‘Campeones sin jugar’; dirigente de Conmebol desata la tormenta al ‘otorgarle’ la Finalissima a Argentina
Ante la cancelación del partido entre la albiceleste y España, Alejandro Domínguez abrió la polémica por decir que los europeos ‘abandonaron’ la intención de disputarles el título
La polémica internacional está lejos de apagarse y, por el contrario, ha escalado a niveles inesperados luego de que el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, prácticamente “pensara en voz alta” y le adjudicara el título de la Finalissima a Argentina, pese a que el partido nunca se disputó.
Todo comenzó en el marco del sorteo de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana, donde Domínguez fue cuestionado sobre el futuro del encuentro entre Selección de Argentina y Selección de España. Lejos de esquivar el tema, el dirigente soltó una declaración que encendió la mecha: “No pudimos disputar la Finalissima el 31 de marzo porque no había estadio y ahora nos enteramos que España va a jugar ese día en Barcelona”, comentó.
Sin embargo, lo que parecía un comentario circunstancial escaló rápidamente cuando el propio Domínguez remató asegurando que Argentina es “bicampeón” de la Finalissima por ‘abandono’, argumentando que España no se presentó a jugar. La afirmación, aunque pudo haber sido en tono irónico, fue interpretada como una postura oficial, generando críticas inmediatas, ya que el partido nunca se canceló por ausencia de un equipo, sino por falta de acuerdo logístico entre ambas federaciones.
Del otro lado, la respuesta no tardó en llegar. El técnico de España, Luis de la Fuente, salió a desmentir cualquier versión que pusiera en duda la disposición de su equipo. “Todos sabían mi disposición respecto a la Finalissima. Quería jugarla por lo que significa una final, un título más”, afirmó con contundencia, dejando claro que el interés deportivo siempre existió.
Además, el seleccionador respaldó a la Real Federación Española de Fútbol, asegurando que se hicieron todos los esfuerzos posibles para concretar el encuentro. “La RFEF quería jugar el partido... hizo un trabajazo para intentar, por todos los medios, jugarlo”, señaló, subrayando que las negociaciones no prosperaron por factores externos.
De la Fuente fue incluso más directo al deslindar responsabilidades: “No se ha podido jugar por circunstancias que no tienen nada que ver con la RFEF”, insistió, buscando frenar la narrativa que apunta a una supuesta negativa española.
Mientras tanto, el ruido mediático crece. Lo que debía ser un enfrentamiento entre campeones de Europa y América se ha convertido en un cruce de declaraciones, interpretaciones y versiones encontradas, donde una frase —dicha al aire— ha bastado para encender una controversia que, por ahora, no tiene campeón... pero sí muchos cuestionamientos.