El siglo 20 es la era de la historia social

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Opinión
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La ‘era Hobsbawm’ es el siglo 20, en el que se sitúan el nacimiento, auge y diversificación de la historia social

Eric Hobsbawm nació en Alejandría en 1917 y falleció en Londres en 2012. El libro “La Era Hobsbawm en Historia Social”, de José Antonio Piqueras, nos acerca a la travesía intelectual del historiador. Cada capítulo nos aproxima sucesivamente a él y a su vez nos conduce a la historia social del siglo 20. Este es un texto que trata de explicar al autor y las circunstancias en las que convivió.

La “era Hobsbawm” es el siglo 20, en el que se sitúan el nacimiento, auge y diversificación de la historia social. Es decir, esta se hizo social en ese periodo y la sociedad fue situada en primer plano por primera vez. Hobsbawm, como él señala, promueve una historia: “que incluya todos los aspectos del proceso social, considerados en conjunto, sin dar prioridad a ninguno (...) investigar las relaciones recíprocas entre lo económico, lo social, lo mental, lo cultural y lo político”.

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La obra de Hobsbawm abarca dos siglos y medio, un estudio comprendido en una serie de cuatro libros: “La Era de la Revolución: 1789–1848” (1997), “La Era del Capital: 1848–1875” (1998), “La Era del Imperio: 1875–1914” (1998) e “Historia del Siglo XX” (2000). Mientras que en los primeros tres analiza de forma global la historia contemporánea de Occidente y del mundo, y en el cuarto se enfoca en los acontecimientos del siglo 20. También comprende dos grandes periodos: el “largo siglo XIX” (1789–1914) y el “corto siglo XX” (1914–1991).

A través de estas cuatro eras, el autor utiliza el materialismo histórico para conectar la economía, la política y la cultura, explicando cómo el triunfo del capitalismo industrial y las revoluciones moldearon nuestra sociedad actual.

El “largo siglo XIX” va desde el estallido de la Revolución Francesa hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. Hobsbawm sostiene que este periodo fue guiado por una “doble revolución”: la económica en Gran Bretaña y la política en Francia.

En la primera era, la de la Revolución (1789–1848), el autor analiza la consolidación de la Revolución Industrial inglesa y la Revolución francesa, las cuales sepultaron el Antiguo Régimen. En la segunda, la del Capital (1848–1875), revisa el gran auge y triunfo mundial del capitalismo, los negocios privados y el ascenso definitivo de la burguesía. En la tercera (1875–1914), nos presenta la época del imperialismo formal, la democratización burguesa, el nacimiento de los masivos movimientos obreros y la marcha inevitable hacia la Gran Guerra.

El turbulento periodo del “corto siglo XX” (1914–1991) lo divide en tres etapas: 1) la era de las catástrofes (1914–1947), que abarca las dos guerras mundiales, el colapso del comercio global y el surgimiento del fascismo; 2) la edad de oro (1947–1973), el periodo de crecimiento económico sin precedentes, de avances sociales, tecnológicos y estabilidad bajo el panorama de la Guerra Fría; y 3) el derrumbamiento (1973–1991), marcado por la crisis del capitalismo de fin de siglo y la disolución del bloque soviético.

La teoría de la Doble Revolución es un concepto fundamental acuñado por Hobsbawm, quien sostiene que el mundo contemporáneo actual fue modelado por dos procesos diferentes, pero simultáneos, que ocurrieron a fines del siglo 18: la Revolución Industrial inglesa, que transformó la economía, la tecnología y las estructuras sociales mediante la industrialización y el capitalismo, y la Revolución francesa, que modificó la política, la ideología y las leyes, exportando los conceptos de ciudadanía, nacionalismo y derechos universales.

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Piqueras deja en claro que la trayectoria de Hobsbawm se manifiesta en un firme compromiso voluntario con los problemas centrales de la sociedad; en un doble origen de la historia social en el siglo 20: uno como resultado de un proceso de constitución como ciencia; y otro, como fruto de un giro forzado por un contexto enormemente convulso. Este entorno reclamaba no sólo narrar acontecimientos y otro tipo de hechos, sino explicar las sociedades pasadas, entendiendo que el presente forma parte de un largo proceso.

Finalmente, destaca la voluntad del autor por delimitar, como escenario específico de estudio, aquel que tiene como protagonistas a los sujetos olvidados por los anales políticos y la historia oficial: los trabajadores artesanales e industriales, las protestas de los campesinos, la rebeldía de los marginados y revolucionarios o, en general, los sectores populares.

Sin duda, este libro es una recomendación clásica de lectura sobre historia.

jshv0851@gmail.com

Columna: Fractalidades

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