Atisbos de vislumbres sintomáticas
Multitudes inmóviles, en estadios repletos, coreando o escuchando himnos nacionales. Espectadores incontables saltando rítmicamente y gritando a voz estruendosa
No sólo se ven, en asomadas rápidas a pantalla, resúmenes de partidos para presenciar goles.
El televidente fugaz sorprende, en instantes, imágenes reveladoras. Calles de CDMX, de Monterrey o de Guadalajara, inundadas de gente avanzando, con paso apresurado, hacia un estadio o hacia una plaza de pantalla gigante.
Multitudes inmóviles, en estadios repletos, coreando o escuchando himnos nacionales. Espectadores incontables saltando rítmicamente y gritando a voz estruendosa. Grupos juveniles en coreografías improvisadas de danzas creativas, en una intemperie de plaza abarrotada.
PROBADAS Y HARTAZGOS
Rostros asiáticos de ojos no sólo rasgados, sino lacrimeantes de júbilo por anotación coreana. Partidos de un sólo gol frente a un cero contrario, después de sumar intentos fallidos.
Claro que hay gente que soporta la secuencia de partidos completos, interrumpiendo el tiempo habitual de tareas. Es fenómeno interesante la simultaneidad planetaria de la atención secuestrada en tantas regiones y culturas tan disímbolas.
ASPECTOS Y REACCIONES DIVERSAS
Se ha multiplicado la distracción deportiva. Desplaza a las, de por sí, insuficientes y distorsionadas informaciones de lo que no se celebra, sino que se exige o se reclama. No pocos se sienten culpables de regocijos en tiempos de tragedias y calamidades.
Con puntapiés y cabezazos, carreras y combinaciones, se concentra todo esfuerzo en poner el balón en la red contraria, en sucesivas victorias, para recibir la copa con orgullo nacionalista... Espectáculo, negocio, diversión, adicción y competencia apasionada y desafiante...
MENTALIDAD DE LA FUERZA
Se tipifica en el país del norte una amenaza de muerte por sobredosis de jóvenes adictos. Abusan de consumir la droga que viene del sur. Allá el poder de la fuerza no hace la tarea de contener la adicción desmedida. Se dedica a querer aniquilar traficantes del país vecino, a cuyo gobierno acusa de complicidad por omisión y hasta por colaboración.
Tampoco contiene el tráfico de armas desde su país, las cuales cruzan ilegalmente fronteras para ser usadas por los delincuentes que intentan destruir y matar militarmente, si ve que no lo hace eficazmente su vecino. Lo toma como defensa propia. Con esa actitud se tacha el derecho internacional y sólo se subraya la misma fuerza sobre toda ley.
TÉ CON FE
-¿Por qué debo tratar a cualquier persona como me gustaría que me trataran a mí?
-Porque con ese trato le estás diciendo a Dios cómo esperas que Él te trate a ti. Si cierras tu puerta a otro, no esperes que tu Creador abra la suya cuando se lo pidas...