Así se vivió la ceremonia previa del Super Bowl LX: leyendas, música y un estadio volcado con Seattle
Leyendas de la NFL, un show musical de alto voltaje y un estadio inclinado hacia Seattle marcaron la ceremonia previa al SB en el Levi’s Stadium
El Super Bowl LX comenzó a jugarse mucho antes de la primera patada. La ceremonia previa se adueñó del Levi’s Stadium y transformó la espera en un espectáculo por sí mismo, con historia, música y una atmósfera cargada desde el primer momento.
El desfile inició con las leyendas. Joe Montana, Jerry Rice, Emmitt Smith y otros inmortales del Super Bowl fueron presentados uno a uno, provocando ovaciones que sonaron a homenaje colectivo a décadas de grandeza en la NFL.
La aparición de Tom Brady, hoy fuera del emparrillado pero aún figura central del evento, desató una reacción especial: la afición de los Patriots de Nueva Inglaterra respondió con una ovación ensordecedora que recordó su peso histórico en el juego.
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Con el estadio ya encendido, Green Day tomó el escenario para abrir la parte musical de la noche. La banda, originaria del Área de la Bahía, interpretó tres temas que elevaron la energía en las gradas y unieron a distintas generaciones de aficionados en un mismo ritmo, justo antes de la presentación oficial de los equipos.
El turno fue primero para los Seahawks de Seattle, anunciados por Chris Pratt con una intensidad que terminó de inclinar el ambiente del estadio.
La respuesta del público confirmó a Seattle como el equipo arropado por la mayoría en las tribunas. Minutos después, los Patriots hicieron su entrada con Jon Bon Jovi como presentador y Carmina Burana–Fortuna Imperatrix como fondo musical.
La intención solemne contrastó con la reacción del público, que respondió con un abucheo sonoro y dejó clara la balanza emocional del recinto.
Las condiciones acompañaban el espectáculo. Santa Clara ofrecía un clima ideal, con una temperatura cálida que sumaba a la sensación de intensidad.
Dentro del estadio el césped vibraba; afuera, los alrededores estaban colmados de aficionados coreando y anticipando el arranque del partido.
Uno de los momentos más emotivos llegó instantes antes del kickoff. Charlie Puth interpretó el himno nacional, The Star-Spangled Banner, en una ejecución que silenció por segundos a la multitud y concentró todas las miradas en el campo mientras la bandera cubría el emparrillado.
El cierre de la ceremonia fue aéreo. Seis aviones sobrevolaron el Levi’s Stadium en formación, trazando estelas sobre el cielo y provocando un último estallido de aplausos. Con eso, el escenario quedó completo.
Así arrancó el Super Bowl LX: entre historia, música, patriotismo y espectáculo, con un estadio que ya estaba viviendo una noche memorable incluso antes de que se jugara la primera jugada.