Trenazo de Saltillo, noticia mundial: así contó la prensa internacional la tragedia
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La magnitud del accidente ferroviario trascendió las fronteras de México y llegó a publicaciones y agencias internacionales
Las imágenes del trenazo permanecen asociadas a vagones amontonados, labores de rescate y cientos de familias que buscaban noticias de sus seres queridos. Pero la dimensión de aquella tragedia no quedó contenida en Saltillo ni en México: fotografías e información del accidente cruzaron fronteras y llegaron a medios internacionales.
Carlos Recio Dávila, profesor investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila, ha reunido con el paso de los años periódicos, revistas y fotografías de la cobertura internacional del desastre ferroviario.
Parte de ese material, explicó, corresponde a las llamadas wire photos: fotografías que podían ser transmitidas a distancia mediante sistemas que reproducían las imágenes en blanco, negro y tonalidades de gris. Algunas de las que conserva fueron adquiridas posteriormente en Estados Unidos.
El accidente alcanzó así los circuitos de agencias internacionales. Recio ha localizado fotografías aéreas atribuidas a Associated Press y otros materiales que muestran el escenario desde avionetas, además de publicaciones realizadas posteriormente en Estados Unidos y Francia.
Uno de los ejemplos que más llama su atención apareció en la revista estadounidense Life. A diferencia de las fotografías panorámicas del lugar, la publicación utilizó una imagen a color con un acercamiento a dos vagones prácticamente empalmados después del descarrilamiento.
Para Recio, la fuerza de aquella fotografía no está solamente en lo que alcanzó a registrar la cámara, sino en lo que permitía imaginar fuera del encuadre: el resto de los vagones acumulados tras el accidente y la magnitud de la destrucción.
La noticia también llegó a Francia. Durante una consulta en la hemeroteca de Le Monde, Recio localizó una breve publicación sobre el accidente que reportaba alrededor de 180 fallecidos, cifra que correspondía a los datos oficiales que circulaban entonces.
Otro registro conocido por el investigador corresponde a imágenes de archivo atribuidas a Reuters. En ellas, relató, se observa primero el sitio desde el aire y posteriormente el movimiento a nivel de piso: ambulancias, el traslado de una persona y la presencia de un sacerdote.
UNA TRAGEDIA VISTA DESDE LEJOS
Más allá de demostrar hasta dónde llegó la noticia, Recio encuentra una diferencia significativa entre la manera en que el trenazo fue contado dentro y fuera de Saltillo.
En los materiales internacionales que ha podido consultar predominan las vistas generales, los vagones destruidos y el número de muertos. Los rostros de quienes viajaban en el ferrocarril prácticamente desaparecen.
“Lo que importó a los medios fue la magnitud, pero no la individualización de las víctimas. Es decir, no hay rostros”, explicó el investigador.
El contraste aparece al revisar los periódicos locales de aquellos días. Los ejemplares de El Sol del Norte conservados en la hemeroteca del Archivo Municipal de Saltillo muestran niños buscando a sus padres, familiares intentando localizar pasajeros, heridos, rescatistas y ciudadanos incorporándose a las labores de auxilio.
Las fotografías y textos consultados por VANGUARDIA en el Archivo Municipal también documentan la movilización de ambulancias de la Cruz Roja, Seguro Social, ISSSTE, Policía, funerarias, bomberos y voluntarios, mientras los hospitales recibían a los lesionados.
Para Recio, esa diferencia permite observar dos maneras de contar un mismo desastre: desde el exterior predominó la dimensión material del accidente; desde Saltillo, además de los vagones destruidos, aparecieron las historias de quienes estaban dentro de ellos. “Los locales humanizan el acontecimiento”, resumió.
ANTES DE INTERNET: ASÍ VIAJARON LAS IMÁGENES
Que fotografías tomadas en Saltillo terminaran en publicaciones extranjeras también permite dimensionar cómo circulaba una noticia internacional en 1972. La información escrita podía transmitirse rápidamente mediante sistemas como el télex. Las fotografías en blanco y negro también podían enviarse a distancia mediante tecnología disponible entonces, pero las imágenes a color representaban un desafío distinto.
Recio explicó que los rollos tenían que trasladarse físicamente, revelarse y posteriormente llevar las diapositivas hasta donde pudieran ser utilizadas por las publicaciones. Esa diferencia ayuda a entender por qué una nota podía aparecer pocos días después del accidente, mientras una fotografía a color podía tardar considerablemente más.
El contraste con la actualidad es enorme: lo que ahora puede recorrer el mundo en segundos, en 1972 dependía de cables, agencias de noticias, rollos fotográficos, avionetas y traslados físicos.
LO QUE LLEGÓ AL EXTRANJERO... Y LO QUE NO
Para Recio, los documentos internacionales tienen otro valor: permiten conocer no solamente lo que se publicó sobre el Trenazo, sino también aquello que quedó fuera de esas primeras informaciones.
La cobertura extranjera que ha localizado fue breve y se alimentó de los datos disponibles inmediatamente después del desastre. De acuerdo con el investigador, no encontró en esos materiales un análisis profundo sobre las condiciones del ferrocarril, el sistema de frenado o el sobrecupo que después formarían parte de la discusión sobre las causas de la tragedia.
Incluso el número de muertos que cruzó las fronteras correspondía a los primeros conteos oficiales, pese a que el saldo definitivo del Trenazo se convertiría en una de las grandes interrogantes que permanecen hasta nuestros días.
Mientras en Saltillo las páginas de los periódicos conservaban nombres, rostros, heridos y familias buscando a los suyos, miles de kilómetros más lejos la misma tragedia era conocida mediante una imagen distinta: la de un ferrocarril destrozado cuya magnitud había sido suficiente para convertir un desastre ocurrido al sur de Saltillo en noticia internacional.