Gobierno de Reino Unido defiende decisión de prohibir comercio con asentamientos israelíes
COMPARTIR
Con frases como ‘Palestina no debe ser borrada’, la comunidad internacional demostró su aprobación por esta medida del gobierno británico en contra de la invasión
El primer ministro británico Andy Burnham defendió el miércoles la decisión de su gobierno de prohibir el comercio con asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada, y explicó que el Reino Unido estaba siendo fiel a sus raíces al adoptar una postura en favor de la justicia.
“El Reino Unido tiene que defender la equidad contra la injusticia cuando se está intimidando a la gente para que abandone sus hogares”, dijo Burnham al Parlamento. “Siempre estaremos del lado del más débil y tomaremos las medidas que podamos para apoyarlo”.
El Reino Unido anunció la prohibición el martes, e Israel respondió cerrando el consulado británico en Jerusalén oriental e impidiendo la entrada al país a 11 legisladores.
La postura más firme del ejecutivo del Reino Unido fue seguida por Francia y Canadá, cuyos mandatarios anunciaron que tomarán medidas similares con el fin de evitar que la expansión de los asentamientos y el aumento de la violencia hagan imposible establecer un futuro Estado palestino.
El secretario británico de Relaciones Exteriores, Ed Miliband, afirmó que “terroristas colonos” estaban llevando a cabo una “limpieza étnica” de palestinos, en la que es la mayor reacción del gobierno británico contra Israel desde que reconoció la condición de Estado palestino hace un año. Señaló que hay “casas demolidas con topadoras, carreteras e infraestructura pública destruidas, familias desplazadas de sus hogares”.
Su homólogo israelí Gideon Saar calificó la medida de “despreciable” y indicó que Israel expulsará a representantes del Reino Unido de un centro militar conjunto que supervisa el alto el fuego en Gaza y pondrá fin al entrenamiento que ofrece el país a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina en Cisjordania. Además, Israel prohibió la entrada al país a una docena de legisladores británicos y a otros ciudadanos del Reino Unido que, según Saar, estaban “involucrados en actividad antisemita y antiisraelí”.
Miliband, que es judío, dijo que estaba decepcionado con la respuesta de Israel y rechazó las críticas del rabino jefe británico, resaltando que es falso que la medida conduzca a más antisemitismo en el Reino Unido.
Ephraim Mirvis, el rabino jefe de Reino Unido, acusó al gobierno de practicar una “política de gestos” que reforzará “el mismo extremismo contra el que pretenden luchar”.
“Todos necesitamos hacer más para combatir el antisemitismo, pero creo que podemos hacerlo y defender los valores británicos”, sostuvo Miliband.
APOYO INTERNACIONAL A LA PROHIBICIÓN
La prohibición abarca la importación de todos los bienes procedentes de los asentamientos y prohíbe que las empresas presten servicios a esos puestos avanzados, incluyendo financiamiento, construcción, infraestructura, bienes raíces y publicidad. Entrará en vigor en un plazo de hasta nueve meses.
Dinamarca, Finlandia, Islandia, Polonia, Portugal y Suecia se han comprometido a “respaldar nuevas medidas”, aseveró Miliband. Holanda, Irlanda, Bélgica, España y Noruega ya han vetado los bienes procedentes de los asentamientos o están en proceso de hacerlo, destacó.
Miliband también endureció el embargo británico a la venta de armas a Israel para su uso en Gaza, para incluir armamento “que contribuya materialmente a la ocupación” de los territorios palestinos.
El legislador conservador Bernard Jenkin dijo que le preocupaba que la decisión del gobierno pudiera afectar la cooperación antiterrorista con Israel para mantener a salvo a los británicos.
“Ahora estamos embarcados, al parecer, en una disputa diplomática total con Israel y expulsiones recíprocas de diplomáticos”, añadió Jenkin.
IMPACTO LIMITADO Y MAYOR AISLAMIENTO DE ISRAEL
Es probable que el impacto económico sea limitado, ya que los asentamientos producen sólo una pequeña cantidad de exportaciones, en su mayoría agrícolas. Pero la medida es una expresión simbólica de descontento con Israel por parte de algunos de sus aliados más cercanos, y ofrece una nueva señal del creciente aislamiento del gobierno israelí como resultado de la guerra en Gaza.
Bajo el gobierno ultranacionalista del primer ministro Benjamin Netanyahu, la construcción de asentamientos en Cisjordania —tomada por Israel en la guerra de los Seis Días de 1967— se ha disparado. El gobierno de Netanyahu considera Cisjordania como la patria bíblica e histórica del pueblo judío y se opone a la creación de un Estado palestino.
En su gran mayoría, la comunidad internacional considera esas construcciones ilegales. El Reino Unido y otros países han expresado especial preocupación por el proyecto de asentamiento E1 aprobado por Israel, que en la práctica partirá el territorio en dos.
Se han registrado aumentos notables en los ataques de colonos contra palestinos, los desalojos en localidades palestinas, las operaciones militares israelíes y los puestos de control que asfixian la libertad de movimiento, así como varios ataques palestinos contra israelíes.
La medida del Reino Unido fue aplaudida por la expresidenta de Irlanda Mary Robinson y la ex primera ministra de Nueva Zelanda Helen Clark, ambas exfuncionarias de la ONU. Las dos dijeron que la UE debería seguir el ejemplo.
“Se necesita una defensa internacional coordinada de la solución de dos Estados ahora más que nunca”, afirmaron. “Palestina no debe ser borrada”.