El Correo, el Burro y la Constitución: una historia insólita del Saltillo de 1827

El Correo, el Burro y la Constitución: una historia insólita del Saltillo de 1827

En 1827, el documento que abolía la esclavitud en Coahuila y Texas provocó indignación no por su contenido, sino por la forma en que arribó a Monclova

Saltillo
/ 17 enero 2026
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En abril de 1827, Saltillo era una ciudad en transformación y en la cúspide de su poder político. Seis años atrás, en 1821, había declarado su independencia de España antes que muchas otras regiones del país, un acto de valentía que le había ganado prestigio en toda la nación.

Desde 1824, tras la creación del Estado de Coahuila y Texas, se había convertido en un centro político de enorme peso para todo el norte mexicano. Coahuila y Texas habían quedado conformados como estado, dos entidades muy distintas: una arraigada en el desierto y la otra, una región con cada vez más anglosajones. Saltillo conservaba su orgullo de antigua villa colonial que había visto pasar soldados realistas, insurgentes y ahora ciudadanos de una república que apenas comenzaba a tomar forma.

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Todo debía formalizarse, juramentarse, sellarse con tinta y solemnidad. Cada documento llevaba la marca de autenticidad y poder. Ningún papel merecía más respeto que la nueva Constitución Política del Estado de Coahuila y Texas.

EL DOCUMENTO QUE CAMBIARÍA TODO

$!Documento donde se ordena el encarcelamiento de Juan Valdez por llevar a Monclova la Constitución en burro.

El pliego que viajaba a Monclova en aquella valija era el resultado de más de dos años de debates en Saltillo. Había sido sancionado el 11 de marzo de 1827 por el Congreso Constituyente y promulgado por el gobernador interino José Ignacio de Arizpe. Los legisladores habían pasado meses discutiendo cada artículo, cada cláusula, cada palabra y cada coma.

La Constitución era una de las primeras bilingües en territorio mexicano, redactada en español e inglés para servir a los distintos habitantes del estado. Declaraba que la soberanía residía en el pueblo y reconocía derechos como la libertad, seguridad, propiedad e igualdad para todos los habitantes, incluso los que estuvieran solo de paso.

Protegía la libertad de expresión, permitiendo escribir, imprimir y publicar opiniones sin censura previa. Establecía el fin de la esclavitud: nadie nacería esclavo en Coahuila y Texas a partir de su publicación en cada distrito, y quedaba prohibida la introducción de esclavos tras seis meses de su promulgación. Esta cuestión fue una de las causas principales por el conflicto que resultó con la pérdida del territorio de Texas.

El arribo de la Constitución de Monclova se esperaba con pompa. No era solo la ley del estado: era el código fundamental que regiría a la región entera. Las autoridades planeaban recibirla con toda la solemnidad, un acto especial a todas luces. Habría juramento público, lectura en voz alta en la plaza, presencia de los ciudadanos.

LA ENTRADA QUE NADIE ESPERABA

Jesús Valdez era el conductor del correo. Un hombre común con una responsabilidad extraordinaria: llevar la valija con la Constitución hasta Monclova. En sus manos viajaba el documento más importante del Estado de Coahuila y Texas.

La gente aguardaba su llegada. Las autoridades estaban preparadas. El ambiente era de expectación. De pronto entonces apareció Valdez, polvoriento y exhausto, montado en un burro.

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La imagen debió ser algo digno de verse. Las autoridades esperando con toda la formalidad del caso, la gente reunida, todo listo para el gran momento... y llega el correo en un burro.

El efecto fue inmediato. Los documentos de la época registran que causó una “bastante

sensación”; entre los habitantes. Interpreto que causó indignación. El escándalo corrió por toda Monclova. En todas partes se hablaba de lo mismo: la Constitución había llegado en burro.

Para el Gobierno no era solo un acto irregular. Era simplemente una burla deliberada al código fundamental del estado. Algunos sospechaban que podía haber ocurrido “por influjo de alguna otra persona”, como si hubiera una conspiración para ridiculizar los símbolos del nuevo Estado.

$!Juan Valdez el conductor de la valija oficial del Estado de Coahuila y Texas es apresado al llegar a Monclova en abril de 1827.

LA ORDEN DE ARRESTO

La noche del 27 de abril, entre las ocho y las nueve, llegó la orden a Saltillo. El destinatario era José Antonio del Bosque y Vargas, alcalde segundo constitucional. El mandato era claro, cito textualmente: poner en “detención segura en esta Cárcel Nacional” a Jesús Valdez.

Según el documento que obra en el Archivo Municipal de Saltillo clasificado como: AMS, PM, c72/2, e 74, 44 f., con fecha 28 de abril de 1827, se promovió juicio contra el correo de Monclova por haber llevado la correspondencia el conductor de valija montado en un burro, lo que se consideró una falta de respeto. ¿Eran lo monclovenses los responsables o los saltillenses? Al día siguiente, Valdez estaba tras las rejas. Su crimen: haber humillado al Estado y a su documento más importante.

