Fallas, protestas y polémica en el regreso del Estadio Banorte, ¿de qué se quejan los aficionados presentes en el México vs Portugal?
La organización del Mundial tiene muchas tareas pendientes respecto a los eventos en el mítico recinto, entre tiempos de espera, zonas de poca visibilidad y transporte
La reinauguración del Estadio Azteca, ahora renombrado comercialmente como Estadio Banorte y con el futuro nombre de Estadio Ciudad de México, quedó marcada por un empate gris entre la Selección Mexicana y Portugal, pero también por una fuerte ola de críticas en redes sociales debido a los detalles de la remodelación del inmueble.
El histórico recinto, sede de los Mundiales de 1970 y 1986, permaneció cerrado desde mayo de 2024 para adecuaciones rumbo a la Copa del Mundo de 2026, torneo en el que tendrá oficialmente el nombre de Estadio Ciudad de México y albergará cinco partidos: tres de fase de grupos y dos de eliminación directa.
Con visores de la FIFA y presencia de autoridades locales, el amistoso México vs Portugal sirvió como un primer examen para evaluar el funcionamiento del estadio renovado, desde el acceso y la logística de transporte, hasta el ambiente dentro de un evento de alta demanda. La prueba dejó claro qué aspectos ya operan con eficacia y cuáles aún requieren ajustes.
Uno de los principales señalamientos de los aficionados fueron las fallas en los lectores digitales, aparentemente provocadas por interrupciones en la señal de internet. Esto generó retrasos en los accesos y también complicó el pago y compra de alimentos y bebidas en varios puntos del Estadio Banorte.
En algunos casos, los asistentes lograron ingresar cuando el partido ya había comenzado. En redes sociales se multiplicaron testimonios que denunciaron largas esperas, filas sin orden y desorganización en zonas específicas del inmueble.
Otro punto de crítica se concentró en la visibilidad en ciertas localidades. En especial, aficionados ubicados detrás de las porterías, en primera fila, denunciaron que la publicidad electrónica obstruía parcialmente la vista del terreno de juego.
En cuanto a la boletería, los precios oscilaron entre 500 y 9 mil pesos. Las zonas Norte 100 y Sur 100, detrás de las porterías, alcanzaron costos de hasta 3 mil 800 pesos, mientras que los espacios premium superaron los 8 mil pesos.
Durante el encuentro también se reportó el grito homofóbico en al menos dos ocasiones, un hecho preocupante debido a los antecedentes de sanciones por parte de la FIFA en competencias internacionales, lo que mantiene el tema como un foco rojo para el futbol mexicano.
Además, se escucharon abucheos hacia el equipo nacional, situación que generó debate en medios deportivos. El comentarista David Faitelson expresó: “Abuchear a la selección mexicana debe ser un derecho del aficionado mexicano”, defendiendo la libertad de la tribuna para manifestarse.
En el plano técnico, uno de los puntos más sólidos fue el terreno de juego. El césped fue instalado semanas antes del partido y contó con supervisión directa de personal asignado por FIFA, cumpliendo con estándares internacionales que priorizan la calidad del espectáculo.
La instalación anticipada del pasto respondió a lineamientos estrictos, ya que el estado del campo es determinante en partidos de alto nivel. Además, el estadio estrenó asientos nuevos y presentó mejoras notables en iluminación, sonido y ambientación general.
El duelo también puso a prueba no solo los protocolos internos del inmueble, sino su interacción con el entorno urbano. La relación entre el estadio y la ciudad quedó expuesta en un evento donde el flujo de aficionados se vio condicionado por factores externos.
Manifestaciones cerca del Estadio Banorte provocaron retrasos importantes en la llegada del público, afectando la logística de transporte. El uso del Tren Ligero y rutas especiales de autobuses permitió mantener movimiento constante, aunque con dificultades por cierres viales y filtros de acceso.
“Nuestra intención no es detener el Mundial... mientras adentro celebran, nosotros afuera lloramos la desaparición de casi 6,000 familiares en la Ciudad de México y casi 134,000 en el país”, declaró una madre buscadora que participó en el bloqueo en las inmediaciones del inmueble.
El operativo en la zona incluyó aproximadamente 10 mil elementos de seguridad, desplegados para controlar accesos, vialidades y puntos estratégicos en una noche considerada de alta concentración de personas.
En términos generales no se reportaron incidentes masivos, aunque el evento quedó manchado por la muerte de un aficionado dentro del Estadio Banorte, situación que generó consternación y atrajo la atención mediática nacional.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó: “Un aficionado en estado de ebriedad intentó bajar del segundo al primer nivel brincando por la parte externa, lo que provocó que cayera hasta la planta baja”, confirmando que se trató de un accidente derivado de una maniobra imprudente.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México mantiene abierta la investigación del caso, con intervención de peritos en criminalística, fotografía y medicina forense, para esclarecer completamente lo ocurrido.
En el tema del consumo, los precios de alimentos y bebidas en el Estadio Banorte se ubicaron en rangos similares a otros eventos masivos de la capital, como el Gran Premio de México de Fórmula 1 en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Por ejemplo, una cerveza dentro del estadio alcanzó los 190 pesos, o hasta 270 pesos si se pedía preparada como michelada. En contraste, durante el Gran Premio una cerveza sencilla (355 ml) ronda los 105 pesos, mientras que una doble cuesta cerca de 210 pesos.
En comida el escenario fue similar. Dentro del estadio, platillos mexicanos se vendieron entre 110 y 250 pesos, con ejemplos como tacos desde 150 pesos por tres piezas o machetes en 250 pesos. En el Autódromo, el promedio ronda los 250 pesos, con opciones entre 150 y 200, y otras más elaboradas que alcanzan hasta 395 pesos.
LA ‘ZONA OSCURA’ DEL ESTADIO
Aficionados que asistieron a la reinauguración del Estadio Banorte comenzaron a manifestar su inconformidad en redes sociales, señalando principalmente problemas relacionados con la comodidad y la visibilidad en distintas áreas del inmueble.
Uno de los reclamos más repetidos surgió desde la zona baja, donde varios asistentes denunciaron que los nuevos asientos resultaron incómodos y afectaron directamente la experiencia durante el partido inaugural tras la reapertura.
De acuerdo con testimonios, la necesidad de levantarse constantemente se convirtió en una situación frecuente entre los aficionados, provocando molestias continuas y dificultando seguir el encuentro con normalidad en varios sectores del estadio.
En la parte alta del recinto, las críticas también se hicieron presentes. Algunos asistentes reportaron que la visibilidad era limitada, lo que incrementó la percepción negativa sobre ciertos ajustes realizados en la remodelación del histórico inmueble.