Peso mexicano pierde terreno: brecha de tasas cae a mínimos
Con base al valor del dólar en los mercados financieros, la divisa de México se debilitó en comparación a las monedas de Brasil o de Colombia
Durante la jornada de ayer, el peso mexicano registró un retroceso significativo al posicionarse como la divisa más depreciada del mercado global. Este movimiento ocurrió en un contexto donde el índice dólar, que mide la fuerza de la divisa estadounidense frente a seis monedas de economías desarrolladas, se mantuvo estable con un leve avance de 0.08%.
Este diferencial sugiere que la pérdida de terreno de la moneda mexicana responde principalmente a elementos del entorno local y del exterior.
Entre los factores clave detrás de esta baja destaca la reducción en el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos.
Sin embargo, la tasa de referencia del Banco de México se ubica en 6.50%, mientras que el rango del Banco de la Reserva Federal (Fed) se sitúa entre 3.75% y 4.00%, dejando una distancia de entre 250 y 275 puntos base.
Especialistas señalan que este ajuste altera las condiciones de rentabilidad y mitiga el atractivo del peso para las operaciones de “carry trade”. La perspectiva de un posible incremento de 25 puntos base por parte de la Fed hacia finales de año reduciría aún más este margen a 225 puntos base, un nivel históricamente bajo.
Asimismo, la posición relativa de México se ha vuelto menos competitiva frente a otros países de la región, ya que economías como Brasil y Colombia ofrecen diferenciales de tasas significativamente por encima de sus promedios históricos (975 y 825 puntos base, respectivamente), el diferencial mexicano cotiza 175 puntos base por debajo de su media histórica de 425 puntos.
¿QUÉ ES EL “CARRY TRADE”?
El carry trade es una estrategia financiera que consiste en pedir dinero prestado en una divisa con tasa de interés baja (donde el crédito es barato) e invertirlo en otra moneda que ofrece una tasa de interés alta (donde la rentabilidad es mayor).
El inversionista obtiene su ganancia de la diferencia entre ambas tasas (el rendimiento neto), siempre y cuando el tipo de cambio entre las dos monedas se mantenga relativamente estable y no absorba los beneficios obtenidos.