Sebastián Mireles: ‘La halterofilia en Coahuila está creciendo y hay que darla a conocer’
El entrenador destacó el potencial de jóvenes como Pablo Licón, el liderazgo de Benito Alvarado y Francisco Cerecero, y el crecimiento de una disciplina que busca consolidarse en el estado
El entrenador Sebastián Mireles destacó el potencial de jóvenes como Pablo Licón, el liderazgo de Benito Alvarado y Francisco Cerecero, y el crecimiento de una disciplina que busca consolidarse en el estado
Las seis medallas obtenidas por Coahuila en la Olimpiada Nacional 2026 representaron mucho más que un lugar en el podio. Detrás de las tres platas y tres bronces conquistados en Tepic, Nayarit, existe una historia de esfuerzo, adaptación y crecimiento en una disciplina que todavía busca ganar mayor visibilidad dentro del estado.
Para Félix Sebastián Mireles Rodríguez, entrenador de rehabilitación y fortalecimiento de 27 años, los resultados dejaron varias lecciones, pero también algunas sorpresas agradables.
”Para Coahuila fue algo sorprendente, ya que no contábamos con las medallas de Pablo Licón y de Benito Alvarado”, explicó.
En el caso de Benito Alejandro Alvarado, doble medallista de plata en la categoría de 110 kilogramos, el reto era mayor debido a que llegó a la competencia estatal después de participar en la Universiada Nacional celebrada en Guadalajara.
Mientras tanto, la actuación de Pablo Licón resultó especialmente llamativa para el cuerpo técnico. El joven logró subir al podio nacional pese a que apenas cuenta con alrededor de un año de entrenamiento formal en la disciplina.
”Prácticamente lleva un año entrenando, lo cual es muy poco tiempo”, señaló Mireles.
Los resultados obtenidos por los atletas coahuilenses son, en opinión del entrenador, una consecuencia directa del trabajo que cada uno realiza diariamente en el gimnasio y durante los entrenamientos.
”Se podría decir que sí reflejan el nivel actual, porque es el esfuerzo y el empeño de cada atleta”, comentó al ser cuestionado sobre si las seis medallas representan el momento que vive actualmente la halterofilia estatal.
Más allá de los resultados inmediatos, el entrenador considera que atletas como Benito Alvarado y Francisco Cerecero desempeñan un papel fundamental dentro del desarrollo de nuevas generaciones.
”Son pilares para los nuevos en esta disciplina, para que los tomen de ejemplo y motivación, y digan: ‘Yo también quiero ser medallista’”, afirmó.
Precisamente uno de los casos que más ilusión genera es el de Pablo Licón, quien a pesar de su corta trayectoria ya logró colocarse entre los mejores del país en su categoría.
”Hablando de Pablo, es un joven que tiene un potencial enorme; si se forma con disciplina, podrá llegar muy lejos”, aseguró.
Sin embargo, el camino hacia la Olimpiada Nacional estuvo lejos de ser sencillo. El principal obstáculo fue el tiempo de preparación disponible para los atletas.
De acuerdo con Mireles, los ajustes realizados al calendario deportivo nacional debido a la organización del Mundial 2026 provocaron que las competencias clasificatorias y nacionales se adelantaran, reduciendo considerablemente el periodo de entrenamiento.
”El tiempo fue el principal reto, ya que por el Mundial de Futbol se adelantaron las fechas y hubo menos tiempo de preparación”, explicó.
A pesar de ello, el entrenador considera que el estado cuenta con talento suficiente para seguir creciendo en los próximos años. No obstante, reconoce que la halterofilia exige un nivel de compromiso que no todos los jóvenes están dispuestos a asumir.
”Hay muchos buenos atletas en Coahuila, pero este deporte es una disciplina que exige mucho tiempo y sacrificios que no todos están dispuestos a hacer”, señaló.
Cuando se le pregunta sobre las figuras que podrían destacar en el futuro, Mireles prefiere ser prudente. Considera que en el deporte muchas circunstancias pueden modificar el rumbo de una carrera deportiva. Sin embargo, sí menciona a una atleta que ha comenzado a llamar la atención dentro del proceso estatal.
”No podría decir nombres porque el futuro es incierto, pero mi atleta Inés Licón, hermana del medallista, es una que despunta para los siguientes años”, comentó.
La actividad para la halterofilia coahuilense tampoco termina con la Olimpiada Nacional. El calendario contempla ahora competencias como las Copas Sub-15, Sub-17 y Sub-20, además de la Copa de Mayores y la tradicional Copa Nacional del Pavo, eventos que funcionan como selectivos para integrar representaciones mexicanas en competencias internacionales.
Para Mireles, estos torneos representan una oportunidad importante para que los nuevos atletas acumulen experiencia y continúen desarrollando su nivel competitivo.
Al final, más allá de las medallas, el entrenador encuentra satisfacción en el crecimiento que observa dentro y fuera de la plataforma.
”Para mí es satisfactorio ver cómo crece el deporte en Coahuila, sobre todo la halterofilia, que está un poco abandonada y hay que darla a conocer para hacer crecer el nivel en el estado. Y, sobre todo, el crecimiento de los atletas al ver cómo el deporte los forma para ser personas de bien”, concluyó.
Junto a Mireles, el trabajo de preparación de la delegación coahuilense contó también con la participación de los entrenadores Luis Carreras y Emanuel Campos Ledesma, bajo la coordinación de la presidenta de la asociación estatal, Yesenia Viezca Reyes.