Amor por la armonía (la Filarmónica)
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Quienes propusieron este proyecto, ¿lo consideran de verdad un proceso creativo propositivo y disruptivo que fue cercenado al ser cancelado?
Difícil resulta tocar ahora el tema de la filarmónica, pero así es, es difícil abordar este caso, ya que se trata de una institución que tiene más de diez años de creación, que es el símbolo de la alta cultura coahuilense, con todas las implicaciones y distinciones que esto conlleva, la cual está conformada por más extranjeros que connacionales.
Llama la atención que esta emblemática institución, que pertenece al Gobierno del Estado, haya decidido incluir entre sus recientes colaboraciones el trabajo de un rapero llamado “El Millonario”, cuyas letras dialogan con el narcotráfico. Por supuesto que este entuerto ya se está abordando desde las más altas esferas de la administración estatal, y bien se hace en tomar con seriedad lo que ocurre al interior de la filarmónica, pero también es importante hacer eco de la fragilidad y el miedo que se experimenta cuando se vive de un salario. Así, la comunidad artística y cultural local se solidarizó con la pareja de músicos que sufrió un despido por negarse a grabar con el rapero.
Tal vez la comunidad sintió en carne propia lo que es ser despedido por un asunto que no figura entre sus responsabilidades laborales. Lo más delicado es que no se cuenta con mecanismos que defiendan la integridad de los músicos y/o de protocolos que blinden a una institución tan prestigiosa, como esta, de colaborar con un rapero que aborda tópicos que –tengo entendido, por eso lo menciono– no son parte de los intereses del actual gobierno. Corríjanme si no estoy en lo correcto. Y por eso hago la observación de una gran duda: ¿cómo se avanzó tanto en este proyecto?
La etimología del vocablo “filarmónica” proviene del griego antiguo philo, que significa amor o afecto, en su unión con la palabra harmonia, que se traduce como armonía, y termina con el sufijo -ikos, que indica que es “relativo a”. Así, filarmónica es, para simplificar, el amor por la armonía. El amor por la armonía también debería reflejarse en los procesos y decisiones. Amor por la armonía sería también buscar un clima de confianza entre los músicos que la conforman. Amor por la armonía es brindar conciertos gratuitos al público vulnerable y abrir las puertas de la filarmónica a más egresados de la escuela de música con la que cuenta el estado, entre otras cosas.
Sorprende que se haya pensado en esta colaboración (ya cancelada) con “El Millonario”, que tiene, por ejemplo, una canción llamada “La blindada”. Y aquí la cuestión tiene que ver con la libertad del arte, y si esto es así, si los artistas tienen la libertad total de expresar lo que conciben, reflexionan, piensan, crean y cocrean, tendría que escucharse esta letra en un concierto para el público amante de la filarmónica. Aquí va una parte de ella: “Traigo la troca blindada / las armas largas y la nariz bien tapada / por la lavada. Ando bien atravesado, de la chompa bien volado. Que me escriban un corrido, así mero (...) Tomando puro cognac, / rolitas de Biggie y 2Pac / Tu pinche hice me manda su pack. / Yo fume y fume un chingo de crack. / Viene la jura para saludar. / Ya bien loco, no puedo ni hablar. / Espera mi orden para accionar, / la plaza no me la van a quitar / provocando el pánico por todo el periférico. / Frenético, me aloco, fumo foco, bien histérico, / tirando pura lumbre, no se asomen, no respondo. / Lo aterrizo, le doy piso, así en caliente es como jalo yo”.
Leí sólo dos comentarios en redes sociales relativos a lo “enriquecedora” y “disruptiva” de esta propuesta de colaboración. Por ello pregunto: Quienes propusieron este proyecto, ¿lo consideran de verdad un proceso creativo propositivo y disruptivo que fue cercenado al ser cancelado? Sería interesante escuchar sus puntos de vista, en serio.
Vivimos tiempos en los que, al parecer, todo se encuentra en todo; me explico: un teatro donde, según la libertad artística, no debería ser problemático que los músicos y cantantes bebieran whisky durante los ensayos, entre otras cosas. Y aquí lo complejo es que posiblemente este hecho se valide hacia el interior y se niegue al exterior como algo aceptable. Si es así, comprendamos entonces que vivimos en una sociedad escindida, con reglas para unos y laxitudes para otros.
El filósofo e historiador francés Michel Foucault analizó la libertad como un ejercicio de resistencia y cuestionamiento de las estructuras del poder, y propuso que la ética es el cuidado de la libertad, lo que implica una gestión responsable del creador sobre su obra y sobre su impacto. En el caso de la filarmónica, tenemos el asunto de la libertad para otorgarlo a tres elementos en conflicto entre sí: para el ejercicio argumentativo de la pareja de músicos, para la letra y música del rapero y para la elección de la directiva de la Orquesta, que apuesta al ejercicio de su libertad creativa al elegir al rapero.
La filósofa e historiadora estadounidense Hannah Arendt planteó que el arte pertenece a la esfera de lo público, por lo que la obra de arte tiene el deber de perdurar y aportar al mundo, lo que la obliga a dialogar con la ética y la memoria histórica.
Y en este tema de la libertad, el caso de los músicos que sufrieron el despido es una muestra de que los artistas no pueden enriquecer un entorno creativo con sus planteamientos éticos, pues se reducen a ser ejecutantes simples (es un término descriptivo), a ser sólo asalariados. Esto suena tristísimo.