Transporte público: el gran reto para Saltillo
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Los datos no podrían ser más contundentes: cuando en una ciudad como Saltillo sólo el 15 por ciento de sus habitantes usan el transporte público, es claro que existe un grave problema
La movilidad, se ha dicho en todos los tonos posibles, constituye el gran reto de los gobiernos de todos los órdenes en el país. Históricamente lastrados por un modelo que nunca se pensó para garantizar el traslado eficiente de las personas dentro de las ciudades, en México hemos hecho muy poco para transformar la realidad del transporte público urbano.
El diagnóstico, en casi cualquier ciudad del país, es entonces claro y contundente: tenemos un sistema de transporte caro, malo e ineficiente. Y mientras no se asuma esta realidad, poco se avanzará en la tarea de desmontarla y reconstruirla.
El comentario viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo a los resultados del estudio “Costo del Tráfico 2026”, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM) y la empresa especializada en estudios de movilidad Dat’s Why.
De acuerdo con dicho estudio, la capital coahuilense es una de las ciudades de México –de entre las 44 analizadas– que peores indicadores presenta en materia de uso del transporte público. Apenas el 15 por ciento de los saltillenses lo usan para moverse, mientras que el resto se traslada mediante el uso de medios privados (automóvil, camioneta, motocicleta, motoneta, transporte escolar y taxi por aplicación).
Solamente otras dos ciudades del país –Mexicali y Ciudad Juárez– registraron tasas menores que la de Saltillo en materia de uso del transporte público. La capital de Coahuila empató en el tercer peor sitio con las capitales de Chihuahua y Baja California Sur.
Nadie puede llamarse a sorpresa tras conocer estos datos. Si algo se ha dicho con insistencia en los últimos años es justamente que a Saltillo le urge un sistema de transporte público que realmente resuelva el problema de movilidad que todos padecemos diariamente.
Los datos del estudio citado tan sólo documentan lo que cualquiera puede atestiguar simplemente saliendo a la calle y transitando por la ciudad prácticamente a cualquier hora: la zona metropolitana de Saltillo se ha convertido en un congestionamiento vial casi permanente.
Por ello, en relación con este nuevo estudio, lo que debe decirse, sobre todo, es que nos encontramos ante un problema sobrediagnosticado. Ya no requerimos más evidencia para dejar claro que existe. Lo que hace falta es que comencemos a discutir las posibles soluciones.
Desde luego, como ocurre con cualquier problema, es preciso que se asuma su existencia; que deje de negarse; que cesen los intentos por maquillarlo o por construir soluciones cosméticas que son inmediatamente rebasadas por la realidad.
Y la solución pasa, también está muy claro, por revertir la realidad actual, es decir, por multiplicar por dos, al menos, la proporción de saltillenses que se mueven usando el transporte público.