El fantasma de la Guerra Fría

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Opinión
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Al Estado mexicano le hizo metástasis el narco y de ello se va a aprovechar Mr. Trump. Esto, a su vez, va a ser cantado por la 4T y sus corifeos como la vieja compulsión intervencionista que, en efecto, tuvo el Tío Sam, pero en el siglo 20

Algún día la chairiza, la secta cuatrotera, la feligresía de la Santa Iglesia de la Transformación, reconocerá lo mucho que le debe al presidente Donald J. Trump (spoiler: No, nunca lo van a reconocer).

¿A qué nos referimos? A cómo la errática política del 47 Presidente de Estados Unidos sostiene la obsoleta narrativa de lo que aquí llamamos “zurdismo” o “izquierda trasnochada”, es decir, gente, movimientos y gobiernos que se presumen de izquierda, pero, lejos de ser progresistas como una verdadera y moderna socialdemocracia, sólo añoran los rojos discursos incendiarios de los viejos regímenes comunistas.

https://vanguardia.com.mx/opinion/operacion-castro-salvemos-a-la-presidenta-BF20521213

Así Cuba y su perpetua revolución, que se ha sostenido discursivamente gracias al mal llamado “bloqueo” (un embargo comercial parcial de EU, más mitológico que efectivo, y que no explica por sí sólo el fracaso económico del régimen castrista, como sí lo hace la total incapacidad del dictador para levantar una economía que no dependiera en su momento de la antigua Unión Soviética).

Ha sido gracias a que Trump revivió una política de abierta hostilidad hacia todo lo que huela a antiyanquismo que el agonizante rescoldo de la Revolución, en la persona de Díaz-Canel, tomó oxígeno para vociferar de nuevo contra el intervencionismo estadounidense.

Y quizás tenga razón: Estados Unidos no debería intervenir en los regímenes antidemocráticos, al menos no de manera unilateral (una coalición de países aliados y defensores de la democracia es la que debería tomar acciones para expulsar a los tiranos de las repúblicas bananeras, pero de momento no existe tal cosa como una confederación democrática de América).

Quizás, repito, Trump no debería tomarse atribuciones que no consulta ni con su propio Congreso. De acuerdo, pero la catástrofe financiera cubana no es autoría yanqui, sino mérito propio de la élite que lleva gobernando la maltrecha isla desde aquella noche de Año Nuevo en que Michael Corleone se enteró de que su hermano Fredo lo había traicionado.

Ahora que Trump anda engolosinado metiendo mano aquí y allá (una costumbre que le quedó de cuando le metía la mano a las mujeres, nomás que ahora lo hace con naciones enteras), los directamente afectados claman que es la política intervencionista estadounidense “de siempre”... pero no es así, no es la “de siempre”.

Sí, en efecto, hubo un tiempo en que EU intervino en toda América Latina e incluso en naciones al otro lado del mundo por razones eminentemente ideológicas. Por la sencilla razón de que la potencia con la que se estaba disputando la hegemonía global estaba haciendo exactamente –¡pero EXACTAMENTE!– lo mismo: intervenir países política y militarmente, deponer gobiernos, imponer dictadores títeres, espiar, sabotear, asesinar... Eso era la Guerra Fría, ni más ni menos, y las dos naciones protagonistas que la estaban librando lo hacían con todos los recursos a su alcance: desde propaganda hasta operaciones militares financiadas o encubiertas. ¡Pero ambos!

https://vanguardia.com.mx/opinion/polymarket-cierren-las-puertas-PB20471970

El que piense que la URSS era una blanca palomita frente al imperio capitalista, es un perfecto pendejo. Y el que piense lo opuesto, que los yanquis eran impolutos paladines del mundo libre frente a la amenaza comunista, es otro no menos perfecto.

Ambas partes cometieron atrocidades por igual, en una guerra por proxy en la que ni EU ni la URSS dispararon un sólo tiro (nomás se amagaban con sendas ojivas nucleares que podían acabar con el planeta, pero estrictamente, los muertos los pusieron aquellos países donde el Oso y el Águila disputaban como en un juego de Risk).

