Block de Notas 116: Fracaso educativo, un drama inducido por Morena

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¿Cuándo se jodió la educación? No lo sé. ¿Toda la juventud está perdida hoy? No, no toda, pero sí un 99.9 por ciento

En uno de sus textos, el caminante Henry David Thoreau señalaba que en el invierno de la vida –aunque tiene que ver el temperamento, pero más la edad– el hombre abdica de la calle, de la ciudad y de la naturaleza, y tiende más a permanecer sentado y atento a la polución de sus ideas. Se vuelve noctívago y, cuando así lo requiere y es su llamado, sólo realiza una caminata sencilla y placentera antes de volver a encerrarse en sus aposentos y enroscarse en sí mismo. Le creemos al esteta que hizo de los paseos y del andar al aire libre su apuesta de vida y obra.

Pero hoy no hay naturaleza ni vida interior. Habitamos la nada, el puro humo, la indolencia, la apatía, el desgano y la acedia. Creo que usted lo ha visto y lo sabe, tenemos un serio problema social y moral: la deshumanización del ser humano. El poco o nulo valor que una persona tiene en la vida real y en su entorno social y citadino. Un perro vale más que un ser humano. Hay muchas pruebas de ello.

https://vanguardia.com.mx/opinion/hablemos-de-dios-296-creer-o-pensar-GM23581016

¿Quién lo dijo, J.J. Rousseau o Emerson? Una de las mejores enseñanzas de la escuela es mantener sentados a los niños (esos seres terribles y diablillos de la creación en edad temprana) entre seis y ocho horas diarias. Leyendo, pensando, meditando, escribiendo, divagando... Así era en la antigüedad. No más en el día de hoy.

¿Cuándo se jodió la educación? No lo sé. ¿Toda la juventud está perdida hoy? No, no toda, pero sí un 99.9 por ciento. Soy dramático, lo sé, pero hay mucho de cierto en lo anterior. La educación no sólo es ir a la escuela; todo mundo lo sabe, es cosa diaria en nuestra familia, en nuestro entorno vital, en el rol de amistades que tenemos, en los clubes de servicio y en los de lectura. Sí, la educación es todos los días, o debería ser cosa diaria y seria en la escuela.

En cualquier grado académico. Por ello, la lectura es fundamental, porque nos hace libres. Y la libertad, usted lo sabe, lector, es un atributo divino por el cual siempre se ha peleado a muerte. La libertad cuesta sangre, pero hoy nadie la quiere. En fin.

“He aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová...”, se lee en Jeremías (34:18). Y es que la libertad se practica (y se disfruta), con todas sus letras y consecuencias, cuando hay educación. Es decir, raíz de origen, buena semilla, simiente de fuego, piedra edificante. Y junto con la educación debemos ser “astutos como serpientes y humildes como palomas”, como dice el maestro Jesucristo en sus Evangelios.

Dos virtudes que habrán de sacarnos adelante. Al parecer, todo esto es letra muerta al día de hoy. Me puse muy bíblico, pero igual le pude haber citado a Miguel de Cervantes, al gran Michel de Montaigne, a Emerson, a William Shakespeare. La libertad es una divisa que con el tiempo no cambia. Es única.

Educación y libertad, ¡qué combinación! Sólo que hay un pequeño problema: nadie o pocos creen en ambos lados de la moneda. A los jóvenes, con la pandemia y las leyes punitivas de Andrés Manuel López Obrador en su momento, les arrebataron sus antros, sus cantinas, los bares, los reventones, las cervezas e incluso los obligaron a confinarse en su casa... y nadie protestó.

ESQUINA-BAJAN

Nota 1: Hoy, con Claudia Sheinbaum, pocos saben para qué sirve la libertad. Arrebáteles usted como padre de familia su celular y conexión a Internet y eso sí les afecta: se suicidarían. No es broma, hay muchos ejemplos. Varios al azar: la niña Kimberly de 11 años se colgó (11 de junio del 2020); un menor de edad en Atlampa, CDMX, Kevin, de 8 años, se quitó la vida por el mismo motivo (octubre del 2024)...

Nota 2: Hay muchas maneras de ver y sentir el termómetro del fracaso de la educación en México. Pero hay una medición internacional, la prueba PISA en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde México está afiliado. Los resultados son desastrosos y se acaban de dar a conocer a nivel internacional: en corto y en plata pura, los jóvenes mexicanos no saben leer y menos matemáticas; el país tiene un rezago educativo de un cuarto de siglo.

https://vanguardia.com.mx/opinion/block-de-notas-115-la-realidad-a-todos-sepulta-EA23458419

Nota 3: En lectura, el puntaje mexicano de los muchachos estudiantes de 15 y 16 años es de 408. Mientras que la OCDE estima un promedio de 461 puntos. En resolución de problemas computacionales, la OCDE pide mínimo un puntaje de 500 puntos. Los alumnos del país obtuvieron un raquítico 453 puntos. ¿China? 597 puntos. Y AMLO y la Shein dicen que somos del “primer mundo”. Ajá.

Nota 4: “La madurez lo es todo”, espetó el rey Lear, de William Shakespeare, en su inconmensurable obra dramática. ¿Qué están haciendo los maestros e instituciones para formar de verdad ciudadanos maduros, críticos, en libertad y celosos de guardar el bien común y promover valores como la dignidad, la civilidad, la democracia? Es decir, establecer la educación y la cultura como la simiente que se debe sembrar en la niñez y la adolescencia, en eso que llamamos el futuro de México.

Nota 5: En Morena de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, a todos nos quieren tasar “iguales”, que nadie sobresalga, dejar de ser “aspiracionistas” y jamás “mejorar”. Lo están logrando.

LETRAS MINÚSCULAS

PISA, la prueba universal de la OCDE, enseña algo mayúsculo: el fracaso educativo del país. Un drama inducido por Morena.

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Nació en Saltillo, Coahuila, el 1 de marzo de 1965. Periodista y poeta. Escribe la columna Contraesquina

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