Productores de nuez de Chihuahua buscan implementar el Método Valdés desarrollado en Saltillo
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El método, desarrollado durante décadas en Derramadero por el ingeniero José María Valdés Garza, plantea una alternativa para la producción de nuez con menos agua, combinando una menor densidad de árboles con sistemas de riego presurizado
El nogal pecanero necesita agua. Mucha. Pero en las principales regiones productoras del norte de México, como Coahuila y Chihuahua, el recurso que sostiene a las huertas se encuentra bajo presión por la disminución de las lluvias, el aumento de las temperaturas y la sobreexplotación de los acuíferos.
Ante ello, el ingeniero José María Valdés Garza, exmaestro de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro y productor de nogal desde 1970, ha desarrollado durante décadas un sistema de producción basado en tener menos árboles y proporcionarles mejores condiciones de agua, luz y espacio.
La propuesta es conocida entre los productores como Método Valdés y combina baja densidad de plantación con riego por goteo y un conjunto de prácticas de manejo de suelo, nutrición y sanidad.
En el rancho El Porvenir, en Derramadero, Valdés estableció en 1993 una huerta con 35 árboles por hectárea, una densidad considerablemente menor a la utilizada en muchas plantaciones comerciales.
Los árboles fueron plantados a 18 metros entre hileras y 16 metros entre ejemplares. El sistema de riego comenzó con una manguera colocada junto al tronco y dos goteros de ocho litros por hora. Conforme crecieron los nogales, aumentó también el número de goteros y se modificó la distribución de las líneas de riego.
Según los datos registrados en El Porvenir, el número de goteros por árbol llegó a 19 en 2024. En el mismo periodo también aumentó el consumo de agua por hectárea, de 2 mil 939 metros cúbicos en 2022 a 5 mil 075 en 2024; sin embargo, la producción pasó de 606 a 3 mil 006 kilogramos de nuez por hectárea.
De acuerdo con esos registros, la cantidad de agua requerida para producir un kilogramo de nuez disminuyó de 4 mil 825 litros en 2002 a mil 688 litros en 2024. A su vez, la producción por árbol pasó de 17 kilogramos de nuez en 2022 a 94 kilogramos en 2024, cuando los nogales alcanzaron los 31 años de edad.
Cuando se acumulan demasiados árboles en una misma superficie, aumenta la competencia por agua y nutrimentos y, conforme las copas crecen, también puede reducirse la entrada de luz a las partes inferiores de los árboles.
En la huerta de El Porvenir, el amplio espaciamiento permite que los nogales desarrollen copas extendidas y reciban mayor exposición a la luz solar. El planteamiento busca que cada árbol disponga de una mayor cantidad de agua y nutrimentos, con menor competencia por los recursos disponibles.
El comportamiento de la huerta de Valdés comenzó a llamar la atención de productores de otras regiones. En los últimos años, grupos de productores de Chihuahua han visitado El Porvenir para conocer el sistema y evaluar su posible aplicación en sus propias huertas.
Uno de ellos es Carlos Campusano, productor de Jiménez, Chihuahua, quien desde hace tres años visita la huerta de Valdés y ha seguido de cerca sus registros de producción.
Aunque todavía no ha incorporado el sistema, explicó que ha comenzado los preparativos para adoptarlo, al igual que otros productores del sur de Chihuahua, retirando árboles para reducir la densidad de sus huertas y acercarse a unas 35 plantas por hectárea.
Además de encontrar interés en municipios como Jiménez, Valle de Allende y Camargo, señaló que también ha compartido la experiencia con productores de La Laguna, donde, afirmó, todavía una parte importante de las huertas continúa utilizando sistemas de riego por inundación.
EL MÉTODO VALDÉS
FUNDAMENTOS:
Baja densidad de plantación: establece esquemas de 35 árboles por hectárea (distanciados aproximadamente a 18 × 16 metros), eliminando la competencia hídrica y nutrimental.
Riego focalizado de alta eficiencia: integra un sistema de riego por goteo optimizado que se ajusta progresivamente al crecimiento del árbol y de su copa.
¿QUÉ LOGRA?
Anulación del fototropismo por sombra: al evitar el hacinamiento y el sombreamiento mutuo entre copas, no existen interferencias de luz, lo que permite que cada árbol alcance su máxima eficiencia fotosintética.
Regulación del tigmotropismo (competencia espacial): la baja densidad elimina la competencia física, regula el crecimiento vertical desmedido y estimula las ramificaciones laterales.
Mayor capacidad productiva: la estimulación de ramas laterales con mejores ángulos de inserción deriva en estructuras con mayor capacidad de carga y producción de nuez por árbol.
MAYOR SUSTENTABILIDAD
Replantea el indicador tradicional: la eficiencia deja de medirse únicamente en producción por hectárea para evaluarse necesariamente en litros de agua consumidos por kilogramo de nuez producida.
Estrategia ante restricción hídrica: en condiciones de sequía o escasez severa, la baja densidad destaca como la alternativa más sustentable para la viabilidad del cultivo.