Saltillo: 1 de 4 personas trabaja horas extra; influye en estrés y salud mental, considera experta
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Afectaciones físicas y cambios en las horas de sueño provocan consecuencias en la salud e incluso autolesiones
El 25.5 por ciento de las personas trabajadoras de la Zona Metropolitana de Saltillo labora más de 48 horas a la semana, lo que significa que uno de cada cuatro empleados realiza jornadas extendidas, de acuerdo con datos del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Karla Valdés, académica y exdirectora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), explicó que este exceso de carga laboral favorece la aparición de estrés, ansiedad y síndrome de burnout.
“Es un estado en el que las personas se sienten agotadas y cansadas; disminuye su rendimiento y se reducen sus capacidades para resolver problemas, tomar decisiones y desarrollar creatividad. Además, puede tener una afectación negativa en la salud mental”, señaló.
La especialista indicó que el impacto psicológico varía según la edad, las características de cada persona y las razones que la llevan a trabajar jornadas prolongadas. Explicó que, mientras algunos buscan alcanzar metas económicas, otros encuentran en el entorno laboral una forma de alejarse de dinámicas familiares disfuncionales o violentas.
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Asimismo, comentó que en la consulta clínica se atiende a personas que utilizan el trabajo excesivo como una herramienta para evitar pensamientos negativos o afrontar rupturas amorosas, prefiriendo mantenerse ocupadas en la empresa en lugar de permanecer solas en sus hogares.
“Cualquier persona que trabaje horas extra debe otorgar una importancia especial a la autoobservación y al autocuidado, evaluando constantemente cómo se siente, no solo físicamente, sino también en el plano emocional”, afirmó.
Respecto a la reducción del tiempo dedicado al hogar, Valdés advirtió que la ausencia prolongada derivada de las jornadas laborales puede deteriorar las relaciones familiares y de pareja, generar inconformidad entre los cónyuges y provocar que los hijos perciban una ausencia paterna o materna.
“Desde la psicología se recomienda buscar siempre un equilibrio entre la vida personal y el trabajo, de manera que los distintos ámbitos de la vida se mantengan en condiciones de bienestar. Al final, también debemos recordar que el trabajo puede terminar”, expuso.
La académica señaló que la consecuencia más grave asociada al síndrome de burnout puede ser la muerte por complicaciones físicas derivadas del estrés crónico, la mala alimentación y las alteraciones del sueño, factores que, en conjunto, pueden incrementar el riesgo de un paro cardíaco.
Sobre la relación entre el exceso de trabajo y el riesgo de suicidio, aclaró que en Saltillo no existe evidencia documentada de un vínculo directo. Sin embargo, señaló que la literatura internacional, particularmente en algunos países orientales, ha asociado estos casos con errores laborales graves o con la pérdida del empleo en personas cuya vida gira casi exclusivamente en torno al trabajo.
“El trabajo no solo nos brinda un beneficio económico; también puede hacernos sentir útiles, darnos un propósito, motivarnos y generar satisfacción. Sin embargo, cuando se convierte en una actividad extenuante, puede producir consecuencias negativas”, concluyó.