Block de Notas 117: Juventud descerebrada
Estudié en esa secundaria. Tal vez, y sólo tal vez, por eso soy periodista. Allí tuve buenos y grandes maestros
La muerte, esa flaca de tobillos escurridos, la cual enamora con un sólo y atractivo beso (el de la muerte), tarde o temprano a todos llega. Es ley inexorable: si vives, pues vas a morir. Pero no estamos acostumbrados a ver ni sentir a nuestros seres queridos fallecer. Y lo repito: mi panteón particular tiene más cruces, amigos y familiares muertos, y no vivos. Pero, lo he escrito antes, una persona, un ser humano, realmente muere cuando dejamos de pensar en él. Si lo recordamos, entonces está vivo.
Pero, caray, insisto: qué dolor para su servidor saber de la muerte de mis hermanos de ruta, compañeros codo con codo de esto llamado periodismo. No un oficio ni una profesión, no; un modo de vivir. En días pasados falleció el fotógrafo y reportero don Oliverio del Ángel, el célebre “Compañerito”, llamado así porque el maestro así se refería a todo mundo, en diminutivo, como una forma de fraternidad y jamás en términos peyorativos. De hecho, a su servidor, no obstante que soy mayor que él, me espetaba apenas me veía: “Gusto verlo, joven Cedillo; gusto verlo, joven maestro”.
No, el maestro siempre era él. El joven era él. Hoy, unido a la eternidad, lo sigue siendo: joven, gran maestro, con su cámara en el hombro, siempre retratando y dejando testimonio de este triste y bello planeta llamado Tierra. Descansa, maestro “Oliver”; descansa, “Compañerito”. Descansa, sólo eso, descansa... Yo lo haré pronto. Eso espero.
“La normalización del desprecio”, así tildó el deslenguado y ácido periodista y académico Luis Carlos Plata a este episodio funesto, el cual ha tenido y tiene repercusiones nacionales: los alumnos de la Secundaria Número 2 “Benemérito de las Américas” iniciaron una campaña digital en contra de sus maestros y directivos con un sólo fin: difamar, calumniar y vejar. Despreciar, dijo Plata. Es decir, como pandilla, como clan, es algo tipificado penalmente: “crimen organizado”. Y como tal, exijo que se les procese a esos jóvenes descerebrados, los cuales no piensan... lo hace su “celular inteligente”, lo que eso signifique hoy.
Estudié en esa secundaria. Tal vez, y sólo tal vez, por eso soy periodista. Allí tuve buenos y grandes maestros. Uno de ellos, quien me dio la cátedra de español, fue don Pedro Ángel González, autor y escritor él. Publicó, creo recordar, una tríada de libros. Todos de colección. Lo tengo presente como si fuese ayer: a la clase le pidió de un día a otro un resumen de una nota periodística, cualquiera. Como estoy muy pendejo, siempre lo he sido, me reventé todo el periódico... y al siguiente día llevé el resumen de todo el diario; no de una nota.
Mi maestro, gentil y galante, me regaló un diez (10) en mi libreta junto con un comentario y felicitación oral, lo cual guardo en mi alma y pensamiento. Don Pedro Ángel González fue tal vez, y sólo tal vez, quien con esa mínima tarea escolar me otorgó el resto de mi vida, mi futuro: ser periodista y, luego, lo que soy o trato de hacer: escritor. Específicamente, soy poeta. ¿Y mi Secundaria General No. 2? Sin problema, yo correría a toda esa bola de muchachos descerebrados. Sin duda. Voy a buscar a la directora, doña Adriana Patricia Morín Herrera, para ponerme a su orden. Caray, qué calamidad la juventud descerebrada...
ESQUINA-BAJAN
Nota 1: Lo dijo Donald Trump en su discurso inaugural, cuando juró ante la bandera y la Biblia en su segundo periodo al frente de Estados Unidos: “Esta misma semana pondré fin a la política gubernamental de intentar gestionar socialmente la raza y el género en todos los aspectos de la vida pública y privada. Forjaremos una sociedad que no discrimine por color y se base exclusivamente en el mérito. A partir de hoy, será política oficial del gobierno de los Estados Unidos que sólo existen dos géneros: masculino y femenino”.
Nota 2: Lo cumplió. Ha sepultado de un sólo plumazo esa estupidez llamada “filosofía Woke” y sus derivados. Una torpeza. Lo cual ha trastocado todos los ámbitos de la sociedad y las instituciones. Como lo que hoy pasa en el Instituto Electoral de Coahuila. ¿De hecho pasa algo allí? Sí y no. ¿Qué es paridad y violencia de género? ¿Por qué un ciudadano normal y pensante debe soportar a una funcionaria desviada sexualmente? ¿Nada más por ser muchas? Entonces, su servidor, por ser heterosexual, tomar caguama, barrer la calle, tener dos novias en Monterrey, ser poeta, guapo y pensar diferente, ¿por qué jodidos me discriminan? ¿Ell3s son muchas, son muchos? ¿Y yo? Gracias a Dios, este ya no es mi mundo.
Nota 3: “De mal en mal el exasperado espíritu avanza...”, le creemos a T. S. Eliot. Lo repito: de un sólo golpetazo, Trump sepultó eso llamado estúpidamente filosofía “woke”. Ellas se creían hombres, los hombres se creían mujeres y luego se agruparon bajo el término llamado “Ell3s”. Algo tan ambiguo que la biología, nuestra vida y ADN, no lo tienen; son mañas, no destino. Trump llegó y está ordenando el caos y la vida en el mundo; de este tamaño es su influencia.
Nota 4: Giro a la derecha: esta forma positiva de gobierno ha ganado en Colombia, Estados Unidos, Argentina, Chile, Perú y Bolivia, aquí en el vecindario continental. Y va por el Reino Unido. Sólo México está atado y, como siempre, al atraso.
LETRAS MINÚSCULAS
Se nace hombre o mujer; lo demás (en mi mejor francés, todo en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) son puras putas y pinches mañas.