Capacita Fundación Luz y Esperanza a su personal para fortalecer atención a mujeres víctimas de violencia
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Durante 20 horas abordaron perspectiva de género, derechos humanos, trauma vicario e interseccionalidad para reforzar el acompañamiento a mujeres, niñas y niños en situación de riesgo
La Fundación Luz y Esperanza impartió una capacitación de 20 horas al personal de su Refugio y del Centro Externo de Atención para fortalecer las herramientas técnicas y humanas con las que acompaña a mujeres víctimas de violencia, así como a sus hijas e hijos.
El curso estuvo a cargo de la doctora Araceli Vázquez, directora de Desarrollo Social con Igualdad, Diversidad e Inclusión (DESIDI), y de la licenciada Nelly Itzel Juárez Pillado. También participaron la directora de la fundación, María Salazar Rivera, y la coordinadora del Centro Externo de Atención, María del Carmen Leal Alamilla.
Durante las sesiones se abordaron temas como el trauma vicario, la fatiga por compasión, el desgaste emocional y el crecimiento postraumático vicario, con el objetivo de brindar herramientas para que las profesionales puedan cuidar su salud emocional mientras acompañan a mujeres que han vivido situaciones de violencia.
La doctora Araceli Vázquez destacó que quienes trabajan en la atención a víctimas también requieren espacios de fortalecimiento personal para sostener una atención ética, especializada y de calidad.
ATENCIÓN CON ENFOQUE
Otro de los ejes de la capacitación fue la aplicación práctica del enfoque de género, los derechos humanos y la interseccionalidad, con el propósito de adaptar la atención a las condiciones particulares de cada mujer.
Durante el taller se analizó que la experiencia de violencia no es igual para todas las personas, ya que intervienen factores como el origen étnico, la condición económica, el territorio, la situación migratoria o la clase social.
Como ejemplo, las especialistas señalaron que no es lo mismo acompañar a una mujer que vive en Saltillo que atender a una mujer de comunidades rurales como Los Lirios o a una mujer indígena proveniente del sur del país, por lo que los modelos de atención deben ajustarse a las necesidades de cada caso y no al revés.
REFUGIOS QUE SALVAN VIDAS
La capacitación también retomó las aportaciones de las académicas Angela Davis y Rita Segato para analizar las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres y la importancia de incorporar esa perspectiva en los procesos de atención.
Asimismo, se compartieron resultados de investigaciones sobre refugios para mujeres en México, las cuales muestran mejoras en la salud física y emocional de las usuarias, mayor conocimiento de sus derechos, fortalecimiento de la autoestima y mejores relaciones con sus hijas e hijos.
La principal conclusión, expuso la doctora Araceli Vázquez, es que los refugios sí funcionan y cumplen una función invaluable al salvar vidas y favorecer procesos de recuperación, aunque por sí solos no pueden resolver problemas estructurales como el acceso a la vivienda, el empleo, la seguridad o la justicia.
La Fundación Luz y Esperanza informó que continuará impulsando procesos de formación para fortalecer la atención integral que brinda a mujeres, niñas y niños en situación de violencia.