El Rocha, ¿no que no estaba solo?

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Opinión
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Como solía ser en los días de esplendor del priato, todos con ‘el Preciso’ (la Precisa en este caso, pues) y ‘con el rey hasta que muera’

Veinticuatro millones de niños mexicanos regresaron ayer a las aulas para el inicio de un nuevo ciclo escolar.

Todos menos uno: Pepito, sí, el de los cuentos. (Así es, querido lector nativo de la era digital; en la prehistoria, antes de la invención del meme y de los bailes de TikTok, los cazadores de mamuts nos entreteníamos contando chistes alrededor de la hoguera. Los chistes son pequeñas narraciones con un final o remate inesperado que provoca en el oyente una variedad de sentimientos que son aliviados mediante la risa catártica de toda la tribu).

https://vanguardia.com.mx/opinion/sesgo-de-supervivencia-atavismo-cavernicola-FN22948814

Decíamos que Pepito no se presentó ayer a su primer día de clases. Cuando le preguntaron al respecto, Pepito contó que la noche anterior sus padres tuvieron una fuerte discusión y en el intercambio rompieron el espejo del lavabo.

—Entonces —explica el chamaco—, cuando me levanté y no me vi reflejado, dije: “¡Seguro este niño ya se fue!”.

(Ok. Quizás la invención de los memes y del TikTok sí fue lo mejor que nos pudo haber pasado).

Creo honestamente que una de las explicaciones más plausibles para el extraño proceder del hoy otra vez gobernador con renovada licencia, Rubén Rocha Moya, fue que, al igual que Pepito, se basó en la evidencia disponible. Y habrá pensado:

“La Presidenta se cansa de decir que no existen pruebas contra este muñecón; ya fui a tomarme el cafecito con los de la Fiscalía y hasta mis amigos del Congreso y los gobernadores me cantaron la de ‘¡No estás solo, no estás solo!’... Yo creo que ya va siendo hora de que me eche una vueltecita por la oficina, porque aquí aplastado se me pegan los d’estos y luego ya ven lo que pasa”.

Y así Rocha Moya se presentó en su ejecutivo despacho para reincorporarse a lo que vienen siendo las funciones propias de su cargo.

Pero resulta que siempre no, o sea, sí, pero mejor no. ¡Vaya! Que sí, es inocente; no existen pruebas en su contra (según); ya hasta pasaron cuatro meses, suficientes como para que la fiscala carnala, Ernestina Godoy, pudiera decirnos si hay o no indicios que impliquen a Rocha Moya con cualquier delito grave. Y además, según la doctora comandanta suprema, las imputaciones ni siquiera son del Departamento de Justicia, sino de una pinchurrienta oficinita del dichoso DOJ: “No hagan caso. Viene de una oficinita ahí, donde tienen el micro para calentar la comida, donde guardan los tuppers y organizan las tandas”.

De hecho, en esas mismas circunstancias fue que el buen Rocha se separó del cargo. ¿¡Tons!? ¿En qué quedamos? ¿Por qué pasamos del “No estás solo” al “No te ‘acomidas’”?

¿Fue por no avisar? Que yo sepa, las entidades que integran esta bella narco-república son autónomas, libres y soberanas. El único que necesitaba ser avisado y ratificar a Rocha Moya en el cargo era el Congreso buchón de Sinaloa.

https://vanguardia.com.mx/noticias/mexico/no-me-parecia-pertinente-el-regreso-de-rocha-moya-a-sinaloa-aclara-sheinbaum-MD23025180

Y aunque la verdad, no creo que la Presidenta no haya sido avisada, vamos a suponer que el muy socarrón no le corrió la cortesía a la pobre doctora. ¿Pues no se supone que el jefe del Ejecutivo es la persona mejor informada del país y que a su disposición tiene todos, todos, todos los servicios de inteligencia del Estado?

