Raúl Vera cumplió 81 años: el obispo que hizo de Saltillo un refugio para migrantes, desaparecidos y causas olvidadas

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Coahuila
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El obispo emérito de Saltillo celebró su cumpleaños rodeado de amigos y fieles, mientras su legado en derechos humanos y justicia social sigue marcando a Coahuila y al país

Raúl Vera cumplió 81 años ayer 21 de junio, y la fecha no pasó desapercibida para quienes lo consideran una de las voces más incómodas y, al mismo tiempo, más respetadas de la Iglesia católica en México.

Desde un día antes, el obispo emérito compartió en redes sociales una fotografía acompañado de amistades y fieles, anunciando la llegada de un nuevo aniversario de vida. La imagen reflejaba algo que ha caracterizado su trayectoria: la cercanía con la gente común más que con los círculos del poder.

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$!El obispo emérito de Saltillo es reconocido por su defensa de migrantes, desaparecidos y víctimas de violencia.

Originario de Acámbaro, Vera nació el 21 de junio de 1945. Antes de convertirse en sacerdote, estudió Ingeniería Química en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde vivió de cerca el ambiente político y social de finales de los años sesenta. Más tarde ingresó a la Orden de los Dominicos y fue ordenado sacerdote en 1975 por el papa Pablo VI.

Su historia dentro de la Iglesia dio un giro decisivo en 1995, cuando el Vaticano lo envió a San Cristóbal de Las Casas como obispo coadjutor de Samuel Ruiz. Lo que parecía una misión para moderar una pastoral cercana a los pueblos indígenas terminó transformándolo profundamente. El contacto con las comunidades mayas y el contexto del levantamiento zapatista lo llevaron a convertirse en un firme defensor de los derechos indígenas, al grado de ser llamado cariñosamente Jtatik, que en tseltal significa “padre”.

SU LLEGADA A SALTILLO

En el año 2000 fue nombrado obispo de la Diócesis de Saltillo. Lejos de disminuir su activismo, en Coahuila consolidó una de las pastorales de derechos humanos más influyentes de América Latina. Su trabajo se enfocó en acompañar a quienes pocas veces encontraban respaldo institucional: migrantes, familias de desaparecidos, obreros, indígenas y víctimas de la violencia.

Uno de los capítulos más recordados de su trayectoria fue su participación en la exigencia de justicia tras la tragedia minera de Pasta de Conchos, ocurrida en 2006. También impulsó la Casa del Migrante de Saltillo, refugio que ha dado apoyo a decenas de miles de personas en tránsito hacia Estados Unidos.

DEFENSA DE DERECHOS Y RUPTURA DE ESQUEMAS

Cuando la violencia ligada al crimen organizado golpeó con fuerza al país, Vera acompañó a colectivos de familiares de desaparecidos y denunció la crisis forense y la impunidad. Su voz fue una de las primeras dentro de la jerarquía católica en señalar públicamente la magnitud del problema.

El obispo también rompió esquemas dentro de la Iglesia al abrir espacios de diálogo con la comunidad LGBTTIQ+ y respaldar de forma abierta los derechos humanos de grupos históricamente estigmatizados. Su postura le generó críticas desde sectores conservadores, así como amenazas y campañas de desprestigio; sin embargo, también consolidó un profundo reconocimiento entre quienes encontraron en su voz un acompañamiento real, cercano y sin condiciones.

Tras su retiro como obispo en 2021, aceptado por el papa Francisco, Vera se convirtió formalmente en obispo emérito, aunque nunca abandonó la vida pública ni las causas sociales. Su labor le ha valido reconocimientos nacionales e internacionales, incluida una nominación al Premio Nobel de la Paz.

$!Con más de dos décadas de trabajo en Coahuila, Vera dejó una profunda huella en la relación entre Iglesia y derechos humanos.

¿SOLIDARIDAD CON COLOMBIA?

Este fin de semana celebró su cumpleaños en un restaurante colombiano de Saltillo acompañado de personas cercanas.

La celebración de su cumpleaños también reflejó parte de las convicciones que han marcado su trayectoria. Vera compartió el festejo en un restaurante colombiano de Saltillo, en un ambiente de convivencia con amistades y colaboradores cercanos. Para quienes conocen su historia de acompañamiento a pueblos y comunidades en situación de vulnerabilidad, el gesto fue interpretado como una muestra más de la sensibilidad internacionalista que ha caracterizado su pensamiento, siempre atento a las realidades sociales y políticas de América Latina y solidario con las luchas de los pueblos del continente.

A sus 81 años, sigue siendo para muchos un referente moral que desafió a gobiernos, empresas y estructuras eclesiásticas para colocar en el centro a quienes suelen quedar al margen.

Más allá de las creencias religiosas, la figura de Raúl Vera continúa despertando admiración y debate.

Para sus seguidores, representa la idea de que la fe puede convertirse en una herramienta de defensa de la dignidad humana; para sus críticos, una voz demasiado incómoda dentro de la Iglesia. Lo cierto es que, ocho décadas después de su nacimiento, su nombre permanece ligado a algunas de las luchas sociales más importantes de Coahuila y de México.

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Editora Web y de las secciones Coahuila y Saltillo en VANGUARDIA. Cuenta con más de 15 años de experiencia en medios impresos como correctora y editora. Es psicóloga por la Universidad Autónoma de Coahuila y cuenta con diplomados en periodismo por la UNAM y la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (ahora fundación Gabo). Entre sus intereses destacan la política local y nacional, la literatura, el internet, el rock y los medios.

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