Salud mental y adicciones van entrelazadas: alertan por falta de psicólogos en centros de rehabilitación en México
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La falta de especialistas en adicciones en los anexos eleva el riesgo para los internos
El psicólogo Raúl Moreno, integrante del Instituto de Atención Integral y Desarrollo Humano (INTRA) explicó que la atención al consumo de sustancias y los trastornos psicológicos no pueden abordarse de forma aislada, ya que ambas problemáticas se presentan de manera simultánea bajo una psicopatología dual.
Ante esta condición, el especialista advirtió sobre la urgente necesidad de integrar psicólogos y adictólogos profesionales en los centros de rehabilitación residenciales, señalando que la falta de evaluaciones clínicas incrementa el riesgo de desatender señales de auxilio en pacientes con conductas suicidas.
A pesar de la importancia de contar con personal de salud mental en las casas de asistencia, en el país existe un severo déficit de especialistas en adictología.
“Actualmente, solo tres instituciones en todo México imparten posgrados formales. Son maestrías y especialización con cédula profesional en el estudio y tratamiento de las adicciones. Y los imparten la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Monte Fénix y la Universidad Hebraica México”, dijo.
Para contar con la acreditación formal de adictólogo, la formación académica requiere poseer previamente un título universitario en el área de la salud en psicología, medicina, psiquiatría o enfermería complementado con la especialidad o maestría. Debido a que las generaciones de egresados son muy reducidas, la disponibilidad de estos profesionistas resulta sumamente limitada.
En México, la atención residencial a las adicciones se divide en centros profesionales, mixtos y de autoayuda. El especialista indicó que estos últimos, son atendidos principalmente por acompañantes o figuras conocidas como padrinos. Ellos absorben la mayor parte de la demanda de internamiento debido al alto costo de las clínicas privadas profesionales y a la escasez de espacios residenciales en el sector público.
Para regular estos espacios, se estableció un estándar de competencia en consejería en adicciones. Aunque este esquema busca homologar el lenguaje técnico y brindar conceptos científicos básicos a los consejeros, la normativa vigente no exige obligatoriamente la presencia de un profesionista titulado en salud mental para autorizar la operación de un centro de autoayuda. Esta situación genera un riesgo potencial para los usuarios, al carecer de una evaluación clínica que atienda a la vez la adicción y el riesgo suicida.
DESESTIMAR SEÑALES
La falta de personal especializado en los anexos puede derivar en la omisión de síntomas graves. Un caso documentado en el que un interno falleció por suicidio en un centro evidenció que la víctima presentó cambios de conducta previos, como dejar de lavarse los dientes o bañarse durante tres días. En entrevista para Vanguardia, la familia asegura que ellos advirtieron de estas conductas al centro, sin embargo, aseguran que dichas señales no fueron atendida.
El especialista de INTRA enfatizó que ante cualquier signo, síntoma o conducta verbalizada se debe actuar de inmediato e implementar el protocolo denominado Código 100. El consumo de sustancias altera drásticamente la química cerebral, provocando desequilibrios emocionales donde, en fracciones de segundo, una persona puede pasar de un estado a otro y cometer un acto autolesivo.
Finalmente, los expertos alertaron que calificar las llamadas de auxilio como manipulación es altamente peligroso, pues gran parte de los decesos ocurren por un desenlace fatal no intencionado cuando el usuario busca “llamar la atención” de forma desesperada sin ser escuchado por su entorno.