México gana, la tribuna también: el Estadio Ciudad de México hizo suyo el debut mundialista del Tri
Con más de 80 mil aficionados en Santa Úrsula, México venció a Sudáfrica en su debut mundialista entre goles, lluvia, cánticos y una tribuna que nunca dejó solo al Tricolor
La tribuna fue la parte vital para acobijar el debut mundialista de México desde el Estadio Ciudad de México. En Santa Úrsula, el Tricolor no saltó solo a la cancha: lo hizo empujado por más de 80 mil gargantas que jugaron su propio partido desde las gradas.
Hubo gritos al unísono en apoyo al Tricolor y también en contra de los Bafana Bafana. Cada despeje, cada recuperación y cada llegada mexicana fueron acompañadas por una fanaticada que entendió que este no era un partido cualquiera: era el arranque de la Copa del Mundo, en casa, con México como protagonista.
En los primeros cinco minutos, el control era total por parte del Tri. La pelota, la presión y el ánimo tenían dueño. México hacía lo propio en el campo, pero la afición también marcaba territorio desde la tribuna, con un “¡México, México!” que sonaba solemne, unitario y mundialista.
Julián Quiñones marca el primer gol del Mundial 2026
Como premio para los asistentes al Estadio Ciudad de México y para los millones que seguían el partido por televisión, apareció el invitado más esperado: el gol.
Al minuto 9, Julián Quiñones abrió el marcador para México y, de paso, escribió una página histórica: el primer gol de la Copa del Mundo 2026. El atacante, tantas veces criticado por no haber nacido en México, pero también pedido por muchos tras su espectacular temporada en Arabia, respondió en el escenario más grande posible.
El grito fue total. No fue sólo un gol del Tri. Fue el primer estallido del Mundial, la primera celebración de un torneo que arrancó con color mexicano y con Santa Úrsula convertida en una sola voz.
El “Cachorro” Montes se vistió de capitán
La presión mexicana, en la tribuna y en el campo, fue incisiva ante Sudáfrica. Durante el primer cuarto del encuentro, Raúl “Tala” Rangel prácticamente no tuvo trabajo. El partido se jugaba lejos de su arco, mientras el Tricolor cortaba intentos, recuperaba rápido y mantenía a los Bafana Bafana atrapados.
Uno de los más ovacionados fue César “Cachorro” Montes. El capitán de México se puso el traje de líder, cortó cualquier envío peligroso y se atrevió incluso a salir con balón controlado como si fuera un atacante más. Cada intervención suya levantó aplausos en un estadio que agradecía no sólo el esfuerzo, sino la autoridad.
Sudáfrica necesitaba aire y lo encontró con la pausa de hidratación. Era el momento ideal para replantear un esquema que había sido invadido por completo por la propuesta de Javier “Vasco” Aguirre. Pero la pausa no apagó la fiesta mexicana. Al contrario: una chusca “Dance Cam” puso a bailar a la tribuna y mantuvo encendido el ambiente.
Brian Gutiérrez, entre aplausos y ansiedad
No sólo Quiñones quebraba cinturas en el área rival. Brian Gutiérrez, juvenil de Chivas que se coló a la convocatoria mundialista, mostró personalidad en un escenario que a muchos les habría pesado. Sus piernas no temblaron y por momentos dejó claro por qué Aguirre decidió llevarlo al máximo torneo de selecciones.
México apretaba en todo momento, tanto en ataque como en defensa. Los acompañamientos entre mediocampistas y delanteros eran constantes, y la conexión del Tri permitía que el equipo llegara una y otra vez al área sudafricana.
Pero el segundo gol no llegaba. Sí aparecía la emoción. Dos jugadas al hilo del Tricolor despertaron otra vez el “¡México, México!” en un estadio que nunca guardó silencio.
El propio Brian, sin embargo, también desdibujó un poco el andar mexicano. No fue un mal partido en ejecución general, pero sí dejó dos o tres llegadas al arco que terminaron con disparos sin peligro real para el arquero Williams. México dominaba, pero no terminaba de ser contundente.
Así se fueron los primeros 45 minutos: con sabor agridulce. Se ganaba, sí, pero el marcador no parecía estar a la altura de lo que la afición merecía.
México dominaba, pero la tribuna pedía más
En el complemento, el ataque no cesó, aunque tampoco fue fino. Un bombeado de Quiñones, una volea de Brian Gutiérrez y un tiro libre de Raúl Jiménez resumieron el deseo mexicano de liquidar un partido que dominaba, pero que no lograba reflejar en el electrónico.
Llegó el minuto 60 y con él apareció la ola. También llegaron los silbidos. La afición, que había alentado sin descanso, empezaba a desesperarse porque el segundo grito de gol no llegaba y porque México dejaba escapar peligro cada vez que pisaba el área.
La ansiedad no sólo estaba en la tribuna. En la banca, Javier Aguirre tardaba en mover sus piezas y darle frescura a un equipo que poco a poco comenzaba a diluirse.
El clima también reflejó esa falta de chispa. Cerca del minuto 65 empezó a llover sobre el terreno del Estadio Ciudad de México. Con el agua, también bajó la intensidad del Tricolor, que seguía arriba en el marcador, pero ya no con la misma claridad del inicio.
Gilberto Mora encendió Santa Úrsula y Jiménez liquidó el partido
Entonces llegó la ilusión que hacía falta. Álvaro Fidalgo y Brian Gutiérrez dejaron el campo para darle entrada a Luis Chávez y Gilberto Mora, quien se convirtió de inmediato en uno de los más vitoreados por la afición mexicana.
El “¡Mora, Mora!” bajó desde la tribuna como una declaración de esperanza. Y en medio de ese nuevo impulso, apareció Raúl Jiménez.
El delantero marcó el ansiado segundo gol de México y firmó una tarde especial: su primer tanto con la playera del Tricolor en Copas del Mundo. Para un atacante que todavía persigue el récord histórico de Javier “Chicharito” Hernández, el gol tuvo sabor a desahogo, historia y reivindicación.
Pero “Morita” no fue el único que hizo vibrar al Coloso de Santa Úrsula. Aguirre también mandó al campo a Edson Álvarez y a Armando “Hormiga” González, quien se llevó una de las ovaciones más sonoras de la tarde. Los gritos y aplausos para el joven atacante confirmaron que la afición mexicana también celebra el presente, pero sueña con el futuro.
Cielito Lindo, lluvia y triunfo histórico de México
El “Cielito Lindo”, el “Vamos México”, los aplausos, festejos y risas le pusieron broche de oro a una tarde que no fue necesariamente la más vistosa, en lo futbolístico, incluida una tonta expulsión del capitán Montes, pero sí una de esas que se quedan en la memoria.
México debutó con triunfo ante Sudáfrica en la Copa del Mundo 2026. Julián Quiñones marcó el primer gol del torneo, Raúl Jiménez selló la victoria y el Estadio Ciudad de México convirtió el partido en una fiesta colectiva.
El Tricolor ganó en la cancha. La tribuna ganó en la memoria. Y Santa Úrsula, entre lluvia, cánticos y más de 80 mil ilusiones, volvió a sentirse como el corazón del futbol mexicano.