2024: Tres escenarios electorales (Xóchitl contra AMLO)

Opinión
/ 11 julio 2023
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ESCENARIO 1

Andrés Manuel esperaba que Claudia Sheinbaum enfrentaría a Santiago Creel. Y que Marcelo Ebrard y Adán Augusto López aceptarían sus puestos de consolación sin fracturar Morena.

Presumía también que, con un INE sin uñas, pasaría su simulacro de elecciones internas en Morena, sin violar la legislación electoral en sus artículos 225 y 226 por anticiparse al proceso electoral ordinario 2023-2024.

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Imaginaba Andrés que Creel, cobijado por una oposición partidista, medrosa y oportunista, sería “el payaso de la feria”, para madrearlo como el prototipo del PRIAN; causante de los daños pasados y actuales del país.

Por lo anterior, Andrés estaba seguro de controlar el proceso de su sucesión presidencial; asegurar su liderazgo moral –transexenal– y pasar a la historia como el Gran Dirigente de la 4T.

Andrés ya miraba su efigie esculpida en el cerro del Mono Pelado –en la sierra de Tabasco– junto a los rostros de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas –líderes de las tres transformaciones históricas previas–.

Pero chíngale, llegó Xóchitl y estropeó el rompecabezas de Andrés. Su etnicidad sumada a su inteligencia, lucidez, frescura, sencillez, irreverencia y visión del país por reconstruir, desmoronó su antítesis: la soberbia petrificada de Andrés Manuel.

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ESCENARIO 2

La irrupción huracanada de Xóchitl puso a Andrés Manuel contra las cuerdas.

De repente, sus tres corcholatas preferidas, Claudia, Marcelo y Adán, dejaron de tener la rentabilidad electoral esperada. Sin identidad, discurso o estructura partidista propios –excepto los prestados por el mismo Andrés para modelarlos a su imagen y semejanza–, los tres experimentaron un vacío existencial.

¿Qué puede hacer una mujer académica, nacida en el privilegio de la clase media alta, como Claudia, contra Xóchitl, una mujer de origen otomí nacida en el Valle del Mezquital, una de las regiones más pobres del país?

¿Qué puede hacer Claudia, quien por derecho familiar canalizó su vida como científica contra Xóchitl, quien rompió –a golpe del mérito propio– el círculo de pobreza desde su comunidad para ser una ingeniera, empresaria y filántropa reconocida dentro y fuera de México y una política enraizada y comprometida con sus orígenes?

¿Qué puede hacer Claudia, una política sojuzgada por el machismo y la misoginia de su padrino Andrés Manuel, contra una mujer libre, con la capacidad de impulsar una revolución cívico-ciudadana desde la conciencia de género de millones de mujeres menospreciadas por el mismo Andrés?

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Marcelo también se jodió. Si fuera candidato de Morena, lo cual es improbable, lideraría un partido fracturado en tres tribus: la claudista, la adanista y la monrealista. Su éxito sería mínimo, porque Andrés Manuel no podría ayudarlo a unificar las tribus en torno a su candidatura por dos razones: el manejo preelectoral fallido para posicionar a Claudia y el deterioro natural de su quinto año en el poder.

Si Marcelo no fuese el candidato de Morena y brincase a Movimiento Ciudadano, su destino electoral no cambiaría. Pues enfrentaría una andanada de golpes morenistas que pondrían en seria duda su carácter e integridad moral; viviría también una probable división al interior de Movimiento Ciudadano, entre Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, quien ya tendió puentes con Xóchitl y Samuel García, gobernador de Nuevo León, quien ya se alineó con Dante Delgado, presidente de dicho Movimiento; también, Marcelo apechugaría un dato estadístico brutal: el 67.5 por ciento de los mexicanos mayores de 18 años aprueba que una mujer ocupe la presidencia de la República y, finalmente, a Ebrard le tocaría el premio mayor en la rifa de la tigresa: contender contra Xóchitl.

Adán, por su parte, sería el candidato morenista ideal para Xóchitl, por ser el más parecido a Andrés Manuel. De esta manera, Adán polarizaría las elecciones de manera extrema en un sentido político, social y de género.

Alebrestaría los peores temores de las clases medias y altas por imaginar un México convertido en Venezuela; culparía, sin pudor, a las clases medias y altas de los problemas del país e incitaría a las mujeres –por compartir con su hermano, Andrés, un desprecio congénito por ellas– salir a votar, más allá de sus diferencias, a partir de su conciencia de género.

ESCENARIO 3

Si el Frente opositor, liderado por Xóchitl, no gana por una diferencia amplia las elecciones en el 2024, Andrés Manuel utilizaría el poder del Estado para arrebatar la elección.

Nota: El autor es director general del ICAI. Sus puntos de vista no representan los de la institución

Columna: Panóptico

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