LA INVESTIGACIÓN

Las autoridades querían respuestas. Se ordenó una investigación completa del trayecto. Los encargados de las postas de La Joya, Baján y Castaños debían declarar bajo juramento sobre lo que había pasado en cada punto del camino. ¿Alguien sabe dónde está La Joya? No la pude encontrar, ciertamente en el camino de Saltillo a Monclova, ¿pero a qué altura?

Las preguntas eran específicas y puntuales: ¿Tenía Valdez prevenidas las venias necesarias para el relevo de cabalgaduras en dichos puntos? ¿Pidió formalmente auxilio o transporte adicional al pasar por esos lugares? ¿Se lo dieron o se lo negaron? ¿En qué estado llegó el animal original a cada punto? Si recibió ayuda, ¿quién pagó por los servicios?

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El Gobierno buscaba cualquier irregularidad, cualquier señal de que Valdez había actuado con malicia o de que los funcionarios locales habían fallado en su deber.

LA DEFENSA TOMA EL CASO

José Simón de la Garza, vecino de Monclova, decidió defender a Valdez. Su argumento era directo: Valdez estaba preso por algo que no era un crimen. Presentó pruebas de ello. Un testigo llamado Briseño declaró que Valdez había pasado por La Joya “a galope” montando una “mula que estaba fuerte”. Ahí estaba la evidencia: el correo había comenzado su viaje con los medios adecuados, con diligencia y respeto por la importancia de su carga. Seguramente este argumento le valió para ser absuelto.

De la Garza explicó lo que realmente había pasado. Valdez salió confiando en que la mula llegaría a Monclova. El animal parecía resistente. Pero después de pasar Baján, después de atravesar la sierra, probablemente La Muralla, la mula se quedó sin fuerzas. Simplemente no podía más.

Valdez no se dio por vencido. Se presentó ante el encargado del puesto y consiguió un burro. No era lo ideal, pero era lo único disponible. Tenía que entregar la Constitución el día señalado. Así que montó en ese burro y siguió adelante.

De la Garza señaló la ironía de todo el asunto: Valdez estaba en una “prisión tan rigurosa”; no por negligencia, sino precisamente por haber hecho todo lo posible para cumplir con su deber. Había sacrificado su propia dignidad ante los ojos de todos los coahuiltexanos con tal de que el documento llegara a tiempo.

EL SALTILLO DE ESE AÑO

Mientras Valdez esperaba en prisión, Saltillo vivía sus propios cambios. Todavía era oficialmente la Villa de Santiago del Saltillo, pero su importancia política crecía cada día. En los pasillos del Congreso del Estado se gestaba algo importante. El 2 de noviembre de 1827, apenas siete meses después del incidente del burro, el Congreso de Coahuila y Texas emitió el Decreto Número 29. La antigua villa sería elevada a ciudad y recibiría un nuevo nombre: Leona Vicario.

$!Representación del momento cuando Juan Valez es conducido a la prisión por haber llegado en burro a Monclova trayendo consigo la Constitución.

La decisión no fue fácil. El gobernador José María Viesca se opuso. Había un problema constitucional: ¿cómo homenajear a alguien que aún vivía? La tradición decía que estos honores se daban después de la muerte. Pero el Congreso insistió. Ratificó el decreto por mayoría. El 15 de noviembre de 1827 se promulgó. Saltillo dejaba atrás su condición de villa.

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Leona Vicario, la mujer que había arriesgado su fortuna y su vida en la guerra de Independencia, recibió la noticia con humildad. En una carta dirigida el 29 de febrero de 1828, agradeció al Congreso pero se declaró no merecedora de tal distinción. Como quiera el nombre siguió así por varios años.

DOS CARAS DE UNA MISMA MONEDA

En 1827, Saltillo vivió dos eventos que parecen contradictorios. Por un lado, un hombre encerrado por llegar en el animal equivocado. Por otro, una ciudad rebautizada en honor a una heroína que todavía vivía, desafiando las tradiciones.

Las mismas autoridades que redactaban constituciones progresistas que abolían la esclavitud también encarcelaban a un correo por falta de protocolo. El mismo gobierno que defendía la libertad de expresión se ofendía por la forma de transporte.

Esas mismas autoridades dependían completamente de hombres como Valdez para que el Estado funcionara. Los correos cruzaban el desierto con lo que tuvieran a mano. Una mula, un burro, lo que fuera. Sin ellos, las leyes y decretos se quedaban como si no existieran.

EL FINAL DESCONOCIDO

No sabemos qué pasó con Jesús Valdez. Los documentos no dicen si lo absolvieron o lo castigaron. No sabemos si el Gobernador aceptó finalmente que había hecho lo correcto o que había cometido una arbitrariedad. Las autoridades hubieran querido la llegada del documento más importante del Estado de una manera más decorosa. En fin, como dice mi compadre Juan Blanco y como dijo Juan Valdez en su momento: es lo que hay.

Lo que sí quedó fue la historia. El correo que entró a Monclova en burro llevando la Constitución que abolía la esclavitud y proclamaba la igualdad. El hombre que cumplió su deber sin pompa, sin recursos extraordinarios, pero con la determinación de completar su tarea contra todo. Solo que lo hizo en burro. En el Saltillo de 1827, eso bastó para convertir a un humilde cartero en parte de la historia de la ciudad.

saltillo1900@gmail.com

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