El turismo del futuro se construye conservando: México redefine las pautas de la inversión turística
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La sostenibilidad cobra relevancia en la planeación de proyectos turísticos y en las decisiones de compradores e inversionistas
Durante décadas, el crecimiento turístico se ha medido a partir de indicadores como inversión, llegada de visitantes, ocupación hotelera o generación de empleos. Hoy, a esos factores se suma con mayor fuerza la capacidad de desarrollar destinos preservando los recursos naturales y sociales que forman parte de su atractivo.
Esta visión tomó un nuevo impulso en México con la elaboración del primer Decálogo para la Inversión Turística Sustentable, presentado por la Secretaría de Turismo (Sectur) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). El instrumento establece 10 principios para orientar los proyectos hacia un modelo sustentable, inclusivo, equilibrado y resiliente.
Entre sus directrices se encuentran la conservación del patrimonio natural y cultural, la planeación territorial responsable, el uso eficiente de los recursos, la economía circular y una mayor integración de las comunidades en el desarrollo turístico. Más que sustituir los indicadores tradicionales de crecimiento, estas prácticas amplían la manera en que hoy se entiende la competitividad de un destino.
Riviera Nayarit ofrece un ejemplo de cómo esta evolución comienza a reflejarse en uno de los corredores turísticos de mayor dinamismo del Pacífico mexicano. La región continúa atrayendo inversión y marcas internacionales de alta gama, mientras distintos análisis del mercado regional identifican una creciente atención a la sostenibilidad, las certificaciones ambientales y la integración de los proyectos con su entorno como factores de diferenciación.
La tendencia también se observa en el mercado inmobiliario de Bahía de Banderas y Riviera Nayarit. Reportes de AMPI Riviera Nayarit señalan que compradores e inversionistas muestran mayor interés por aspectos como eficiencia energética, manejo de residuos, huella ambiental y certificaciones de construcción sostenible, particularmente en los segmentos medio-alto y premium.
En este contexto, prácticas como la gestión responsable del agua y los residuos, la conservación de flora y fauna, el aprovechamiento eficiente de materiales y el diálogo con las comunidades adquieren mayor relevancia dentro de la planeación turística. No se trata únicamente de reducir impactos, sino de fortalecer la viabilidad de largo plazo de los destinos y de las inversiones que reciben.
Los principales activos de muchos destinos mexicanos son precisamente sus playas, paisajes, biodiversidad, cultura y comunidades. Preservarlos contribuye a proteger aquello que sostiene su atractivo y, al mismo tiempo, permite que el desarrollo turístico genere oportunidades económicas con una visión de permanencia.
La evolución del sector apunta así hacia una idea cada vez más clara: el turismo competitivo no depende únicamente de cuánto se invierte, sino también de la manera en que esa inversión se relaciona con el territorio, sus recursos y las comunidades que lo habitan.
Fuentes de referencia
● Secretaría de Turismo (Sectur), Decálogo para la Inversión Turística Sustentable, 29 de julio de 2026.
● AMPI Riviera Nayarit, Tendencias del mercado inmobiliario en Bahía de Banderas 2026.
● El Financiero, “Riviera Nayarit y su continua expansión”, 5 de febrero de 2026.