frecuentes está la sequedad vaginal, que puede causar dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia). “La vagina pierde elasticidad, pero el clítoris no envejece. Tiene 10 mil 280 terminaciones nerviosas activas toda la vida. El placer sigue estando ahí”, aseguró.
En este sentido, los juguetes sexuales pueden ser aliados terapéuticos, pues estimulan el flujo sanguíneo en la vulva y fortalecen el piso pélvico. “No reemplazan al tratamiento médico, pero pueden favorecer la lubricación y reducir molestias”, comentó.
De acuerdo con la OMS, la perimenopausia inicia con los primeros síntomas y se extiende hasta un año después del último periodo menstrual, en un lapso que puede durar entre 4 y 10 años. Durante este tiempo, se han identificado más de 40 síntomas físicos y emocionales, con impactos profundos en la calidad de vida.
Zárate finalizó con un llamado claro: “Necesitamos sensibilizar y acompañar a más mujeres, para que sepan que no están solas y que existen múltiples formas de transitar esta etapa con placer, bienestar, conocimiento y apoyo. Que puedan reconectarse, divertirse, y también reinventarse”.