Nahuel Guzmán, suspendido tres partidos en Leagues, ¿quién es este arquero que divide al futbol mexicano entre el amor y el odio?
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Su carácter, provocaciones y enfrentamientos con rivales y árbitros lo han convertido en uno de los personajes más polémicos, pero también más queridos, de la Liga MX
Nahuel Guzmán volvió a quedar en el centro de la polémica. El arquero de Tigres recibió tres partidos de suspensión por su expulsión ante Vancouver Whitecaps en la Leagues Cup 2026, castigo que deberá cumplir en la edición de 2027, debido a que el conjunto felino quedó eliminado del torneo. Con esta sanción, el argentino acumula 10 partidos de suspensión pendientes en competencias internacionales: siete de la Concacaf Champions Cup y tres de la Leagues Cup.
La nueva sanción nació en los últimos minutos del empate 1-1 entre Tigres y Vancouver. En pleno tiempo agregado, Guzmán intentó reanudar rápidamente una falta en el mediocampo, pero terminó empujando al árbitro salvadoreño Iván Barton, una acción que provocó su expulsión. El encuentro terminó en penales, donde Tigres se impuso, aunque el resultado no le alcanzó para avanzar a los cuartos de final.
El episodio no terminó con la tarjeta roja. De acuerdo con reportes del partido, el arquero abandonó el terreno de juego visiblemente molesto y en su camino hacia los vestidores lanzó una silla y una papelera, una escena que rápidamente se difundió y volvió a colocar al guardameta bajo los reflectores.
El Comité Disciplinario determinó que Guzmán debía cumplir tres partidos de suspensión por conducta violenta, mientras que Diego Lainez recibió un encuentro de castigo por sus reclamos a los oficiales. El castigo del argentino se trasladará a la próxima edición de la Leagues Cup en la que Tigres participe.
Pero lo ocurrido ante Vancouver está lejos de ser un episodio aislado. De hecho, la sanción llega apenas unas semanas después de que Concacaf castigara a Guzmán con siete partidos por su participación en los incidentes posteriores a la final de la Champions Cup 2026 ante Toluca y por lenguaje abusivo hacia los oficiales.
El contraste define perfectamente al personaje: Nahuel Guzmán puede ser héroe y villano en cuestión de minutos. Para los aficionados de Tigres representa liderazgo, personalidad, títulos y una identificación pocas veces vista entre un jugador y una hinchada. Para sus detractores, en cambio, su comportamiento desafiante, sus provocaciones y sus constantes enfrentamientos lo convierten en uno de los futbolistas más incómodos del futbol mexicano.
La historia disciplinaria de Guzmán comenzó prácticamente desde sus primeros años en México. En la Final del Apertura 2014 contra América, su primera expulsión con Tigres llegó después de una falta sobre Michael Arroyo cuando la jugada ya había sido invalidada. El argentino fue sancionado con un partido.
Un año después, en el Apertura 2015, volvió a ver la tarjeta roja, esta vez frente a Chivas. Mientras el árbitro Francisco Chacón acomodaba la barrera, Guzmán se acercó para reclamarle y terminó expulsado por lenguaje ofensivo. Incluso después de recibir la roja permaneció varios minutos en el terreno de juego mientras continuaba con sus protestas.
En 2019 llegó otro capítulo internacional. Durante la final de la primera edición de la Leagues Cup, ante Cruz Azul, tuvo un enfrentamiento con Édgar Méndez y terminó expulsado después de golpear al futbolista español en una acción en la que el balón no estaba en disputa. El castigo fue de un partido.
La personalidad del argentino volvió a quedar expuesta en el Clausura 2022. Durante la semifinal de vuelta contra Atlas, Guzmán pateó un segundo balón que había ingresado al campo mientras los Rojinegros atacaban. César Arturo Ramos le mostró la tarjeta roja por interferir en la jugada. Tigres intentó argumentar que el balón había sido lanzado desde la banca del Atlas, pero la Comisión Disciplinaria mantuvo la sanción de un partido.
En la final del Apertura 2023 contra América ocurrió otra escena característica. Guzmán fue expulsado en tiempos extra después de cometer una falta sobre Julián Quiñones a más de 30 metros de su portería. Lo que siguió incrementó la polémica: tardó varios minutos en abandonar el campo y terminó observando parte del partido escondido detrás de una de las porterías. La Comisión Disciplinaria le impuso tres partidos de suspensión: uno por la expulsión y dos adicionales por conducta antideportiva.
