Saltillo: ampliar cajetes y usar pavimento modular, clave para reparar banquetas levantadas por árboles
COMPARTIR
Expertos plantean ampliar cajetes y utilizar pavimentos modulares antes de recurrir a cortes de raíces o tala de árboles
Para atender los levantamientos de pavimento causados por el arbolado urbano, es necesario priorizar la adaptación de la infraestructura a las raíces existentes antes de recurrir a la tala.
Genaro Gutiérrez García, biólogo e integrante del Colegio de Biólogos de Saltillo, explicó que existen alternativas técnicas para solucionar esta problemática sin afectar la estabilidad de los ejemplares.
De acuerdo con los marcos técnicos de la Asociación Internacional de Arboricultura (ISA), la primera opción es la intervención sin tala, mediante rectificaciones o la reubicación de los espacios.
Entre las estrategias destacan la ampliación del cajete, retirando el pavimento alrededor del tronco, y la instalación de pavimento modular, como adoquines, para eliminar la presión futura provocada por el engrosamiento del árbol.
“Se puede tener una rectificación superficial, rebajar el concreto y resolver un desnivel, pero obviamente va a depender del espesor remanente y si la pendiente cumple el diseño”, expuso.
ALTERNATIVAS PREVIAS Y PODA SELECTIVA
Asimismo, se pueden implementar barreras de redirección radicular, las cuales reducen la futura presencia de raíces mediante un diseño preventivo del suelo en los lugares donde el problema apenas comienza.
Cuando las alternativas de rediseño o construcción son insuficientes, se puede recurrir a una poda radicular selectiva, la cual consiste en cortes localizados en las raíces que originan el conflicto estructural.
Gutiérrez García enfatizó que este procedimiento no debe realizarse de forma automática, ya que un corte indebido puede comprometer el anclaje mecánico del árbol y provocar su caída por el viento.
“Cortar raíces por cortar puede hacer que el árbol, si es un árbol grande con copa muy grande, pueda caer con viento o simplemente por la inercia que tiene el movimiento de la copa a lo largo del tiempo”, afirmó.
Previo a cualquier corte, los protocolos de la norma internacional ANSI A300 indican que es necesario realizar una inspección inicial para identificar la especie, el diámetro, la altura, la inclinación y la distancia al pavimento.
LA TALA COMO ÚLTIMA OPCIÓN
Posteriormente, se requiere un diagnóstico del sitio que incluya la revisión de la anchura y pendiente de la banqueta, la presencia de servicios subterráneos, el tipo de base, la compactación y el drenaje.
En la etapa de exploración también se debe documentar la profundidad, el rumbo y la distancia de las raíces implicadas, evitando siempre excavaciones agresivas que puedan dañar el sistema radicular de forma permanente.
“Se tendría que ver cada árbol en específico como un caso independiente para ver qué es lo que se puede hacer y valorar si se pueden o no hacer las correcciones de intervención sin tala”, señaló.
El especialista indicó que la remoción o tala de los árboles solo debe ejecutarse cuando esté sustentada en hallazgos de defectos, riesgos inminentes de falla o un deterioro incompatible con su conservación a largo plazo.
“El daño superficial del pavimento por sí solo no equivale a la evidencia de la inestabilidad del árbol. Debe haber una valoración conjunta antes de ordenar cortes de raíces”, comentó.
Además, recordó que la región atraviesa por episodios de sequía, por lo que la pérdida de raíces altera la capacidad de los árboles para retener la humedad disponible en el suelo urbano.
“Hay que valorar esa pérdida de raíces, cómo va a alterar la capacidad de atender el estrés hídrico y la disponibilidad del agua del suelo, eso también hay que verlo”, apuntó.
Finalmente, el biólogo reiteró que todos los procedimientos deben ser realizados por personal calificado y fundamentarse por escrito bajo normativas internacionales para proteger de manera adecuada el medio ambiente urbano.