Café Montaigne 414: La güera Jazmín crece
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La güerita Jazmín, la camarera regia, padece insomnio, es de estrés y de trabajo, pero nada mayor. Ya está controlada, pero como es de las primeras veces que lo padece en su corta existencia sobre la tierra, pues se preocupó. Ahorita ya anda en su sitio, con la energía y estilo de quien se sabe apoyada; tanto por sus padres, los cuales la han felicitado grandemente por su decisión de estudiar, como por su servidor. En lo personal, la ayudaré en todo.
¿Usted ha padecido insomnio y angustia alguna vez en su vida, estimado lector? Imagino un sí por respuesta. Es difícil que un ser humano escape a la mordedura del diablo. Es la llamada “peste del insomnio” de los escritores; para mí, es la cruda de Dios altísimo aquí sobre la tierra. La güera Jazmín, ahora con harto trabajo, fue mordida levemente por esa fiera carnicera.
Anda muy ocupada la ingrata: su vida de trabajo como camarera, ser madre de familia, hija, escolapia bellísima y, de paso, verme a mí. Nada nuevo, se está enfrentando con el mundo real y brutal: vivir, existir y pelear la vida en varios escenarios. Lo sé y pago sin ver, una vez más: va a salir adelante. Para eso me tiene a mí, quien a fondo perdido le estoy apoyando en sus estudios. Cosa intrascendente, pero para ella es el pie de casa: su futuro.
– Oye, Jesusito en Chihuahua, mira, me traje el libro, uno de tantos que me has regalado. Ahora leo más de mis estudios, textos que nos recomiendan y fotocopias que allí nos venden, pero tus amigos y amigas perversos me siguen encantando. De hecho, cuando en ocasiones participo en clase, les hablo de los autores. Nadie los conoce. Y como yo aún estoy muy pendeja para nombrarlos en su idioma, salvo los mexicanos, pues se han quedado asombrados todos. ¡Anda, se han escandalizado, pobre gente! Gracias por enseñarme cosas, flaco...
Lo anterior me lo dijo la güera mientras merendábamos con un poco más de calma a su vida ajetreada, la cual hoy tiene. Estudia en un instituto similar (no auténtico, pero bueno) por el rumbo del Obispado regiomontano. Es un diplomado en Educación y Apoyo Escolar a Niños. Son tres años. Por cierto, nada baratos, pero así es el mundo. Cuando Jazmín habla de mis “amigos” escritores, si usted me ha leído, le he dado a leer a Pierre Louÿs, James Joyce, Franz Kafka, el Marqués de Sade... Cuando ella dice “tus amigos mexicanos”, se refiere a Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Almudena Grandes y un pequeño etcétera. Puros ases.
Pero ahora y por sus estudios le estoy acercando libros de Fernando Savater, Walter Riso (no me late del todo, pero no me disgusta), Sigmund Freud, Viktor E. Frankl (autor que recomendaba ampliamente en sus clases con sus chavos, nada menos que mi hermano Martín Martínez Avalos, unido a la eternidad). También le he dado textos de Marco Aurelio e, incluso, de Juan Villoro.
ESQUINA-BAJAN
– Mira, Jesús, te pido disculpas si no leo los libros rápido para comentarlos. Oye, por cierto, gracias por apoyarme en las tareas de la escuela. Tú sí sabes y yo estoy aprendiendo. Me has sacado de cada apuro, mi flaco guapo. Gracias. Mira, hay un autor, el cual me ha salvado la vida varias veces ya en la escuela; es “Fernando el Salvavidas”. Qué bien escribe el señor. Sabe mucho. Se da a querer. Y qué guapo está, caray, ¿lo conoces?
Creo, estimado lector, ya sabe a quién se refiere la güera caramelo. Sí, es Fernando Savater, el filósofo y novelista ibérico. Pero, en feliz y atinado bautizo de Jazmín, es “Fernando el Salvavidas”, caray. Lo es. ¿Por qué no se me ocurrió a mí antes?
Le di varios libros a leer de “El Salvavidas”, entre ellos los infaltables y ligeros: “Ética para Amador”, “El Valor de Educar”, “Política para Amador” y otros, los cuales en este momento no recuerdo. Le han encantado a Jazmín y, claro, a todo mundo gusta un filósofo tan grande como Savater, el cual nos acerca las cosas difíciles y peliagudas de manera gráfica y harto sencilla. Por eso es un autor insoslayable hoy en día.
Fue tan agradable la charla con Jazmín sobre la obra de Savater, que justo estoy empezando a releer al filósofo ibérico. Claro, inicié por “El Valor de Educar” por ser el libro que la güera me ha nombrado una y otra vez; sus ideas y frases en materia educativa las ha llevado anotadas a su clase, causando revuelo y la admiración de todos.
Una pequeña y somera antología de frases matonas de “Fernando el Salvavidas”, pero lo siguiente tiene como fin hacerlo regresar a sus libros y, si no los tiene, le urjo ir a comprarlos. Van sin orden ni concierto: “Por medio de los procesos educativos el grupo social intenta remediar la ignorancia amnésica con la que naturalmente todos venimos al mundo”.
“Creo que hay argumentos racionales para preferir la democracia pluralista a la dictadura o el unanimismo visionario, y también que es mejor optar por los argumentos racionales que por las fantasías caprichosas o las revelaciones ocultistas”. ¿Le suena lo anterior? Pues sí, lo puede aplicar sin ningún problema a Andrés Manuel López Obrador o a su hija Claudia Sheinbaum. Ambos de capa caída.
LETRAS MINÚSCULAS
La güera Jazmín me sorprende. Crece y se agiganta. Como debe de ser en esta vida... Continuará.