El reto indispensable
A su pequeño amigo le tocará llevar la fruta y a ella, lo más temido para todos en esa época de escasez: el pastel, el cual, si no lo entrega, puede costarle la vida a ella y a su familia
En español lleva por título “El Pastel de Cumpleaños del Presidente” (2025). Es una película escrita y dirigida por el cineasta iraquí Hasan Hadi, que comienza con la jornada habitual de una niña de 9 años, Lamia, en Irak: la preparación del día poco antes de trasladarse a la escuela, con las recomendaciones de su abuela.
En el salón de clases, un autoritario maestro les anuncia que se hará el sorteo anual entre los niños para ver a quién corresponderá llevar al aula, al día siguiente, el pastel de cumpleaños con el cual se celebra al presidente Saddam Hussein. “Un pastel que me guste, que tenga mucha crema”.
A su pequeño amigo le tocará llevar la fruta y a ella, lo más temido para todos en esa época de escasez: el pastel, el cual, si no lo entrega, puede costarle la vida a ella y a su familia.
Al llegar a casa, su abuela ya está enterada de la tragedia en medio de la pobreza en que viven. Además, le acaban de anunciar que acaba de ser despedida del campo en donde trabajaba. La abuela le dicta los costosos ingredientes del pastel, pero en su interior decide llevarla al pueblo donde ha planeado que una familia la adopte.
Cuando la niña se da cuenta, escapa en busca de su pequeño amigo Saeed, quien se encuentra en una feria, donde pueden observar un dragón enorme. Se trata de uno de los juegos mecánicos, pero la pequeña no se siente feliz al verlo.
Ambos atraviesan adversidades a lo largo del día en su intento por obtener, por un lado, la fruta que debe llevar al día siguiente y, por el otro, los ingredientes del pastel. Al fin pueden vender un reloj que le dio su abuela por mucho menos dinero de lo que vale. Sin embargo, cuando llegan a una pastelería para intentar comprar la tarta, el dueño del lugar se queda con el dinero diciendo que es robado.
Los niños se separan cuando la pequeña entra a rezar a una mezquita. Antes de entrar, ella encarga el gallo con el que había salido por la mañana con su abuela, pero el pequeño se distrae y se lo roban.
Cada uno se va por su lado. Lamia consigue el azúcar, pero escapa cuando un carnicero le promete que le dará el polvo de hornear a cambio de ir al cine con él. Mientras Saeed va en busca de su padre y, al no encontrarlo, llega a donde está su madre.
La abuela muere al no poder ser bien atendida en un hospital por falta de medicamentos, sin poder reencontrarse con la niña. Al fin, la pequeña es localizada por un cartero que ambas conocieron al inicio de la película. Posteriormente, ambos niños vuelven a reunirse en la escuela, ya con la fruta y el pastel obligado por Hussein para festejar a lo largo y ancho del país su cumpleaños.
La ciudad es bombardeada. Y hacia el final, los niños, debajo de sus mesabancos, se miran fijamente en un juego que tenían juntos de no pestañear. En los últimos instantes, parpadean al fin, y brotan las lágrimas que no habían surgido a lo largo de todo el día anterior, en el que vivieron en extremo peligro y sufrimiento.
La pantalla se oscurece a la par que se suceden los bombardeos. Luego, aparecen escenas reales donde Saddam Hussein celebra su cumpleaños con un enorme pastel y el séquito que le acompaña.
Una muy triste y desesperanzadora historia contada aquí, que nos coloca ante el peligro de la dictadura; ante el nulo futuro de los niños en medio de ella y de la guerra.
La sociedad democrática pende de un hilo cuando en alguien surge la idea de que sea posible el autoritarismo. Una sociedad atenta tiene frente a sí un reto indispensable: no permitir que se rompa la frágil línea entre una sociedad de derechos y una que los anula.