Café Montaigne 420: Un número bíblico y mágico

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Opinión
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Con los cambios abruptos de clima, la güerita Jazmín se enfermó. Nada de cuidado: una gripe, la cual derivó en congestión nasal y, claro, casi se le cerró la garganta por días, aunque con poco o nada de dolor. Le recomendé reposar, cumplir con lo cual ella pueda: trabajo, escuela y familia. Pero me dice al teléfono, como si fuese una muchacha rusa aprendiendo español: “Horla Jerrsús, sí te quierro ver. Aún ando malita, pero vamos a merrendar. Me hace falta distraerrrme...”.

Nos vimos en el lugar de siempre, en la mesa de siempre y pedimos lo mismo de siempre. Como único cambio, solicité al camarero servir el vino a temperatura ambiente, por la garganta seca de la flaca. Ella, amable, asintió con un “Sí”. De inmediato la atajé antes de cualquier otra cosa: “Jazz, reposa, pásala bien. Ni hables, te me vas a lastimar más. Mira, mejor te platico, te entretengo con mi charla, la cual te ha gustado sobre ‘El Viejo y el Mar’ de Ernest Hemingway y la simbología del número 4, cuarenta, cuarenta mil y sus múltiplos... ¿Te parece?”.

Café Montaigne 419: Número mágico (parte II)

Asintió y me dio una de sus mejores sonrisas. Me tomó la mano, la acunó en las suyas, brindamos y me dijo con voz apenas audible: “Grracias, escucho...”.

Mira, güerita, si Dios quiere, ya te vas a aliviar. Esto del número cuarenta o cuatro es cosa de nunca acabar. Vamos a repasar tu libro del maestro Hemingway y luego te platico con mi Biblia, la cual estoy releyendo en partes para este tipo de charlas con usted.

Desde las primeras letras del texto, apenas en el primer párrafo, el narrador dice que el viejo pescador acumulaba 84 días sin coger un pez, pero durante los primeros cuarenta días había tenido a un muchacho, un ayudante, “Manolín”, quien también forma parte vertebral de la historia. Pero el maestro, Nobel de Literatura, si usted recuerda, menciona 40 días desde la partida del muchacho.

Te lo repito: Ernest Hemingway pudo haber escrito otros números, casi daría igual, pero no lo es. Todo tiene que ver con todo. Y él fue un buen lector de la Biblia, claro. Él pudo haber puesto cualquier cifra de días: 5, 14, 28 o 39; pero no, güera, escribió 40 días. ¿Sabes por qué? Porque el 40 es un número simbólico, es bíblico, se usa mucho en las Escrituras y no es gratuito para nada.

El número 40 y sus derivados o múltiplos: cuatro, cuatro mil, cuarenta y uno, cuarenta mil y un largo etcétera, aparecen en casi todos los libros de la Biblia, sea cristiana o católica. Mira, estoy leyendo el libro de Josué, quien, digamos, fue el lugarteniente de Moisés; él quedó en su lugar. Escucha, 400 años de Josué, Dios le dijo a Abraham que sus descendientes no ocuparían la tierra prometida hasta que la maldad de sus habitantes llegara a su colmo. Se lee en Génesis 15:16. En este relato de Josué, que por lo general son más guerras que otra cosa, una y otra vez se hace referencia al número cuatro y sus múltiplos. Aquí se lee lo siguiente que todo mundo sabe: “Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron la voz de Jehová...”.

ESQUINA-BAJAN

Lo anterior es en el Libro de Josué, capítulo 5, versículo 6 en adelante. Siempre el cuatro y sus múltiplos, recuerda lo de Génesis: “Yo haré llover cuarenta días y cuarenta noches...”. Ahora sí ya lo entendiste a cabalidad: en la Biblia, todo tiene que ver con el número 4, cuarenta, 4 mil, cuarenta mil.

Ejemplos de ello abundan en todos sus libros: Éxodo, Levítico, Números, Jueces, Ezequiel, en fin. Y lo poco que te acabo de platicar y leer en Josué. Es cuando se hace referencia a toda la vida, es decir, número simbólico de los guerreros en una batalla, periodos de cosecha y siembra, o días de castigo por parte de Dios. Es Nínive en Jonás: Dios otorgó un plazo de 40 días para destruir dicha ciudad pecaminosa.

Café Montaigne 418: Un número mágico

Pero mira, güera, hay otros números que la gente piensa tienen poder o son mágicos o, incluso, malditos. Todo mundo siente que si compra un billete con el número 7 (siete), pues gana. O bien, suele atribuírsele la perfección al número 10 (diez). Pero también hay cifras malditas, por las cuales la gente, digamos, tiene superstición: el 13, por ejemplo. En muchos hoteles estadounidenses y en algunos mexicanos, el piso 13 no existe. Te pasas del 12 al 14.

Mucha gente cree que toparse con un gato negro en la calle es un mal augurio y que te va a ir mal. O lo otro: pasar por debajo de una escalera. En fin, hay mucho que platicar, leer y aprender al respecto. Pero también hay escritores que no depositan la más mínima inversión o gesto en cifra alguna. O bien, adoptan como mágicos aquellos números que, al menos para ellos, les “dicen algo”.

Déjame luego retomar mis notas para recordar y te platico de ellos. Pero usted puede tomar cualquier número con el que se sienta a gusto, a sus anchas. O sencillamente porque te gusta o te late. La doctrina del maestro Jesucristo se conserva en los cuatro evangelios. Hay cuatro estaciones del año, cuatro son los elementos de la naturaleza... pero te digo, si quieres tener un número tuyo y personal, pues sólo hace falta que lo escojas.

LETRAS MINÚSCULAS

Brindamos y me dijo la pregunta temida, la cual, pues sí, era lógica y normal: “Tu crrres en ello. ¿Tienes númerrro favorito...?

Nació en Saltillo, Coahuila, el 1 de marzo de 1965. Periodista y poeta. Escribe la columna Contraesquina

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