Amenazas de Trump a los proveedores de petróleo de Cuba ponen a México en un aprieto
La alianza de décadas entre Cuba y México está sometida a una creciente presión por parte de Estados Unidos, lo que ha obligado a la presidenta Claudia Sheinbaum a un acto de equilibrismo precario
CIUDAD DE MÉXICO- Cuando el presidente Donald Trump declaró una “emergencia nacional” el mes pasado, acusando a Cuba de albergar a espías rusos y de “acoger” a enemigos como Irán y Hamás, acompañó la medida con una advertencia: los países que vendan o suministren petróleo al país caribeño podrían estar sujetos a elevados aranceles.
La amenaza parecía estar dirigida a México, uno de los pocos países que aún suministra petróleo a Cuba. A principios de este mes, incluso dijo que había pedido específicamente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que cortara su suministro.
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La larga alianza entre México y Cuba, basada en la cooperación económica y cultural y en una desconfianza compartida hacia la intervención estadounidense, sobrevivió e incluso se profundizó tras la Revolución cubana, cuando México mantuvo sus lazos con La Habana, aun cuando gran parte de la región se alineó con Washington.
Sheinbaum se enfrenta ahora a un difícil equilibrio: mantener la alianza histórica de su país con La Habana y, al mismo tiempo, gestionar su relación vital, aunque cada vez más tensa, con Estados Unidos.
El gobierno de Sheinbaum ha tenido cuidado de no provocar a Trump, quien ya ha tensado la economía mexicana con aranceles y amenazas de acción militar unilateral por el fentanilo que cruza la frontera. También ha amenazado con retirarse del acuerdo de libre comercio con Canadá y México, que es el mayor socio comercial de Estados Unidos.
Sheinbaum ha mantenido en gran medida el compromiso de su país con Cuba, una nación comunista, donde la población enfrenta dificultades como el aumento de los precios de los alimentos, los constantes apagones, la falta de medicamentos críticos y la escasez de combustible. Sin embargo, México no ha enviado petróleo a Cuba desde principios del mes pasado.
“Nadie puede ser omiso a la situación que está viviendo en este momento el pueblo de Cuba por las sanciones que se están imponiendo a cualquier país que envíe petróleo por parte de Estados Unidos de una manera muy injusta”, dijo durante una conferencia de prensa el lunes. Añadió que México había desplegado en Cuba dos buques de la Armada que transportaban más de 814 toneladas de ayuda humanitaria, principalmente alimentos básicos y artículos de higiene.
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Cuba, cuyo principal proveedor de petróleo era Venezuela, se ha enfrentado a una severa escasez de combustible en los últimos años, pero la situación se ha agravado considerablemente desde el mes pasado, cuando Trump tomó el control del suministro petrolero de Venezuela. Trump detuvo los envíos a Cuba, que ahora solo recibe una fracción del petróleo que necesita.
México enviaba alrededor de 22 mil barriles diarios a Cuba, pero esa cifra se redujo a unos 7 mil a finales de 2025, lo que seguía siendo mucho menos de lo que enviaba Venezuela, según Jorge Piñon, experto en petróleo de la Universidad de Texas que sigue de cerca los envíos. La última entrega llegó a principios de enero, dijo, días después de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fuera capturado por fuerzas estadounidenses.
Para transitar esa crisis, Sheinbaum ha intentado diferenciar entre los envíos de combustible a Cuba acordados mediante contratos entre la petrolera estatal mexicana Pemex y el gobierno cubano, y los considerados humanitarios, que, insiste, deberían continuar. También ha pedido que se entablen conversaciones diplomáticas con Estados Unidos y ha ofrecido a su país como mediador para las discusiones entre Washington y La Habana.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo el jueves que su gobierno estaba abierto a conversar con Estados Unidos. Trump ha advertido en las redes sociales que Cuba debería llegar a un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
Con los suministros mermados, Sheinbaum parece centrada en mantener vivo el compromiso histórico de México.
México es el único país latinoamericano que se ha opuesto sistemáticamente al embargo económico de Estados Unidos a Cuba desde que comenzó hace más de 60 años, a pesar de que el tono de la relación ha variado bajo las diferentes presidencias.
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Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, dos figuras clave de la Revolución cubana, se conocieron mientras estaban exiliados en Ciudad de México en 1955 y comenzaron a planear una guerra de guerrillas que arrasaría la isla y cambiaría el curso de la historia latinoamericana. Siguieron los pasos de José Martí, un héroe nacional cubano que vivió en México antes de regresar a su tierra, donde murió en 1895 luchando para que la isla se independizara de España.
La Revolución cubana también fue una inspiración para los movimientos antigubernamentales en México en la década de 1960, dijo Rafael Rojas, cubano e historiador del Colegio de México.
Rojas afirmó que Morena, partido gobernante de Sheinbaum, tiene “una visión nostálgica y muy sentimental de Cuba”. A una parte importante de la dirección y de la base del partido, añadió, “Cuba aparece como una víctima del imperio y debe ser ayudada”.
México ha sido durante mucho tiempo un refugio y punto de tránsito para los cubanos, especialmente desde que Estados Unidos puso fin en 2017 a su política de permitir la estancia de los cubanos que llegaban sin visa y a medida que la crisis económica de la isla se ha agravado en los últimos años.
Después de que los izquierdistas cubanos planearon su revolución en México en la década de 1950, Manuel Antonio de Varona fundó un movimiento anticastrista en Ciudad de México en 1960. Generaciones antes, durante la Revolución mexicana, figuras mexicanas huyeron a Cuba.
Desde que los revolucionarios tomaron el control de Cuba en 1959, México ha demostrado ser un negociador útil entre Estados Unidos y Cuba, dijo Ricardo Pascoe, exembajador mexicano en Cuba bajo el mandato del presidente conservador Vicente Fox a principios de la década de 2000.
Durante parte de la Guerra Fría, dijo, Washington vigilaba a los cubanos a través de la información que México compartía, pero México también era la puerta de entrada de Cuba al resto del mundo. Y aunque los anteriores presidentes mexicanos de derecha no compartían las políticas económicas o políticas de Cuba, México mantuvo relaciones diplomáticas amistosas y asociaciones comerciales.
Con el partido Morena, fundado por el predecesor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, quien estableció vínculos más estrechos con Díaz-Canel de Cuba, Pascoe dijo que el gobierno mexicano se ha alineado más ideológicamente con Cuba.
“Esto ha colocado a México y la presidenta de México en una posición muy complicada”, dijo. “Porque entonces la economía de México sigue dependiendo de la relación con Estados Unidos, pero quiere tener una relación privilegiada política con un reconocido adversario de Estados Unidos”.
Ricardo Monreal, que lidera a los legisladores de Morena en la cámara baja del Congreso, dijo que en México existe un sentimiento conservador que no está de acuerdo con la relación actual del país con Cuba. Sin embargo, insistió en que México se ha solidarizado con los cubanos a lo largo de su historia y que “no podemos” aceptar una política que afecta a elementos esenciales como los alimentos y la energía.
Monreal afirmó que no se podía asumir una posición de desprecio o indiferencia hacia lo que está sufriendo Cuba. “Yo siento que es la peor crisis de la historia moderna de Cuba por la presión del bloqueo y el ahogamiento que está sufriendo por parte de Estados Unidos”. c. 2026 The New York Times Company.
Por James Wagner, The New York Times.