Pero ninguna sanción había sido tan severa como la de 2024.
EL LASER QUE LE COSTÓ 11 PARTIDOS
En abril de 2024, mientras se encontraba lesionado y no podía jugar el Clásico Regio contra Monterrey, Guzmán protagonizó uno de los episodios más recordados de su carrera. Desde un palco, utilizó un láser para apuntar al rostro del portero de Rayados, Esteban Andrada.
La Comisión Disciplinaria abrió una investigación y terminó imponiéndole 11 partidos de suspensión, una multa económica y 40 horas de trabajo social. La Federación Mexicana de Futbol calificó aquella resolución como una sanción sin precedentes. Tigres incluso documentó posteriormente el cumplimiento de las horas de trabajo social.
Ese episodio explica por qué el nombre de Guzmán aparece una y otra vez en los registros disciplinarios del futbol mexicano. De acuerdo con el historial proporcionado para este reportaje, las suspensiones acumuladas por el argentino ascienden a 28 partidos, considerando las sanciones de Liga MX, el castigo por el láser y las dos suspensiones internacionales de 2026.
UN VILLANO QUE TAMBIÉN SABE SER HÉROE
Reducir a Guzmán a sus polémicas sería, sin embargo, contar solamente la mitad de su historia.
El argentino llegó a Tigres para el Apertura 2014, procedente de Newell’s Old Boys, y rápidamente se convirtió en uno de los principales referentes de la época dorada del club. El propio Tigres lo identifica como uno de los jugadores más importantes de su historia y señala que es el futbolista con más partidos oficiales disputados en la historia de la institución. En mayo de 2025 alcanzó los 500 encuentros oficiales con la camiseta felina.
Su palmarés explica buena parte del cariño que le profesan los aficionados. Guzmán ha conquistado cinco títulos de Liga MX, cuatro Campeón de Campeones, dos Campeones Cup y una Concacaf Champions Cup. Fue protagonista en varios de esos campeonatos y se convirtió en uno de los rostros de la transformación de Tigres en una potencia del futbol mexicano.
Sus actuaciones en las finales también construyeron su leyenda. En el Apertura 2015 fue determinante en la tanda de penales contra Pumas y un año después, ante América, atajó tres penales consecutivos para darle a Tigres otro campeonato. En 2017 volvió a levantar el título, esta vez tras vencer a Monterrey en la primera final regia de la Liga MX.
En 2025, además, alcanzó una marca que resume su importancia bajo los tres postes: llegó a 200 partidos con la portería en cero en el futbol mexicano. También estableció un récord de finales al conseguir seis partidos con el arco invicto en esa instancia, superando una marca que pertenecía al histórico Miguel Marín.
ENTRE EL AMOR Y EL ODIO
Ahí está la paradoja de Nahuel Guzmán. El mismo carácter que lo convirtió en ídolo de Tigres es el que le ha generado una larga lista de enemigos deportivos.
En el Estadio Universitario, sus gestos, gritos y provocaciones suelen ser celebrados por la afición felina. Es un futbolista que no se esconde, que juega con intensidad y que ha asumido el papel de líder durante más de una década. Su personalidad conecta con una hinchada que lo identifica como uno de los símbolos de la era más exitosa del club.
Del otro lado, las aficiones rivales suelen recibirlo con abucheos. Sus discusiones con árbitros, enfrentamientos con jugadores, reclamos y episodios extracancha han alimentado esa imagen de antagonista. Incluso medios deportivos lo han descrito como uno de los porteros más controvertidos de la Liga MX, precisamente por esa capacidad para generar admiración y rechazo en partes iguales.
Guzmán, a sus 40 años, ya forma parte de la historia de Tigres. Su contrato fue extendido en 2026 después de cumplir los objetivos establecidos por la institución, y continúa siendo el guardián de un equipo en el que ha pasado más de una década.
Quizá por eso cada nueva polémica tiene un efecto diferente dependiendo de quién la observe. Para sus seguidores, es el “Patón” que nunca se rinde y que defiende a Tigres como si fuera uno más de la tribuna. Para sus críticos, es el arquero que cruza constantemente la línea y que ha convertido las sanciones en parte de su historia.
Lo cierto es que pocas figuras del futbol mexicano han logrado provocar sentimientos tan opuestos. Nahuel Guzmán no es un personaje neutral: se le ama o se le odia. Y mientras sus manos sigan haciendo atajadas y su temperamento siga apareciendo en las canchas, el debate alrededor de su figura difícilmente terminará.