Gianni Infantino resiste en FIFA: recibe respaldo interno, pero Luis Figo exige su renuncia
COMPARTIR
La fallida venta de derechos comerciales desató disculpas a 211 federaciones, fracturas internas y una creciente rebelión antes de las elecciones de 2027
Gianni Infantino reunió de emergencia a la cúpula de la FIFA, mientras crecen las voces que exigen su renuncia. La cita se celebró tras el fracaso de FIFA Forward Enterprise, plan que pretendía vender a inversionistas privados el 20 por ciento de una nueva sociedad para explotar derechos comerciales del Mundial.
Infantino se sentó con el secretario general, Mattias Grafström, y miembros de la junta directiva. Al concluir, la alta dirección expresó “pleno respaldo” al presidente, aunque reconoció que el proyecto, valuado para recaudar unos 4 mil 200 millones de dólares, se manejó sin la consulta adecuada.
La FIFA envió una carta de disculpa a los integrantes de su Consejo y a sus 211 asociaciones. También prometió revisar sus procesos internos. El mensaje intentó cerrar filas sin disipar la mayor crisis del mandato de Infantino desde que asumió en 2016.
Luis Figo elevó la presión. El exastro de Portugal, Barcelona y Real Madrid pidió la dimisión inmediata del dirigente: “Infantino debe irse”. También lo acusó de mentir y anteponer intereses personales al futbol. Figo aseguró que todavía hay tiempo para “salvar el futbol”.
El reclamo se suma al de Javier Tebas, presidente de LaLiga, y a la ofensiva de la UEFA, que declaró haber perdido la confianza en Infantino. Gales, Serbia y Suecia retiraron su apoyo a la reelección; el primer ministro canadiense, Mark Carney, también afirmó no confiar en él.
Dentro de la propia FIFA aparecieron grietas: Carlos Cordeiro renunció como asesor, Arsène Wenger se deslindó del proyecto y el príncipe Ali bin al-Hussein, titular de la Federación de Jordania, denunció presiones financieras para apoyar al presidente.
Infantino conserva el respaldo de su equipo directivo y varias federaciones, pero llegará debilitado a la elección de marzo de 2027 en Rabat. Aún no existe un rival confirmado; sin embargo, la rebelión internacional convirtió una reelección que parecía segura en una batalla abierta por el control de la FIFA.