Le tengo noticias, amigo chairo, por si no se enteró: la Guerra Fría la ganó Estados Unidos. No por knock out, sino porque el modelo comunista era realmente insostenible. El Estado demostró ser pésimo para generar riqueza y para administrar una economía centralizada. El mercado libre, en cambio, es cruel, injusto, inhumano, pero es lo único que mantiene al engranaje del mundo girando.

La pugna ideológica quedó atrás porque el comunismo demostró solito su inviabilidad. El único que no se enteró es tu tío, que fuma sin filtro y se llama Marx, Lenin o Che, y es tan ingenuo que piensa que Rusia o China hoy conservan algún rasgo residual de socialismo. ¡Pero ni en lo económico ni en lo social lo tienen! Sólo son plutocracias mafiosas, eso sí, con el mismo férreo control de los viejos regímenes sobre sus desdichados habitantes, que no han probado libertad o democracia ni siquiera durante un periodo de prueba gratuito de un mes.

Estados Unidos no tiene pleito con el comunismo, porque eso ya ni existe; ni con Rusia (de hecho, parece que Putin es uno de sus mejores aliados) y con China acaso tiene una guerra comercial, pero hasta ahí. Trump, de hecho, ha desdeñado la defensa de la democracia a la que estaba comprometido con Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Trump de lo que está muy necesitado es de cualquier victoria que lo saque del hoyo de desaprobación en que está metido de cara a las elecciones intermedias.

El republicano intentó hacerle manita de puerco a todo el mundo con el tema arancelario, pero las economías más sólidas tienen los gobiernos más estables, desde luego, y Trump se topó con Canadá, y la Unión Europea también tomó medidas para no dejarse chantajear. A México... aunque nos tiene del cogote, no nos termina de ahorcar porque es darse un balazo en el propio pie, cosa que la “cuatrotiza” celebra como un triunfo de la doctora Sheinbaum y su cuerpo diplomático. En fin.

A Trump no le ha quedado otra más que “bullyear” a naciones débiles... Venezuela, Cuba (y pensó que la intervención en Irán sería tan sencilla como el asalto a Caracas, mas se equivocó por andar haciéndole caso al tarado de Netanyahu). Pero, en general, anda buscando estados endebles para tener algunas cabezas que presumir. Ya le digo, no por razones ideológicas y ni siquiera es “por el petróleo”, como afirma tu abuelito, el sesudo analista de las reuniones familiares.

Busca estados debilitados, enfermos, para consolidar su zona de influencia y presumir un control que no tiene al interior de EU, gracias a que todavía hay instituciones y congresistas que le hacen frente.

Venezuela y Cuba son, desde luego, naciones crónicamente enfermas de dictadura, pero México padece una enfermedad, creo, todavía mucho más vergonzosa: un debilitamiento institucional producto de que el gobierno ha estado metiéndose en la cama con el crimen organizado. Y sí, es un affair que no comenzó con la Cuarta Transformación, pero sí fue a partir de ésta, con López Obrador, que les comenzó a valer sombrilla y dejaron de ponerse condón.

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/envia-sre-nota-a-eu-por-caso-rocha-moya-pide-pruebas-GH20507001

Al Estado mexicano le hizo metástasis el narco y de ello se va a aprovechar Mr. Trump. Esto, a su vez, va a ser cantado por la 4T y sus corifeos como la vieja compulsión intervencionista que, en efecto, tuvo el Tío Sam, pero en el siglo 20 y por razones ideológicas que ya hasta caducaron.

No obstante, es más fácil revivirlas que reconocer la podredumbre institucional de la que busca aprovecharse el bravucón Trump para ganar toda suerte de ventajas en la relación bilateral. Pero no es ni por asomo el cuento del imperio yanqui metiéndole el pie a una nación soberana, como pretende hacernos creer la Presidenta. Sólo es Trump montándose sobre un país que ya hace tiempo se puso de rodillas... ante el narco.

Es una historia muy distinta al viejo relato de la Guerra Fría que muchos no consiguen superar.

Columna: Nación Petatiux

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