David Bergen Adams, in memoriam

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Opinión
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David dio un salto hacia el conocimiento de la historia tlaxcalteca norteña que superó de inmediato todo lo conocido

David Adams vino a Saltillo en 1965 a realizar una estancia de investigación para preparar su tesis doctoral y graduarse en la Universidad de Texas en Austin. Claramente tenía avances: en Austin existe una documentación excepcional sobre la era colonial novohispana. Este joven fue orientado hacia un tema que a su maestra Nettie Lee Benson le parecía que no se había trabajado a fondo. Así, David arribó a nuestra ciudad con entusiasmo y expectativas acerca de la documentación manuscrita, de la cual la doctora Benson tenía noticia. Entre ambas estancias, la de Austin y la de Saltillo, tuvo un acercamiento a las historias del Noreste en Ciudad de México. Consultó los archivos nacionales y recibió asesoría de historiadores de la talla de Ernesto de la Torre Villar. No llegó a ciegas, sino con una cantidad de datos ingentes.

En Saltillo, el Archivo Municipal apenas iniciaba su organización y catalogación. Su custodio, el señor Duarte, desempolvaba un atado tras otro, cuyo contenido ignoraban él y David, e iban descubriendo temas al azar. Los viejos papeles estaban en paquetes amarrados con pita de maguey, lo que significa que en la era colonial se habían esforzado en conservarlos.

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Este proceso implicó para David Adams poner a prueba su paciencia para ir encontrando, con el señor Duarte, lo que buscaba: la historia de los tlaxcaltecas de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Pronto descubrió que éstos emigraron a otros sitios de Coahuila, Nuevo León y Texas, cosa que lo obligó a ampliar su relato en la secuencia en que lo conocía. Visitó también el Archivo Histórico de Monterrey. Escribió y defendió públicamente una excelente tesis doctoral frente a rigurosos maestros.

Cuando creamos en la Universidad el Centro de Documentación Regional, localizamos una buena cantidad de investigaciones sobre temas diversos, presentadas o publicadas en varios países. Tesis doctorales sobre Saltillo fueron tres: las de José Cuello, Leslie Scott Offutt y David Adams. Para entonces, ya era director del Archivo Municipal e inicié una colección de libros y catálogos que sumaron 53 en seis años. Cuando se propuso a estos historiadores la idea de traducirlos y editarlos, lo aceptaron sin más, muy agradecidos.

David dio un salto hacia el conocimiento de la historia tlaxcalteca norteña que superó de inmediato todo lo conocido. Su libro, “Las Colonias Tlaxcaltecas de Coahuila y Nuevo León en la Nueva España: Un Aspecto de la Colonización del Norte de México”, fue un acontecimiento, en especial porque participaron en todas las colonias, pueblos y misiones. Ellos ayudaron a implantar la cultura, religión y economía en el ahora Noreste mexicano.

Adams quedó muy feliz con su libro. Cuando vino desde Misuri a presentarlo, aprovechó para buscar algunas familias con las que había hecho amistad, y las encontró. Amaba a Saltillo, de ahí que empezara a enviar a la Escuela de Historia, poco a poco, una enorme cantidad de obras de temas mexicanos, latinoamericanos y estadounidenses. Nos obsequió más de mil piezas importantes en inglés y español.

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John Chuchiak IV, director del Honors College de la Missouri State University, fue amigo y colega de David Adams. Ambos trabajaron en esa universidad. En una sesión con un alumno de doctorado, originario de Saltillo, éste utilizó como referencia geográfica la ciudad de Monterrey para explicar la ubicación de nuestra ciudad. John Chuchiak lo interrumpió: “Aquí en Missouri sabemos dónde se encuentra Saltillo; es una ciudad por la que nuestro maestro David Adams tiene un gran cariño, donde tiene amigos y decidió donarle su biblioteca antes que a Missouri State”. Desde 2002 era profesor emérito de esa universidad.

Acaba de morir este maravilloso saltillense-americano. Su hija, que fue maestra de inglés en la Universidad Autónoma de Coahuila, nos comunicó la triste noticia. Añadió que deseaba que en la Escuela de Historia quedaran los libros que no alcanzó a enviar su padre y también nos ofreció la biblioteca de su madre, especializada en historia de Rusia y en el Holocausto en la Alemania nazi. Con enorme entusiasmo y agradecimiento, la directora de la maestría, Machelly Flores, dijo que sí, que recibiríamos ambos acervos. El nombre de David y su fotografía ya están en nuestra biblioteca. Añoramos su presencia (venía cada año) y le guardaremos el cariño, agradecimiento y admiración que se ganó a pulso.

Columna: De habla y tiempo

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