Hablo por todo México cuando digo que nadie le compró a Sheinbaum lo de su convenientemente oportuno catarro (probablemente polaco y explosivo), que le habría evitado ir a dar la cara a la mañanera sin tener respuesta ante este insólito escenario. Y ya ve, que pocas horas después doña Clau andaba como si nada... bueno, es un decir.

El caso es que el profe Rocha, al que apenas unos días antes vimos tan feliz bailando sus corridos mazatlecos, quizás se saltó alguna regla no escrita de la política nacional, que es eminentemente presidencialista, pero de que se apegó a la lógica, eso es indiscutible. Si se llenaban la boca con las muestras de apoyo y de querencia para con el badiraguatense.

Tan lógico y congruente fue el proceder de Rocha Moya, que muchos comunicadores, influencers y voceros del oficialismo celebraron en redes y plataformas su regreso como un triunfo de la justicia y de la verdad; como el argumento final sobre la pureza moral del régimen y sobre el innegable afán calumnioso e injerencista de la oposición, la ultraderecha y EU.

Y no fue sino hasta que les llegó el memorándum que entendieron todos la sutil invitación a escoger su bando: “¿Van a alinearse con la compañera Presidenta o van a seguir tuiteando sus pendejadas?”.

El comunicado de la Presidenta contenía tres ideas principales: la decisión de Rocha de retomar el cargo fue personal; cualquier decisión de esta naturaleza es mera ambición y el poder tiene una fecha de vencimiento; buscar prolongarlo de más es pura ambición. Y yo siento que ese es un misil teledirigido a Palenque, pero desde luego, puedo estar equivocado (guiño, guiño).

El caso es que al poco rato, esos influencers orgánicos, opinólogos afines, periodistas a modo y voceros comenzaron a ponerse en sintonía y a replicar el mensaje de la Presidenta y del partido con puntos y comas. Muchos incurriendo incluso en el peor pecado de la tuitósfera: borrar sus tuits anteriores, en los que celebraban el regreso de Rocha y le restregaban en la cara dicho “triunfo” a la cochina oposición. Pero...

“¡Cómo! ¿Que siempre no? ¡Cómo que siempre no!”.

Me tocó leer al lamentable payaso de Attolini y al tal “Chapucerdo” pasar del “¡Bienvenido, Gobernador Rocha! ¡Se ha hecho justicia!”, al “¡Cómo se le ocurre! ¡Ya ni la chinga! Qué decisión tan irresponsable y personal. Todo mi apoyo a la Presidenta”.

Aunque le juro que fueron decenas de comunicadores del régimen a los que les llegó demasiado tarde el memo y tuvieron luego que rectificar por tener la osadía de usar su criterio y seguir su instinto.

https://vanguardia.com.mx/opinion/rocha-moya-y-el-fracaso-de-la-asonada-politica-en-defensa-de-amlo-MA23018141

¡Pero en qué cabeza cabe! Si el primer requisito para pertenecer a Morena (a cualquier partido realmente, al menos en México) es la voluntaria renuncia a pensar.

El 25 de julio de 2024, día del secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, definió el destino del presente régimen, pero el pasado viernes 21 de agosto dejó de ser un bloque monolítico.

Se cuarteó, y los fragmentos resultantes por primera vez tomaron direcciones opuestas. Aunque muchos lo hayan hecho por pura inercia sólo para rectificar de inmediato, significa entonces que el rumbo del movimiento ya no era un mismo camino, único, lógico, indiscutible.

Ahora, tras lo que muchos (incluyendo al Súper Godínez, Ricardo Monreal) califican como un cisma, hay que ver hacia dónde se mueven los bloques para saltar al que mejor convenga.

Y, como solía ser en los días de esplendor del priato, todos con “el Preciso” (la Precisa en este caso, pues) y “con el rey hasta que muera”.

Porque será un movimiento de “regeneración moral”, inspirado en los supuestos “valores” de un líder y lo que usted quiera, pero el poder que el patriarca pueda ejercer desde la hamaca en que se pudre no es real, como en cambio sí lo es el que se dicta desde el Palacio.

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Columna: Nación Petatiux

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