Salud mental en México: 1 de cada 4 adolescentes presenta síntomas de depresión
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Reporte de UNICEF revela alerta en jóvenes; especialistas advierten la importancia de detectar señales a tiempo y no ignorar el malestar emocional.
Un informe de UNICEF revela que el 24.9% de los jóvenes entre 10 y 19 años registró señales de depresión durante el último año. La cifra confirma que el malestar emocional se ha convertido en una prioridad de salud pública en el país.
Las mujeres adolescentes sufren el mayor impacto emocional. Los datos muestran que el 13.2% de las jóvenes reporta malestar psicológico, frente al 6.9% en los hombres. Además, el 3.3% de los adolescentes entre 12 y 17 años admitió haber tenido pensamientos suicidas recientemente.
LOS PROBLEMAS INVISIBLES DE LA GENERACIÓN Z
Más del 70% de la Generación Z se siente abrumada. Un estudio complementario sobre jóvenes mexicanos señala que más de la mitad ha necesitado ayuda psicológica. El estrés, la presión social y los cambios en el entorno familiar se consolidan como los principales detonantes del agotamiento mental.
LA BRECHA ENTRE BUSCAR AYUDA Y RECIBIR ATENCIÓN
El miedo al estigma frena la consulta con especialistas. Aunque en Google se registran más de 200 mil búsquedas mensuales sobre ansiedad y depresión, más del 55% de las personas en México no acude a un profesional por temor al rechazo o por falta de recursos.
La mitad de los trastornos mentales adultos inicia en la infancia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que no atender los problemas emocionales antes de los 14 años aumenta el riesgo de desarrollar depresión crónica en la edad adulta.
¿CÓMO IDENTIFICAR LAS SEÑALES DE ALERTA?
Los cambios drásticos de conducta no son cosas de la edad. Especialistas en psicología advierten que la irritabilidad constante, el aislamiento social y la pérdida de interés en actividades cotidianas son síntomas claros de que un adolescente necesita apoyo profesional.
Las alteraciones en el sueño y el rendimiento escolar requieren atención. Sufrir insomnio frecuente o mostrar una caída repentina en las calificaciones son señales de que el malestar psicológico está afectando la vida diaria del joven.
¿QUÉ DEBEN HACER LAS FAMILIAS Y LAS ESCUELAS?
Escuchar sin juzgar es el primer paso para prevenir. Padres y profesores deben mantener canales de comunicación abiertos, evitando minimizar las emociones de los jóvenes con frases que le resten importancia a su dolor.
Se necesita más presupuesto para la salud emocional. Menos del 2% del presupuesto nacional de salud se asigna a la atención mental. Expertos coinciden en que es urgente llevar psicólogos y guías de orientación directamente a las escuelas y centros comunitarios de todo el país.