Entre Reyes y guardias: el Día del Enfermero no debe pasar desapercibido
La enfermería: vocación, cercanía y el trabajo que no siempre es bien valorado
Mientras gran parte del País celebra el Día de Reyes, cada 6 de enero miles de enfermeras y enfermeros en México continúan su labor en hospitales y clínicas, muchas veces lejos de sus familias. La fecha suele pasar inadvertida para la mayoría, pese a la relevancia que tiene una profesión considerada como la columna vertebral del sistema de salud.
En Saltillo, personal de enfermería con décadas de experiencia y quienes hoy continúan en activo coinciden en que su trabajo va mucho más allá de la atención clínica: implica acompañamiento, contención emocional y una presencia constante en los momentos más vulnerables de los pacientes.
TE PUEDE INTERESAR: Obispo de Saltillo reconoce labor de enfermeras y enfermeros mexicanos
UNA LABOR QUE SOSTIENE AL SISTEMA DE SALUD
Dos exjefas de enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), hoy jubiladas tras más de tres décadas de servicio, señalan que la enfermería ha sido históricamente una de las bases operativas del Instituto. El médico indica, pero quien ejecuta, permanece y acompaña es la enfermera. “Estamos en todos los turnos y en todas las áreas”, compartieron.
De acuerdo con su experiencia, gran parte del trabajo que realizan las enfermeras permanece invisible para pacientes y familiares. Desde áreas como terapia intensiva, quirófano o pediatría, el personal de enfermería es quien mantiene el cuidado constante, incluso cuando los pacientes están inconscientes o sus familiares no se encuentran presentes.
TE PUEDE INTERESAR: Rosca de Reyes duplica su precio en cinco años en Saltillo
A ello se suma la sobrecarga laboral derivada de la falta de personal y recursos, situación que, explican, suele detonar inconformidades sin que se conozca el contexto completo. “Enfermería siempre termina sacando adelante el turno, aún en condiciones adversas”, señalaron.
EL PRESENTE, CERCANÍA, PREVENCIÓN Y TRATO DIGNO
Desde el otro lado de la experiencia, Lizeth Paola Ramos Franco, enfermera del IMSS con 13 años de trayectoria, representa a quienes hoy continúan en la primera línea. Tras más de una década en el área de urgencias, actualmente se desempeña en Promoción de la Salud, donde trabaja con pacientes diabéticos, hipertensos y personas con tuberculosis.
Para Ramos Franco, el papel de la enfermería en la atención de enfermedades crónicas es fundamental, pues no solo se limita a la aplicación de tratamientos. “Ayudamos a los pacientes a sobrellevar su enfermedad, trabajamos en conjunto con nutrición, psicología y otras áreas. Pero también depende de que el paciente quiera participar en su propio cuidado”, explicó.
En su experiencia, lo que más valoran los pacientes es el trato humano. “El trato digno es lo principal. Eso es lo que la gente recuerda”, afirmó, aunque reconoció que, a nivel institucional, aún existen retos en cuanto a la parte económica de la profesión.
VOCACIÓN, DESGASTE Y RECONOCIMIENTO
Tanto el personal jubilado como el activo coinciden en que la vocación sigue siendo un elemento esencial en una profesión que implica trabajar directamente con la vida de las personas. “No trabajamos con papeles, trabajamos con vidas”, subrayó Ramos Franco, quien aseguró que no se imagina ejerciendo otra labor.
TE PUEDE INTERESAR: Saltillo: Recintos de aforo público ahora deberán construir baños familiares
Las exjefas de enfermería recordaron también los contrastes vividos durante la pandemia de COVID-19, cuando pasaron de ser rechazadas y agredidas en espacios públicos, a recibir reconocimientos, para después volver a enfrentar críticas. “Es una relación compleja con la derechohabiencia, pero reconforta ver a un paciente recuperarse y regresar a casa”, compartieron.
Aunque el Día del Enfermero se conmemora oficialmente el 6 de enero en México, quienes ejercen esta profesión coinciden en que el mayor reconocimiento proviene del impacto que tienen en la recuperación y bienestar de los pacientes. Una labor silenciosa, constante y esencial que, incluso entre celebraciones, no se detiene.