CFE regresa a números negros en 2025, pero su utilidad depende de factores financieros
IMCO advierte que, aunque la empresa reportó ganancias históricas, la operación se debilitó y persisten presiones estructurales en deuda y pasivos laborales
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) cerró 2025 con una utilidad neta de 139 mil millones de pesos, un giro radical frente a la pérdida de 271.6 mil millones registrada en 2024. Se trata de la mayor ganancia para un cierre anual en los últimos ocho años. Sin embargo, detrás del resultado hay matices importantes: la mejora no provino de un fortalecimiento operativo, sino de un efecto financiero favorable.
De acuerdo con el reporte “CFE en la mira” del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), correspondiente al cuarto trimestre de 2025, la empresa acumuló ingresos totales por 679.5 mil millones de pesos, un crecimiento anual de 1.8%. Aunque positivo, el avance muestra una desaceleración respecto a 2023 y 2024.
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La venta de energía eléctrica se mantuvo como la principal fuente de recursos, al representar 76.9% de los ingresos (522.6 mil millones de pesos), mientras que las transferencias del Gobierno federal para compensar subsidios aportaron 12.5% (84.8 mil millones). También destacaron incrementos en la venta de combustibles a terceros y en el transporte de energía.
No obstante, la utilidad de operación —que refleja el desempeño del negocio sin considerar factores financieros— cayó 27% en comparación anual. El costo de ventas aumentó 11.3%, lo que erosionó los márgenes operativos. Es decir, la empresa vendió más, pero le costó más producir y suministrar electricidad.
El factor decisivo fue el comportamiento financiero. En 2024, la CFE registró gastos financieros netos por 253.7 mil millones de pesos; en 2025, en cambio, reportó ingresos financieros por 30.9 mil millones. El IMCO atribuye este cambio principalmente a la apreciación del peso frente al dólar, que redujo el impacto de la deuda denominada en moneda extranjera. Sin ese efecto cambiario, el balance habría sido distinto.
En el balance general también se observan contrastes. El patrimonio neto aumentó 29.3%, al pasar de 551.6 a 713.1 mil millones de pesos, impulsado por la utilidad registrada en el año. Los activos crecieron 2.8% y los pasivos totales disminuyeron 4.2%.
La deuda total se ubicó en 483 mil millones de pesos, una reducción de 1.5% respecto a 2024. Este monto equivale a 1.3% del Producto Interno Bruto estimado para 2025. Aunque el saldo total bajó ligeramente, hubo una recomposición relevante: la deuda de corto plazo disminuyó 36%, mientras que la de largo plazo aumentó 10.8%. Esto reduce presiones inmediatas de liquidez, pero traslada compromisos hacia el futuro.
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Un punto que genera preocupación es la deuda con proveedores, que creció 14.6% anual y se ubicó en 65.6 mil millones de pesos, su segundo nivel más alto en ocho años. Este indicador refleja obligaciones de corto plazo que pueden impactar la cadena de pagos.
El pasivo laboral —las obligaciones de largo plazo con trabajadores bajo esquemas de beneficios definidos— ascendió a 436.8 mil millones de pesos, equivalente a 21.7% de los pasivos totales. Aunque mostró una ligera reducción anual, continúa siendo uno de los principales componentes estructurales del endeudamiento de la empresa.
En materia de calificaciones crediticias, las agencias Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s mantuvieron a la CFE dentro del grado de inversión. No obstante, Moody’s conserva perspectiva negativa, mientras que S&P y Fitch mantienen perspectiva estable.
Durante 2025, la empresa pagó 58.3 mil millones de pesos por concepto de intereses de su deuda, un promedio de 4.9 mil millones mensuales, el monto más alto para un periodo enero-diciembre en los últimos ocho años .
En suma, la CFE logró cerrar 2025 con números positivos, pero la fotografía completa revela que el resultado estuvo fuertemente influido por variables financieras externas y no necesariamente por una mejora estructural en su operación. La presión por costos, el peso del pasivo laboral y el crecimiento de obligaciones con proveedores plantean desafíos que trascienden un solo ejercicio contable.