Block de Notas (91): Habitamos el oscurantismo; los jóvenes están perdidos y podridos
Educación y cultura. Lo necesitamos más que nunca. Lo anterior nos va a sacar adelante, pero lo veo ya lejano
Me niego a pensar que todo está jodido. Pero estoy a un tris de creerlo. De hecho, soy un aguafiestas perpetuo, pero muy en el fondo aún tengo una ligera esperanza de que esto mejore poco a poco, gradualmente, y así obtener las grandes condiciones para la paz, la dicha, la tranquilidad, la seguridad. Y que los humanos, con la mínima pizca de sentido común y de inteligencia, cambien el rumbo de sus vidas, de su sociedad, de la ciudad, del Estado y sí, cambien al mundo para bien.
Lo siento: al parecer son deseos hueros; vamos, esto ya se jodió, de plano. He revivido este “Block de Notas” porque es necesario abordar varias cuestiones inmediatas, aunque sea someramente, para ya luego dilatarnos en varias de ellas, las cuales requieren atención. Y como siempre, usted y yo tenemos varias ollas en la lumbre de la vida. ¿Creo en los jóvenes? Sí y no. No hay contradicción de por medio. Pero al parecer la balanza se está inclinando ya casi al 100 por ciento hacia el lado negativo: los jóvenes están perdidos y podridos. Así de plano.
Mucho, se necesita mucho esfuerzo, pasión, dedicación y picar piedra diario con el fin de que nuestros políticos, con políticas públicas de alto calado bajo su égida, enderecen este barco a punto de naufragar y hundirse. Y esto y no otra cosa es lo que hacen diario Manolo Jiménez Salinas (“El Cowboy Urbano”), Javier “El tritón” Díaz y Tomás Gutiérrez Merino. Son el eje, la columna vertebral de Coahuila que, en manos de Morena, se convertiría fácilmente en otro Zacatecas, Michoacán o Guerrero. Ni lo dude, señor lector, ni lo dude.
Nota 1: Don Miguel de Unamuno, ibérico él, escribió: “Pero, dime, Orfeo. ¿No se os ocurrirá alguna vez a los perros creeros hombres, así como ha habido hombres que se han creído perros?”. Como siempre, ha sido un poeta, un escritor, un pensador quien, desde hace lustros atrás, lo visualizó y justo hoy está pasando en “tiempo real” en esa red de redes, lo cual todo lo pudre y devasta: Internet. Hoy los humanos ya no son humanos... se creen perros, gatos, zorros, lobos, jirafas, asnos; el fenómeno absolutamente estúpido llamado “therians”.
Nota 2: Mientras lo anterior ocurre en las redes sociales (ocupación para enfermos mentales al día de hoy y siempre), en el mundo real y aquí en el vecindario (sábado 14 de marzo), una señorita que padecía una depresión emperrada (Andrea Lucero Santoscoy, de apenas 25 años) se colgó en el baño de su casa a horas de su cumpleaños. Y justo cuando la estaban celebrando para esperar la hora de su santo. Un dato más: antes de encerrarse para colgarse en el baño, había dicho reiteradamente de su pesar y tristeza por la muerte de su mascota. ¡Puf!
Nota 3: Para desgracia de todos, hoy los jóvenes, los seres humanos (¿se les puede aún etiquetar así hoy?) quieren más a su gato o perro; o de plano, ellos se creen perro o gato (los “therians”), pero no les interesa la vida de otro humano. Días antes del suicidio de la muchachita triste y deprimida por su mascota, otra niña –imagino, triste y deprimida– se aventó del segundo piso de su escuela, la Secundaria General Ejército Mexicano, en el bulevar Pedro Figueroa. La niña tenía 13 años y se aventó al vacío el martes 10 de marzo.
ESQUINA-BAJAN
Nota 4: Habitamos el oscurantismo, de nuevo. Tal vez nunca ha pasado de moda y hoy, con Internet, lo anterior se ha agravado entre nuestros jóvenes porque sencillamente ya no estudian. Sólo ven redes sociales. Una de las últimas buenas y serias encuestas –antes de que Morena, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum las decapitaran–, la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología en México, elaborada por Conacyt y el Inegi, reveló que el 83.6 por ciento de los mexicanos reconoce confiar más en la fe y “poco en la ciencia”.
Nota 5: ¿En todo lo anterior influye Internet? Para mí, absolutamente sí. Acaba de pasar el fatídico 8M y un 95 por ciento de ellas, las que gritan y marchan, se hacen llamar feministas (feminazis, les dicen popularmente), han tomado como moda una “identidad alternativa” a su esencia femenina. No es el “ser”, sino una especie de “hacer”, y ellas y nadie más, pues han escogido, han hecho su “sexo”; por lo general, se creen hombres, no mujeres. Hoy, la moda es tomar ser (ojo, dije ser, no disfrazarse) un perro o un gato y transmitirlo en “tiempo real” en sus plataformas digitales. ¿Es una conducta patológica o un gesto de identidad entre iguales? Preocupante ambos, entonces.
Nota 6: Educación y cultura. Lo necesitamos más que nunca. Lo anterior nos va a sacar adelante, pero lo veo ya lejano. Hace días (jueves 12 de marzo), un “chiriwillo”, así les dicen y etiquetan a los hermanos del sur del país, le provocó, mediante agresión por la espalda, traumatismo craneal a otro compañero de su escuela y aula. Yandel atacó a Brandon en la Escuela Secundaria Número 73. Así andamos. Lo repito: somos diferentes los norteños y sureños. Mundos diferentes en un sólo país.
Nota 7: ¿Usted qué piensa de todo lo anterior recopilado y a vuela pluma? Sin duda, la juventud está loca y perdida. Un serio problema de salud mental los agobia, todo alimentado en las redes sociales. ¿Es privativo de México? Absolutamente no. En Bélgica hay una calle donde los “humanos” pueden pasear como si fuesen perros o cachorros; se llama: “Puppy Walk”.
LETRAS MINÚSCULAS
Tal vez lo son...